La Asamblea por dentro: los gritos de Iglesias, la careta de Insfrán y la tensión de un recinto atípico

Alberto Fernández habló durante más de una hora y no ahorró críticas a la oposición, además de anunciar que investigará a Cambiemos por la deuda contraída durante la gestión de Mauricio Macri. Además, el mandatario anunció un paquete de medidas para reformar el Poder Judicial.

Alberto Fernández inauguró este mediodía, por segunda vez desde que asumió la Presidencia, el período de sesiones ordinarias en medio de un clima de tensión con la oposición, que quedó plasmado en su discurso y en el clima que se vivió durante la asamblea. 

Durante su discurso, que duró cerca de una hora y media hora -y que leyó prácticamente en su totalidad-, el mandatario cuestionó con dureza la gestión de Mauricio Macri por la "herencia recibida" y a Juntos por el Cambio por los intentos de desacreditar a su Gobierno por las medidas tomadas para hacerle frente a la pandemia de Covid-19. 

Además, anunció que pedirá el inicio de una querella criminal contra el macrismo por la deuda adquirida con el FMI. Precisamente, aquella que por estos días negocia el ministro de Economía, Martín Guzmán. En una jornada en la que la grieta estuvo a la orden del día, el Presidente volvió a apuntar contra la Justicia, a la que acusó de ser el único poder que se encuentra al margen de la república.

El Presidente ni siquiera se había hecho presente en el recinto y el clima ya estaba tenso. Apenas ingresó la presidenta del Senado, Cristina Kirchner, para iniciar la jornada, el diputado de la oposición Fernando Iglesias le pidió, a los gritos desde su banca, que "cumpla con la ley" y que se ponga el barbijo. 

A esto se le sumó que su par, también de Juntos por el Cambio, Mónica Frade llegó al recinto con un traje a rayas, como si fuese una presidiaria, y una careta del gobernador, Gildo Insfrán, además de la fecha 31 de agosto impresa en el pecho. Se trata de la fecha a partir de la cual, como medida sanitaria, la segunda ciudad más numerosa de la provincia de Formosa permanece aislada por cuestiones sanitarias, pese a que, desde la oposición, vienen denunciando que se trata de una violación a los Derechos Humanos.

La diputada Frade reclamó por los DD.HH de los formoseños.

En este contexto, y a menos de 48 horas de que se celebrara una marcha impulsada por la oposición en rechazo al vacunagate que se destapó semanas atrás, el Presidente se hizo presente en el Palacio, con extrema puntualidad, e ingresó escoltado por las autoridades de ambas cámaras: Sergio Massa y CFK.

Luego de reconocer y pedir el aplauso de pie para todos los sectores que se involucraron en la lucha contra la pandemia, el mandatario enumeró las medidas impulsadas desde el Ejecutivo para paliar los efectos de la cuarentena. Entre ellas, no dejó de mencionar la implementación del ATP, el IFE, así como también los créditos a tasa cero y la prohibición de despidos entre otras.

En un discurso, por momentos acalorado, el Presidente le pidió a la oposición que "entierren el odio que cargan", luego de reprocharles haber acuñado el concepto de "infectadura", así como también por acusarlo de envenenar a los argentinos con la vacuna rusa Sputnik V, para luego reprocharle que el número de vacunas traído era "insuficiente".

Más adelante, Fernández se encargó de criticar la gestión de Mauricio Macri, su predecesor, por los índices de pobreza, indigencia y por el endeudamiento por u$s 44.000 millones con el FMI, "que se esfumaron antes de que asumiéramos". Fue en este contexto que el mandatario, luego de instar a que no haya "nunca más un endeudamiento asfixiante", interrumpió su discurso para responderle a los diputados que, desde sus bancas lo criticaban y le gritaban, entre otras cosas, el nombre del empresario cercano al kirchnerismo Lázaro Báez.

