De las crisis de deuda se sale con crecimiento y no con ajustes

En estos últimos días y en particular el lunes, se ha presenciado una fuerte reacción en los mercados financieros. Esta reacción tiene carácter absolutamente global, ya que ha afectado con caídas generalizadas en todos los mercados del mundo.
Con todo es conveniente trascender las vicisitudes puntuales de los mercados, que reaccionan al corto plazo, para ver las tendencias de mediano y largo plazo.
La incertidumbre global abarca distintos sucesos, el default griego, la crisis de empleo en gran parte de Europa, la tensa negociación en el Congreso de los Estados Unidos y la reciente baja en la calificación de ese país por parte de Standard & Poors.
Estos sucesos reflejan una combinación fatal de un estancamiento económico en las economías desarrolladas y una clara falta de credibilidad en el liderazgo de los países desarrollados, con idas y vueltas que empeoraron las expectativas y agravaron el sesgo deflacionario de las políticas. Muchas economías desarrolladas entre ellas los EE.UU. alimentaron un proceso de crecimiento basado en el crédito, que han llevado sus niveles de deuda a niveles sin precedentes y no encuentran sustento en las variables macroeconómicas más fundamentales, como la producción y el empleo.
Las próximas jornadas estarán marcadas por una fuerte volatilidad, por lo menos hasta que cambie el signo de las políticas aplicadas y se recupere la confianza. Es necesario que el G-7 rediseñe un paquete que contemple desandar el ajuste y volver a estímulos fundamentalmente fiscales y también monetarios. La Fed que se comprometió a mantener las tasas por dos años y dejó abierta la puerta ayer a una expansión.
La evidencia empírica indica que de las crisis de deuda se sale con crecimiento y no con ajuste. Sigue pendiente un imprescindible cambio de fondo en la arquitectura financiera global que implique una regulación pública financiera más estricta y global, que limite las causas de la crisis y la extrema volatilidad financiera.
Es absolutamente indefendible que los países desarrollados sean funcionales a los lobbies concentrados pro statu quo. Se debe avanzar ahora de manera rápida, coordinada y profunda en regular en serio a los diversos actores y productos financieros incluyendo paraísos fiscales. Trillones de pérdidas globales pero sobre todo millones de desocupados e indignados en el mundo desarrollado impiden mirar para otro lado.
Mas allá del impacto específico que opera en el mercado financiero local, nuestra economía se encuentra menos expuesta a la volatilidad de los mercados internacionales de capital, por ser una economía en fuerte crecimiento, con superávits externo y equilibrio fiscal, con bajo sesgo al endeudamiento público y privado, lo que aleja de las características que tienen los países bajo ataque especulativo (déficit externo-endeudamiento-burbuja de activos).
La duración, profundidad e impacto global, regional y local de la crisis dependerá de la rápida reversión de los errores cometidos en el Norte. La Argentina demostró con sus medidas pro-crecimiento y en defensa del empleo que pudo salir fortalecida de la fase 2008-9 de la crisis global. Es la senda que permitirá pasar esta difícil prueba.

Noticias del día