LA DEMANDA DE plásticos SE MULTIPLICÓ, PERO NO SE SABE A CU NTO SE IR EL BOLETO

Buscan cómo segmentar los subsidios al transporte con la tarjeta SUBE

Transporte cree que cuando todos tengan su plástico será más fácil subsidiar a la demanda y aceleró el proceso. Estudian trazar un perfil de recorridos para cada usuario

Mientras los usuarios se agolpan en los puestos de expendio de la tarjeta SUBE para obtenerla antes del 10 de febrero, el Gobierno sigue sin dar precisiones sobre el costo del boleto sin subsidio que abonarán quienes no tengan el plástico luego de esa fecha y estudia alternativas para subsidiar la demanda en el transporte público.
Estamos trabajando fuertemente para implementar un sistema más equitativo que nos permita trasladar el subsidio de la oferta a la demanda y para ello es necesario que todos los usuarios sean parte, insistió ayer el secretario de Transporte, Juan Pablo Schiavi, en declaraciones a la agencia oficial Télam. Hemos subsidiado el transporte público y lo vamos a seguir haciendo, pero en el tiempo vamos a cambiar la modalidad: en lugar de subsidiar empresas o compañías transportadoras queremos subsidiar personas, continuó.
Según había anticipado el Secretario de Transporte en noviembre, la segmentación de la demanda permitirá que los beneficiarios de planes sociales, como la Asignación por Hijo, los jubilados y otros sectores de la población paguen los viajes más barato que el resto. Así, progresivamente, se irían quitando los subsidios.
Transporte estudia cómo efectuar esa segmentación y que efectivamente llegue a los sectores que necesiten el beneficio. ¿Cómo evitar la avivada de que una tarjeta con subsidio sea usada por un tercero, no alcanzado por la ayuda? Schiavi había dicho entonces que el sistema permite elaborar perfiles de uso: qué recorrido hace habitualmente un usuario, que líneas de colectivo toma y qué ramales de tren emplea. Ese seguimiento es público: cada uno puede verlo en el sitio web Sube.gob.ar con su número de tarjeta. Así, una alternativa sería subsidiar exclusivamente las rutas usualmente seguidas por la persona, que debería pagar una tarifa plena en el resto de los viajes.
De ahí la premura para universalizar la tarjeta SUBE. El fin de semana, un spot publicitario del Gobierno aceleró los tiempos al advertir que quien no tenga el boleto electrónico el 10 de febrero pagará la tarifa del transporte sin subsidio. Quienes no quieran incluirse, deberán pagar la tarifa plena, afirmó Schiavi.
El spot multiplicó exponencialmente la demanda de la tarjeta en los casi 700 puntos de entrega de la Capital. El puesto asentado en frente a la Casa Rosada sirve de ejemplo. Según fuentes oficiales, el lunes se entregaron ahí 600 tarjetas. Ayer se habían expendido 8.000 o trece veces más. El Gobierno lleva entregadas 5 millones de tarjetas, de las cuales 3 millones son usadas frecuentemente.

Tarifa plena

Schiavi sigue sin dar precisiones sobre el valor de esa tarifa plena que deberá abonase sin la SUBE desde el 10 de febrero. A diferencia de lo que ocurre con la luz o el gas, el monto del subsidio individual no está discriminado en el caso del transporte público. Los empresarios de colectivos sostienen que, sin subsidio, el boleto valdría 4 pesos (en la actualidad, en la Capital Federal, cuesta entre $ 1,10 y $ 1,25). Para la Unión Tranviaria Automotor (UTA), el pasaje costaría $ 3,50.
De todos modos, fuentes del sector privado consideraron que el aumento sería escalonado y que podría arrancar en $ 2,50, el precio que fijó el gobierno porteño para el subte al hacerse cargo de la concesión. Al respecto, la vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, dijo que el pasaje del subte no variará de precio luego del 10 de febrero.