"Tuvieron cuatro años para hablar, por qué no hablaron antes, ahora, déjenme hablar a mí", les dijo. Al retomar sus palabras, Fernández anunció que pidió que se inste una querella criminal para determinar "quienes han sido los autores y partícipes de la mayor administración fraudulenta y de la mayor malversación de caudales que nuestra memoria registra".

Luego de destacar que el objetivo del Gobierno es "poner de pie a la producción y al trabajo" y de dejar en claro que no habrá "ningún ajuste que recaiga sobre las espaldas de los trabajadores", así como también, de resaltar que la obra pública será "prioritaria" este año, Fernández hizo alusión a la inflación. Según afirmó, se trata de un "problema multicausal". Además, sin mencionar el nombre del tigrense, Fernández hizo alusión al proyecto de ley impulsado por Massa que busca eximir del pago de Ganancias a quienes ganen por debajo de $ 150.000 y le pidió al Congreso que apure el tratamiento de esa ley.

De paso, le dedicó unos párrafos a los monotributistas, que no se encuentran contemplados en la propuesta massista. En este sentido, el Presidente también instó al Poder Legislativo a tratar la ley que modifica las escalas y que le otorga moratoria a más de 350.000 trabajadores monotributistas.

Uno de los anuncios de la jornada fue que se enviará al Congreso una ley para autorizar la producción de cannabis medicinal y una ley de hidrocarburos para luego pasar a otro al otro plato fuerte de la jornada: la justicia.

Luego de afirmar que el Poder Judicial está "en crisis" y que es el único que vive a los márgenes de la república", el mandatario apuntó directamente a los cinco miembros de la Corte Suprema al destacar que acceder a sus declaraciones juradas de bienes es "virtualmente imposible". Dicho esto, Fernández le pidió a la Cámara baja que trate la Reforma Judicial y la modificación de la ley orgánica del Ministerio Público Fiscal, dos proyectos que ya cuentan con media sanción del Senado.

Tras hacer un duro repaso, Fernández anunció que este año enviará un paquete de leyes para seguir modificando el ámbito judicial. "Quiero anunciarles también que consultaré con los señores gobernadores de nuestras queridas provincias, en aplicación del artículo 125 de la Constitución Nacional -dijo Fernández- para la creación de un Tribunal Federal de Garantías que tendrá competencia exclusivamente en cuestiones de arbitrariedad y al que se podrá llegar por vía del recurso extraordinario".

De esta manera, argumentó el mandatario, "la Corte Suprema de Justicia de la Nación podría circunscribir su competencia a aquella temática que la Constitución Nacional expresamente le ha dado".

Asimismo, anticipó que también enviará al Congreso un proyecto para reformular el funcionamiento del Consejo de la Magistratura, órgano que, entre otras funciones, es la que se encarga del nombramiento y remoción de jueces. Y anunció que impulsará el establecimiento del juicio por jurados para la sanción de delitos graves que se cometan en el ámbito federal.

Los ausentes

En la que fue una jornada poco convencional, que como consecuencia de la pandemia debió celebrarse de forma "mixta", apenas 90 diputados y senadores se hicieron presentes en el recinto, además de buena parte de los integrantes del Poder Ejecutivo, que se ubicaron en los Palcos de la Cámara baja. Las ausencias más destacadas de este poder fueron Santiago Cafiero y Carla Vizzotti. ¿El motivo? La flamante ministra padece coronavirus y el ministro coordinador mantuvo contacto estrecho con ella, por lo que permanece aislado.

Otro ausente en el recinto fue la del líder de la bancada oficialista, Máximo Kirchner, así como también la de los cinco miembros de la Corte Suprema que, pese a haber recibido la invitación para participar de forma presencial, optaron por seguir el discurso de forma virtual.

De todas formas, sus rostros, al igual que los de los gobernadores y los diputados y senadores que no se hicieron presentes en el recinto, fueron proyectados en cinco pantallas que se colocaron en la Cámara baja.

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