EN EL PJ LE RECLAMAN QUE SE DIFERENCIE DE LAS FORMAS DE LA PRESIDENTA

Con tensión interna, Scioli personaliza su campaña y no va a la Casa Rosada

El candidato del FpV irá hoy a Tucumán para mostrarse con otros gobernadores y no participará del acto que encabezará Cristina Kirchner. Sigue la idea del "voto miedo"

El kirchnesciolismo continúa golpeado. Y no se molesta en disimularlo. La pírrica victoria del domingo de Daniel Scioli generó un pase de facturas interno que se emite por los canales de TV. Reproches de siempre que, en plena campaña, como los trapos sucios, no se lavaban en casa. Desde Carta Abierta siguen insistiendo en cuestionar los gustos musicales del presidenciable. La tropa naranja retrucó fuera del ABC sciolista de la concordia: "Que dejen de distraer con huevadas", en boca de Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia y, más relevante en esta coyuntura, ex vocero del gobernador bonaerense. Entre La Cámpora y el PJ hay opuestas improntas que pretenden de su candidato para el ballottage del 22N. La antinomia: más o menos K.

Cristina Fernández de Kirchner, al parecer, anotó los reproches y el pedido de mayor independencia del aviso "voy a ser más Scioli que nunca". No lo recibió al ex motonauta en la Quinta de Olivos, como había trascendido aún a pesar de la desmentida naranja consignada por este diario, y evitará exponerlo esta tarde en la Casa Rosada: la Presidenta no invitó a ninguno de los 14 gobernadores, incluido el bonaerense, que viajan a Tucumán a la asunción de Juan Manzur. Scioli espera mostrar allí la primera foto de respaldo político luego del domingo del olvido.

En paralelo, frente a las negociaciones que iniciaron con los heridos bonaerenses Diego Santilli y Cristian Ritondo, espadas pejotistas del macrismo, partió la ambulancia del FpV desde la Plata. El diputado bonaerense Guido Lorenzino se reunió con intendentes en el Ituzaingó de Alberto Descalzo, que estuvo al borde de perder una racha de 20 años. Un grupo de jefes comunales ya le aconsejó a Scioli un cambio de estrategia radical: que muestre lo menos posible a su compañero de boleta, Carlos "Chino" Zannini, lo mismo que al derrotado Aníbal Fernández, y que se distancie de las formas más que del modelo K. Ayer, el jefe de Gabinete sciolista visitó a su par nacional. Oficial: "Trataron temas de gestión y, en lo político, Aníbal se puso a disposición para ayudar en la campaña". Extraoficial: el quilmeño habló de traiciones y rechazó el pedido de tomarse "vacaciones" de la exposición pública.

Con respecto a "las formas K", una solapada queja naranja dejó de ser a puertas cerradas. "Ninguno fue capaz de decirle a Cristina que en cada cadena perdemos 700 mil votos", se lamentó el matarife Alberto Samid, visitante ilustre de Villa La Ñata. Hoy podría haber otra.

Descontando que no obtendrían el apoyo institucional de UNA, confiado en que en esta final, en el "uno contra uno", le gana en imagen a Macri, Scioli personalizará su campaña. Y, con su estilo, se diferenciará de la Rosada "hablando del futuro no del pasado", anticiparon en su búnker. Marangoni lo resumió ayer: no hay que cambiar todo pero tampoco hacer "continuismo bobo". Con la idea de "Cuidemos", apostarán al "voto miedo" para confrontar con el imaginario de un macrismo menemista (mismo origen político del ex motonauta). Y retrucarían otra carta con la que la oposición hizo campaña: señalar la eventual hegemonía del PRO, que gobernaría la Nación, la Ciudad y la provincia. "No queremos un (Silvio) Berlusconi", es el leitmotiv.

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