A Vidal todavía no le conviene divorciarse de Sergio Massa

El ministro toma aire, se toma un segundo para pensar con los ojos mirando el techo, hasta que responde. "Sergio es así: acordás algo, después te opera por todos los medios para cambiar las condiciones originales para sacar un puchito más. Hasta que llega el momento de votar y, si no le diste bola, respeta la negociación original". Sergio, claro está, es Massa. Así describen el "modus operandi" del líder renovador en un Gobierno cuyo principal vocero comunicacional, el Jefe de Gabinete Marcos Peña, en menos de 24 horas, pasó de considerarlo un aliado estratégico parlamentario a "la persona menos confiable del sistema político argentino" en Infobae TV.

Es vox populi que el propio Presidente lo llama "Ventajita" Massa. Dos meses después de llevarlo a Davos, Macri esbozó el origen del apodo en público: "Hay momentos en que lo puede la ventajita del corto plazo", fue el reproche en América TV mientras negociaba el acuerdo con los fondos buitre en el Congreso. La pulseada por Ganancias, que la Casa Rosada perdió en Diputados, parece el trailer de la película de las elecciones legislativas 2017.

En la provincia de Buenos Aires, escenario de la futura batalla electoral clave, María Eugenia Vidal y el massismo conviven en una relación simbiótica: "Co-gobierno" lo han llamado algunos. Sin embargo, el ahora flamante Jefe de Gabinete provincial, Federico Salvai, primereó a su par nacional en deslizar que Massa es "parte del pasado (K)". Otro spoiler de la estrategia comunicacional de Cambiemos para las próximas legislativas: ellos son "lo nuevo", lo que se votó en 2015; y el pan-peronismo, "lo viejo".

Descontando su obvio apoyo entre el popurrí de gobernadores que el macrismo piensa desplegar para la batalla en el Senado, asustando con los números del costo fiscal para las provincias como munición, Vidal hasta ahora se escudó en el silencio zen. Al punto que el peronista salteño Juan Manuel Urtubey salió a alertar sobre la supuesta irresponsabilidad opositora antes que ella.

Ocurre que la mandataria precisa que su acuerdo con Massa sobreviva un tiempo más. En lo inmediato, tal vez la semana que viene, en sesiones extraordinarias, intentará aprobar el Presupuesto 2017 y la Ley Impositiva en el Senado, luego de negociar con los intendentes del PJ una abrupta disminución del endeudamiento. Y más adelante, ahora en proceso de impugnaciones, llegará el turno de imponer a su actual Secretario de Legal y Técnica, Julio Conte Grand, como procurador bonaerense, en reemplazo de la jubilada (después de un año de cuestionamientos) María del Carmen Falbo.

En el álbum fotográfico de encuentros entre Vidal y Massa hoy podría sumarse otra instantánea. Sí, hoy, un día después de que en Balcarce 50 desplegaran todo el decálogo de insultos en el idioma Castellano al renovador. Como perdonar es divino, la gobernadora fue invitada por el municipio de Tigre, ground zero massista, para participar de la procesión naútica en homenaje al Día de la Virgen. Por lo pronto, la mandataria sólo tiene agendado ir más temprano a inaugurar el Congreso nacional del PRO en Pinamar, como presidenta de la franquicia provincial del partido.

Alumna aplicada, Vidal no siempre sigue las reglas escritas en la Rosada. A modo de muestra, un botón: mientras a nivel nacional el duranbarbismo reniega de incorporar cambiar el ADN de Cambiemos, ella ya sumó un segundo pero nista al gabinete: el ex intendente de Castelli, Francisco Echarren.

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