Cristina, sin protocolos, con nuevos ministros y un festejo "nacional y popular"

Crónica de un festejo fiel al estilo K. En Plaza de Mayo, la Presidenta cantó el Himno Nacional junto a Charly Garcia. El detrás de escena de la jura de ministros. Y la ausencia del gobernador bonaerense Daniel Scioli. Por Gustavo Veltri. Especial para Cronista.com

Con el puño cerrado y la mano derecha sobre el corazón, la presidenta Cristina Kirchner cantó el himno que interpretó Charly García. Fue el momento en el que salió a saludar a la gente que estaba en la Plaza de Mayo y en el que cerró una intensa jornada de reasunción de su nuevo mandato marcada por el sello K, pero con perfil cristinista.

Antes de este final, el día de la mandataria tuvo su marca todo el tiempo. Desde que dejó el Congreso y se bajó unas tres veces del auto en el trayecto hasta la Casa Rosada para saludar gente hasta los chistes que se permitió hacer durante la toma de jura a sus ministros, para la que eligió hacerla en el Museo del Bicentenario, rompiendo con la tradición histórica de utilizar el Salón Blanco.

A la Presidenta se la vio emocionada cuando llegó al Congreso, después estuvo “tranquila y disfrutando de su momento”, contó un funcionario del entorno presidencial. El momento de emoción, con lagrimas de por medio, se volvería a repetir horas más tarde cuando le tomó juramento a su cuñada y ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner. CFK leyó la tradicional fórmula de jura con la voz cortada y al borde del llanto. En tanto, la funcionaria, que como tantos otros cumplirá su tercer período en el Gobierno, imitó a muchos de los legisladores de La Campora (la agrupación juvenil ultra K) a la hora de brindar el juramento y lo hizo “Por Néstor” Kirchner.

A quién si se lo vio más emocionado y serio fue a Máximo Kirchner, confió uno de los funcionarios del círculo íntimo presidencial. “Debe ser porque es la primera ceremonia de jura que no está el padre”, reflexionó.
Así y todo, el hijo presidencial y líder a La Campora intentó hacer algún paso de baile, empujado por su mujer Rocio García, para acompañar a su hermana Florencia y a Cristina a la hora de salir al escenario montado en la calle.

El clima k y corrido de lo protocolar estuvo presente en todo momento. Bajo un agobiante calor, CFK ingresó al Museo del Bicentenario cuando la gente entonaba la marcha Peronista y otros hits de las agrupaciones juveniles. La arenga provenía desde un costado, donde fueron ubicados el grupo de artistas k, capitaneados por el acto Víctor Laplace, entre otros.

Desde el atril y mientras la locutora leía el decreto de designación, el flamante jefe de Gabinete, Juan Manuel Abal Medina, le señalaba a su esposa y sus pequeñas hijas. La Presidenta batía la mano derecha para saludarlas.

Luego pasaron varios ministros en los que pareció que el protocolo volvía a estar presente. Pero a la hora de presentar al nuevo Ministro de Economía, Hérnan Lorenzino, Cristina se sorprendio con su segundo nombre, Gaspar. Se dio vuelta y le preguntó a Amado Boudou: “Se llama Gaspar”.

“No puede ser Melcho ni Baltazar porque sino no sería ministro de Economía”, bromeó la mandataria. Una vez que juró Lorenzino fue a saludar a Boudou, por lo que le dijeron a la Presidenta: ‘Rompió el protocolo’. La mandataria respondió: “Hay que terminar con la hipocresía”. Claro el protocolo pocas veces estuvo presente.

Este clima bien la estilo K, pero con el sello cristinista, sin embargo no evitó que los corrillos políticos estuvieron a la orden del día.

Así entre funcionarios comentaban la decisión de CFK de darle el control de la Secretaria de Comercio Exterior a Guillermo Moreno, quien se convertiría en una suerte de supersecretario. Y la posibilidad de nombrar al frente de esa área a Beatriz Paglieri, quién responde al polémico funcionario.

También se habló de internas y diferencias políticas cuando vieron que entre los gobernadores faltaba el bonaerense Daniel Scioli, y si dio el presente su actual vice Gabriel Mariotto.


 

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