Buenos modales o 'modo Cámpora': la preocupación que tiene en vilo a los bonistas antes de la negociación

Representantes de fondos de inversión estuvieron la semana pasada en Buenos Aires y quieren saber qué suma de poder tiene el Presidente. Hablaron con opositores, oficialistas y representantes del Congreso. 

Bonistas privados mantuvieron reuniones con referentes de la oposición, del oficialismo y del Congreso en busca de saber si Alberto Fernández logrará mantener su posición moderada o si podría sucumbir ante las posiciones menos negociadoras del Frente de Todos (FdT), como La Cámpora.

Así lo dejaron entrever en una ronda de reuniones que mantuvieron la semana pasada en Buenos Aires.

Tal como adelantó el portal Letra P, fondos de inversión que están negociando con la Casa Rosada como Fidelity, enviaron emisarios la última semana para tantear la gobernabilidad de Alberto Fernández. Y también opinaron que el Gobierno podría ir al default en alguno de los bonos que vencen este año. Según la secretaria de Finanzas, el Gobierno debe afrontar este año vencimientos en títulos por u$s 32.421 millones.

Según fuentes reservadas, algunas conversaciones fueron con el ex ministro del Interior, Rogelio Frigerio, con el titular de la UCR, Alfredo Cornejo, y con diputados y senadores del FdT. Estos encuentros se habrían arreglado gracias a la intervención de empresarios de laboratorios. Estos fondos tienen una aceitada relación con la industria farmaceútica, a tal punto que Fidelity abrió una rama que se llama Fidelity Labs.

Según pudo averiguar El Cronista, los bonistas están tratando de entender qué clase de negociación enfrentan, y si la gestión del actual presidente será confrontativa como la de Cristina Kirchner  en 2012, durante la negociación de la deuda . Hasta los fondos se volvieron extremos en aquella oportunidad al retener a la Fragata Libertad en Ghana, una medida que hizo repensar a los principales organismos internacionales sobre cómo limitar a estos actores privados.

Institucionalidad y FMI

Durante las reuniones de la última semana, lo que estaban buscando averiguar los bonistas eran dos puntos.

Por un lado si Alberto Fernández mantendría la moderación o si sería permeable a los reclamos del sector más extremos del FdT. Precisamente, preguntaron por la relación del Presidente con La Cámpora y si esta organización sería leal al mandatario. Por el otro lado, los referentes de los fondos quisieron saber si esta gestión intentará influir en el Poder Judicial y otros poderes. Principalmente, qué nivel de institucionalidad mantendría este gobierno.

Otro punto que dieron a entender desde el lado de los bonistas es que no estarían dispuestos a que el mercado auxilie al Gobierno. Por el contrario, esperan que la Casa Rosada firme con el FMI  una renovación del programa y que sea el Fondo el que habilite recursos para que Nación pueda pagar sus deudas.

Esta es una tensión que hay entre los distintos tipos de acreedores, cada vez que el FMI participa en la mesa de negociación, ya que no puede mantener un rol imparcial porque es un acreedor preferencial y buscará cobrar su préstamo, tal como dijo la directora gerente Kristalina Georgieva en los últimos días.

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