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Tercera edición del torneo de patrones en la Argentina

Del 1° al 11 de noviembre, 16 patrones con sus respectivos equipos se disputaron el primer puesto de la Thai Polo Cup. La historia detrás de este exclusivo torneo internacional. Cómo se estructura.

Al mismo tiempo que se disputaba el Abierto De Palermo se llevó a cabo la tercera edición de la Thai Polo Cup en la Argentina, el torneo donde 16 patrones con sus respectivos equipos se disputaron del 1° al 11 de noviembre el primer puesto. La idea de armar un torneo internacional con patrones extranjeros en paralelo con el campeonato de polo más famoso del mundo fue de Manuel Cereceda, polista argentino y CEO de Minuto 7, que reparte su tiempo entre Tailandia, St. Tropez y Reino Unido, donde organiza durante el año otras competencias. "El primer año éramos seis equipos. Este somos 16 y vamos por más", comenta Cereceda, organizador del torneo junto a Valeria Buechele, directora de Licere International PR.
Los torneos de patrones se realizan en varios puntos del planeta y buscan permitir que los dueños de los equipos puedan seguir compitiendo fuera de los campeonatos oficiales de cada país, reunir a los mejores jugadores con otros no tan experimentados y recaudar fondos para mantener la actividad amateur de los participantes. Hay jugadores profesionales que por participar en estos torneos logran el dinero necesario para comprar más caballos, costear sus estructuras y afrontar los gastos de sus planteles a nivel local. Como dijo ‘Polito’ Pieres en la última edición de Clase Ejecutiva: "Todos los patrones son diferentes. Hay algunos a los que les divierte ganar y no tocar la pelota, y a otros les divierte jugar nomás y no ganar. Y también están los que se quedan con algunos jugadores, los hacen parte de su familia y juegan con ellos por 10 años". El torneo de patrones más tradicional a nivel local es la Copa de Oro, creado hace casi dos décadas por Gonzalo Pieres, exjugador y propietario de La Ellerstina. Ese es precisamente el nombre clásico que se le da a los torneos de patrones, que incluyen el nombre del club organizador o del sponsor principal. También la AAP organiza, desde este año, el tradicional certamen. El torneo se lleva a cabo en la sede Alfredo Lalor que la asociación tiene en Pilar entre el 11 de noviembre y el 7 de diciembre, mientras que las finales se disputan en el Campo Argentino de Polo en Palermo. En este caso las formaciones deben tener hasta 20 goles y para los jugadores extranjeros se toma en cuenta el handicap local si es que participaron en el país en los dos últimos años. Este año, el equipo de jugadores brasileños C. Tigres Invernada derrotó al local Las Monjitas por 12 a 11 y se adjudicó la Copa de Oro.
En Europa y los Estados Unidos se realizan varios torneos de patrones en los que el fee de ingreso puede superar los 70.000 euros sin contar la cuota mensual, como el Sotogrande en España o el Chantilly en Francia. "El torneo no tiene costo para los 64 jugadores participantes y cada equipo es invitado por Thai Polo: la mayoría de los patrones inscriptos son amigos. La condición de ingreso es que el team tenga entre 12 y 14 goles, y un amateur por equipo", detalla el organizador. Ya están preparando la cuarta edición del torneo a nivel local para 2017, pero la pregunta surge obligada: ¿Por qué en 2014 trajeron la estructura que ya estaban realizando con éxito en Asia, si acá ya existen torneos similares? "Surgió porque el primer año que vinimos a jugar a la Argentina participamos en varios torneos y no nos quedamos conformes con la organización. En Tailandia realizamos partidos desde que se fundó el club en 2005 y pensamos que sería una buena propuesta trasladar esa experiencia al país", responde Cereceda.

Malambo y fuegos artificiales

Antes de que se dispute el encuentro definitorio, se presentó un elegante desfile de autos clásicos que pudo ser disfrutado por el público bajo un sol radiante con una copa de vino, espumante o cerveza helada para refrescarse. En el entretiempo, una espectacular carrera entre un caballo y una Bugatti, con Salvador Jauretche como jinete con la camiseta de Thai Polo, generó asombro y aplausos entre los casi 800 invitados.
En una final apasionante jugada a cinco chukkers, la Bien Mirada, el equipo de Fabio Meier (junto a Fabián Bolanterio, Juan y Pablo Jauretche), venció al equipo Power Horse por 9 a 8 y se consagró campeón de la Thai Polo Cup 2016. Tras ese partido, Harald Link, fundador y director del Thai Polo & Equestrian Club en Pattaya, Tailandia, agradeció, uno por uno, a cada patrón de los equipos participantes y a los 21 sponsors (La Martina, Localiza, La Sagrada Familia, QA Company, Rutini Wines, Virgen Waters, Tregar, Polo Line, Royal Salute, Alvear Palace Hotel, Sushi Club Miami, Café Cabrales, Aeropuertos Vip Club, Verzasca Group, Aurora Sunny Isles, In Miami Real Estate, Santino, Pasaporte Licere, ViiO, Warsteiner y Reaktor), que con su aporte ayudaron a la realización del torneo. "Harald es un fanático de los caballos y el deporte. Juega al polo, salta a caballo, hace endurance y cross country, todas actividades que se realizan en Thai Polo con regularidad", aclara Cereceda.
A las siete de la tarde llegó el momento de la premiación, donde se entregaron importantes trofeos y regalos a los campeones y subcampeones, y los demás equipos participantes. Tras la entrega de premios, el grupo Malevo, finalista de America´s Got Talent, sorprendió a los presentes con un show montado sobre un espectacular escenario de 20 por 40 metros en la mitad de la cancha del Thai Polo Club Argentina, en General Rodríguez. En una impresionante infraestructura de coloridas luces y fuego, el equipo de bailarines exhibió sus destrezas en zapateo con bombos y boleadoras incluidos. Los diez artistas de malambo argentino que conquistaron el programa de mayor rating de los Estados Unidos, lograron un alto impacto entre el público con un espectáculo digno de Broadway.
Al caer la noche, un espectacular show de fuegos artificiales coronó el cielo diáfano de luna llena. A esa hora, más de mil personas bailaban al compás de la música del DJ en el espectacular VIP, montado a dos metros de altura sobre el pasto para que el público pudiera tener una excelente visión de los partidos, y en los simpáticos gacebos y food trucks distribuidos alrededor de una de las canchas.