Apurado por Brasil, el Gobierno se suma a una negociación comercial con EE.UU.

La administración Bolsonaro convirtió la visita del secretario de Comercio de Trump en el primer paso formal para impulsar un tratado; aunque la Casa Rosada, en medio del proceso electoral, aplaza cualquier definición sobre acuerdos para 2020, se apresta a interiorizarse de las conversaciones entre ambos países. 

Todavía procesando las renovadas señales de entendimiento entre Jaír Bolsonaro y Donald Trump, que incluso podrían llevar a un enroque de hijos para las respectivas embajadas en Washington y Brasilia, el Gobierno se apresta a interiorizarse de las conversaciones formales que Brasil y los Estados Unidos lanzaron esta semana con vistas a un acuerdo comercial, y dejando señales de apertura a un diálogo exploratorio pero que no pretende efectivizar sino a mediano plazo.

Este jueves, el secretario de Comercio de la administración norteamericana, Wilbur Ross, llegó a Buenos Aires tras completar una visita de tres días con escalas en San Pablo y Brasilia a fin de lanzar una negociación que, de momento, se da en el plano bilateral y no incluye una discusión sobre preferencias arancelarias, cuya competencia solo puede aprobarse con la venia de los cuatro socios fundadores del Mercosur.

Días atrás, el viceministro de Economía brasileño, Marcos Troyjo, declaró que, habida cuenta de la "visión compartida del mundo de los presidentes Bolsonaro, Trump y Macri", y la potestad otorgada por el Congreso a la Casa Blanca para negociar acuerdos hasta julio de 2021, "sería un desperdicio muy grande si el Mercosur no consiguiera acceso privilegiado" al mercado norteamericano antes de que venza dicho plazo.

Este viernes, el ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica; el canciller Jorge Faurie y el mismo presidente Mauricio Macri someterán a discusión este y otros temas que hacen a la agenda con la primera economía del orbe.

En la antesala de la reunión de trabajo, Sica dejó entrever que hay voluntad para "un diálogo comercial más sostenido" pero que cualquier modificación del Arancel Externo Común (AEC), que rige los derechos de importación y actúa como barrera a la entrada de bienes, "debe discutirse a nivel del Mercosur".

El embajador argentino, Ross y Sica, en un encuentro anterior.

"En caso de que haya acuerdo, a lo mejor, podría ser que el Mercosur inicie un período de reflexión para empezar una negociación que recién comenzaría a darse el año que viene", declaró Sica en Radio Mitre. El ministro antepuso el inicio de conversaciones al cierre de las negociaciones ya en curso con EFTA, Canadá y Corea del Sur.

Independientemente de abordar esta cuestión medular, brasileños y argentinos pueden avanzar en conversaciones sobre una miríada de temas que, en la actualidad, frustran los intercambios y no hacen al aspecto tarifario, como la coherencia regulatoria o el intercambio de buenas prácticas.

En otro orden, la visita de Ross permitirá al Gobierno reanudar la negociación por las exportaciones de biodiésel a los Estados Unidos, donde los productores locales acusaron a la industria local de dumping y bloquearon los envíos con un litigio. La promoción de inversiones -Estados Unidos es el mayor locador de capital extranjero en el país- también estará en la mesa.

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