Juntos por el Cambio, entre el "golpe", el silencio y la responsabilidad institucional

La coalición opositora observa los cruces en el Gobierno. Mientras que Carrió habló de golpe de Estado, la mayoría de los dirigentes tuvo una postura más mesurada y cree que se trata de una interna que debe resolver el Frente de Todos.

La presentación de la renuncia de Eduardo de Pedro, ayer al mediodía, fue el inicio de una catarata de "disposiciones de renuncias" por parte de funcionarios cristinistas. Poco a poco se generó la impresión de que los dirigentes más leales a Cristina Kirchner buscaban aislar y vaciar el gobierno de Alberto Fernández.

Ante esta situación, las reacciones opositoras fueron disímiles. Elisa Carrió fue una de las más duras: habló de golpe de Estado y recordó a Carlos "Chacho" Álvarez, quien dejó el gobierno de Fernando De la Rúa.

Sin embargo, no fue ese el tono común. La mayoría de los referentes de Juntos por el Cambio optó por mensajes que tuvieron otro registro e incluyeron palabras clave como 2023, el Presidente debe elegir a sus ministros o es una interna del peronismo.

Alfredo Cornejo, como titular de la UCR, emitió un comunicado en el que advierte que el Frente de Todos "es una coalición frágil, sin ningún tipo de coincidencias entre ellos. Solo se unieron para conquistar el poder y conservarlo". Igualmente, cree que el Gobierno debe "dejar de lado sus rencillas internas y ponerse a trabajar para solucionar los problemas de la gente, respetando el mandato que tienen que cumplir hasta el 2023".

Por el momento, no está planeada ninguna reunión ni toma de posición común dentro de Juntos por el Cambio. Creen que se trata de un conflicto interno que debe resolver el Frente de Todos. Cuando el enemigo se equivoca no lo distraigas reza el dicho.

Por eso es que Horacio Rodríguez Larreta no se expidió sobre el tema. El jefe de Gobierno porteño optó por el bajo perfil, tal vez consciente de que no tenía mucho para aportar o ganar mientras se libraba la batalla oficialista.

Cultor del mismo estilo, Diego Santilli buscó el mismo camino. "No tenemos nada para hacer. Cordura y prudencia", sostienen desde su entorno. El candidato que encabeza la lista opositora en la provincia de Buenos Aires solo dialogó esta mañana con dos radios de Olavarría y San Nicolás, dos de los municipios del interior provincial en los que se impuso en la interna. Pero allí habló sobre la campaña y la elección, no sobre las internas del gobierno nacional.

Lo cierto es que desde la oposición no saben hasta dónde puede escalar el conflicto, que minuto a minuto suma nuevos capítulos. Como el audio de Fernanda Vallejos, en el que califica de okupa y mequetrefe a Alberto Fernández.

De esta forma, se trazan distintos escenarios hipotéticos sobre la continuidad de la crisis. Una, por ejemplo, plantea a un kirchnerismo que le suelta la mano al Presidente, quien a su vez se recuesta sobre los gobernadores. En este escenario, quedaría jaqueado y débil y podría recurrir a la oposición para continuar con su mandato.

Para el radicalismo, está claro que la crisis del 2001 es un recuerdo fresco, por lo que no buscarían repetir la actitud que en ese momento tuvo el PJ y tratarían de sostener al Gobierno. Sin embargo, creen que no es este el caso, por lo menos por ahora. "Es una crisis partidaria, no institucional", advierten desde Alsina.

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