Copiando el IFE argentino, Cepal propone un bono para la post-pandemia

Ante las estimaciones de un incremento de la pobreza extrema en la región, la entidad impulsa un bono de u$s 67 para las personas en esa situación. Se trata de una iniciativa complementaria al ingreso universal que planteó hace un mes y es similar a lo que planteó el ministro de Desarrollo Social argentino, Daniel Arroyo.

La pandemia del coronavirus y las medidas de confinamiento consiguientes provocarán una recesión de 5,3% en América Latina e incrementarán la pobreza extrema en la región 2,3 puntos al 13,5% de la población, según las previsiones Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

De este modo, la entidad multilateral propuso que los gobiernos implementen un bono contra el hambre para contrarrestar la caída de ingresos que genera la parálisis económica, en términos similares a la iniciativa del ministro de Desarrollo Social, Daniel Arroyo.

La idea elaborada en forma conjunta entre la Cepal y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) contempla un bono contra el hambre como complemento al ingreso básico de emergencia propuesto por la propia Cepal hace un mes que se destinaría a las 83,4 millones de personas de 17 países latinoamericanos que el organismo estima que estarán en pobreza extrema este año.

La propuesta apunta a que el bono debería ser de un monto equivalente al 70% de la suma de la línea regional de pobreza extrema, que en 2010 era de u$s 67.

El organismo calculó los costos para tres escenarios de población en situación pobreza extrema por un período de seis meses:

  • Todas las personas en esa situación
  • Las personas menores de 15 años
  • Las personas mayores de 65 años

De esta manera, la cobertura de un ingreso equivalente al 70% de esa canasta de pobreza extrema para toda la población por seis meses costaría a la región u$s 23.500 millones (0,45% del PBI de todos los países), mientras que si el ingreso equivaliera a esa cifra de referencia demandaría u$s 33.500 millones (0,64% del PBI).

 

 

Para cubrir a todos los menores de 15 años extremadamente pobres, el desembolso deberá ser de u$s 9800 millones (0,19% del producto), mientras que para los mayores de 65 años en esa situación representará una erogación de u$s 2900 millones (0,06%).

"Dependiendo de cada situación, esta medida puede ejecutarse a través de transferencias monetarias, canastas de alimentos, cupones de alimentos o programas de alimentación escolar. Si bien la responsabilidad de esta iniciativa es de los gobiernos, también se requiere del concurso de los municipios, las empresas, las organizaciones de la sociedad civil, los individuos y la cooperación internacional", indicó la Cepal.

Esta propuesta es complementaria al ingreso universal que propuso la entidad hace un mes, equivalente al 100% de la línea de extrema pobreza, pero por tres meses y para mayores de 65 años, por lo que supondría un costo de 0,2% del PIB.

En cuanto a la partida más extendida, para todas las personas que se encuentren por debajo de la línea de pobreza regional, de u$s 143 y por seis meses, la Cepal estimó un costo máximo del 9,8% del PIB. La transferencia sería de u$s 143, por lo que de concretarse las versiones más abarcativas de ambas iniciativas las personas en situación de extrema pobreza percibirían por seis meses u$s 210.

 

"Teniendo en cuenta el limitado espacio fiscal de los países de la región, la alternativa más viable en la situación actual sería la de transferencias de un monto igual a una línea de pobreza durante seis meses. Esta consideración deberá ser ajustada o expandida según las diferentes situaciones nacionales", señaló.

Y concluyó: "Para implementar transferencias en el muy corto plazo, es necesario contar con amplios registros sociales actualizados y considerar los vínculos con el sistema de protección social y los mecanismos existentes, como seguros de desempleo, pensiones, asignaciones familiares y transferencias condicionadas."

Daniel Arroyo, que encabeza la dependencia dedicada a la asistencia a los hogares más pobres, consideró que cara al futuro, la implementación de un ingreso universal, "que garantice un piso económico", resultará necesario en la Argentina los próximos años. La experiencia del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) es un antecedente clave en ese objetivo.

Tags relacionados
Noticias del día