Desafío político, con elecciones a la vista y un dólar sin techo

El acceso a las líneas del FMI era una alternativa el equipo económico de Macri llegó a contemplar en sus primeros días. Pero la corrida multicausal contra el peso disparó la decisión cuando se cruzaba el fuego de la corrida con el de la debilidad para imponer en el Congreso su criterio sobre las tarifas de servicios públicos.

 

Ahora, Macri hará frente a una nueva batalla política: la exposición a un programa del Fondo. Es ahora o nunca el momento de afrontar el riesgo. "El gradualismo tiene estos costos, los de quedar expuestos. Pero del otro lado, se trata de una señal política de Macri de estar dispuesto a correr riesgos de gobernabilidad, algo que para muchos adentro y afuera del país no es evidente pero sí necesario", evaluó un economista escuchado por el poder.

El ahora o nunca está dado por los tiempos y necesidades electorales de Cambiemos. A partir de ahora, más que nunca, todo serán lecturas sobre su capacidad política. Incluso la magnitud de la ayuda del Fondo será un baremo del éxito oficial. Ayer el Gobierno hizo trascender u$s 30.000 millones cuando es dudoso que pueda acceder a esa cifra. Leída por los mercados, la vuelta al Fondo es un atajo político para evitar una devaluación del peso, salvar un dólar "bajo" y evitar un impacto en los precios con la mirada puesta en las elecciones de 2019. Ayer, al cierre de las operaciones, el mundo de las finanzas se mostraba escéptico. Muchos miran a los vencimientos de Lebac del martes próximo, y no arriesgan pronósticos sobre la renovación o no de u$s 38.000 millones.

Dos noticias tranquilizadoras: el 80% de esos vencimientos están en manos de bancos o inversores institucionales que no desarmarían las carteras.

La segunda, es que el gobierno de Cambiemos ya tiene ejecutado gran parte de un hipotético programa que podría pedir "el nuevo Fondo", amigo de los países en desarrollo, como lo definen Lagarde y Dujovne. En esa cuenta caería la reducción del déficit fiscal y la situación de las provincias

Los mayores riesgos: que el Fondo pida reducir el déficit de cuenta corriente, y que con ello de todas formas se vaya a un tipo de cambio con mayor flotación, y de todas formas más alto que el actual, el que se quiere preservar de la corrida.

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