Suiza se despertó a tiempo. En un duelo que prometía ser un “palo a palo” por la necesidad de ambos, el equipo helvético sacó a relucir su jerarquía, aplastó a Bosnia por 4-1 y sumó tres puntos de oro que le permiten mirar la tabla desde la parte alta.

Desde el arranque, Suiza salió a llevarse puesto a su rival. Con una mentalidad agresiva, el equipo se adueñó de la pelota y convirtió a Ndoye y Embolo en una verdadera pesadilla para la última línea bosnia. El pibe del Nottingham Forest por afuera y el del Stade Rennes por el centro volvieron locos a los centrales, aunque la redonda se resistía a entrar. Bosnia, agazapada, solo intentaba salir de contra, pero chocaba contra un paredón táctico.

El show de Manzambi y la sentencia de Xhaka

Tras un primer tiempo de dominio total pero sin puntería, los goles llegaron en el complemento para poner justicia en el marcador. Manzambi fue el encargado de romper el celofán y abrir la cuenta, dándole la tranquilidad que el equipo necesitaba. Poco después, Vargas apareció para meter el segundo y empezar a bajarle la persiana al partido.

Lejos de conformarse, Suiza siguió apretando el acelerador y otra vez Manzambi facturó para poner la frutilla del postre con el tercero. Si bien Ermin Mahmic descontó para Bosnia y maquilló un poco el resultado, no hubo lugar para la remontada. Sobre el final, el capitán Granit Xhaka, desde los doce pasos, selló el 4-1 definitivo para desatar el festejo suizo.

Más allá de los tres puntos, Suiza juega contra su propia historia. El seleccionado europeo arrastra una maldición que ya lleva más de siete décadas: no logra pasar los octavos de final desde que fue anfitrión en 1954, cuando llegó a cuartos.

Con este triunfo, los helvéticos se sacaron la presión tras el flojo debut y ahora se perfilan como candidatos a clasificar en un grupo durísimo donde Bosnia y Canadá también venden cara la derrota. Suiza tiene fútbol, tiene goles y, sobre todo, tiene hambre de gloria para dejar atrás el maleficio de una vez por todas. ¿Será este el Mundial del gran salto?