Murió Diego Maradona

A los 60 años, el astro falleció de un paro cardiorespiratorio. Conmoción en todo el mundo.

Conmoción total. Diego Armando Maradona murió este mediodía en su casa de San Andrés en la zona de Nordelta, donde se recuperaba de una cirugía reciente por un hematoma subdural.

El astro del fútbol mundial falleció tras sufrir una descompensación que derivó en un paro cardíaco. Ni la enfermera que lo acompañaba las 24 horas ni los médicos que llegaron en las más de nueve ambulancias que fueron llamadas al lugar pudieron reanimarlo con éxito.

Maradona vivía en San Andrés desde el 11 de noviembre, cuando fue dado alta de la Clínica Olivos, Allí, aguardaba que su médico, Leopoldo Luque, definiera cómo continuaba el tratamiento de rehabilitación de la adicción al alcohol y la dependencia a los fármacos, que se habían agudizado en los últimos tiempos.

El 30 de octubre el capitán de la última selección argentina campeona del mundo había cumplido 60 años. 

Si bien había hermetismo respecto de la evolución de su estado de salud tras la última internación, su entorno actual e inclusive su médico, Leopoldo Luque, aseguraban que venía recuperándose bien. Ese entorno, vale recordarlo, había sido blanco de numerosas críticas tras la aparición de Maradona, el día de su último cumpleaños, en el estadio de Gimnasia, donde lució muy desmejorado.

Maradona, que también fue técnico de la Selección, arrastraba problemas derivados de su adicción a las drogas que impactó sobre todo en la función cardíaca: su corazón hacía varios años trabajaba al 30%. Además, arrastraba una obesidad de varios años, al principio de este milenio llegó a pesar 120 kilos, que ni un by pass gástrico logró dominar.

En los últimos años se habían hecho notorios sus problemas severos con el alcohol y su físico había sufrido un deterioro más acentuado producto de un puñado de operaciones que sufrió en sus rodillas.

Ahora, su muerte provoca un impacto mundial. En la redes es todo incredulidad y desazón. Una noticia que, din duda, marca una bisagra en la historia de todo el universo futbolístico.

Ni que decir de Argentina. Ya el presidente Alberto Fernández decretó tres días de duelo nacional tras enterarse de la noticia. Y se espera que por la Casa Rosada, donde se realizará el velorio, pasen más de un millón de personas.

De otro mundo

Uno de sus rivales de sus años de futbolista, Michel Platini, dio la mejor definición de Diego Maradona al hablar de otro gran jugador fines de los 90': Zinedine Zidane. 

“Lo que (Zinedine) Zidane hace con una pelota, Maradona lo hace con una naranja , dijo Platini.

Y era así, literal. Ocurrió durante las eliminatorias al Mundial 86', Argentina enfrentaba a Colombia, el clima era hostil y en algún momento del partido, de la tribuna le cayeron naranjas. Diego agarró una de ellas y empezó a hacer jueguito. La hostilidad dio paso de inmediato a la ovación.

Nacido el 30 de octubre de 1960, Maradona comenzó a deslumbrar jugando en Villa Fiorito. Y quien lo descubrió y lo recomendó, a los 8 años, era un niño, como él.

“Conozco un pibe que será un fenómeno , le dijo el pequeño Goyo Carrizo a Francis Cornejo, quien dirigía un equipo que luego haría historia, los ‘Cebollitas’ de Argentinos Juniors. Llevado de la mano de Diego, ese grupo de niñitos empezó a deslumbrar y los medios empezaron a buscar a ese pequeño de rulos en la cabeza y muchas ilusiones. Desde pequeño tenía claro lo que quería: “Mis sueños son dos. Mi primer sueño es jugar en el Mundial. Y el segundo es salir campeón . Ambos los cumplió.

Maradona entretenía a los hinchas de Argentinos haciendo jueguito en los entretiempos de los partidos de la primera. Y un jugador del plantel de 1976, Ricardo Pellerano, le recomendó al técnico Juan Carlos Montes incorporarlo a la primera.

“Al poco tiempo llamó a Diego para un entrenamiento contra la primera. Nos gambeteaba de a cuatro , recordó Pellerano a la revista El Gráfico, en 2001, cuando se cumplieron 25 años del debut en el primer equipo.

En 1977 debutó con la Selección. Entró, con la 19 en la espalda, en el segundo tiempo de un partido contra Hungría, en la cancha de Boca Juniors, que Argentina ganó 5-1. Pese a sus genialidades, Menotti lo dejó fuera del Mundial de 1978, el primero que ganaría Argentina. Un año después, se tomó revancha, en Japón, cuando llevó al país a su primer título mundial juvenil.

En 1981 pasó a Boca, su otra pasión. Ese año se coronó campeón del Metropolitano, y el club comenzó a recorrer el mundo para aprovechar su talento.

De allí pasó al Barcelona, que pagó casi u$s 7 millones, para la época una de las transferencias más grandes de la historia. La estadía en Cataluña tuvo un sabor agridulce. Aunque ganó una Copa del Rey y una Copa de la Liga, sufrió una hepatitis y luego, una fractura de tobillo por una fuerte entrada de Andoni Goikoetxea, del Athletic de Bilbao.

El paso por España dejó dos marcas. La primera, su capacidad de recuperación: la lesión de tobillo requería 6 meses de recuperación, él volvió en tres. La segunda, negativa, fue su primer contacto con la droga.

“Lo hice por investigar, y me fue mal , le reconoció años después, en 2007, al periodista de El Gráfico, Diego Borinsky.

Nápoli y el Mundial

Hasta la llegada de Maradona, el Nápoli solo había ganado dos Copas de Italia (1962 y 1976). Con Diego vivió su época de oro.

Maradona reivindicó al sur de Italia y se enfrentó cara a cara a las grandes potencias del fútbol de ese país, como Juventus y Milan. Algo que luego le costaría.

Su éxito en el calcio, concidió con el momento más glorioso de su carrera con la Selección, el Mundial de 1986.

El punto cúlmine fue el partido de cuartos de final con Inglaterra. Ese 22 de junio convergieron dos momentos inolvidables: uno, el de la trampa más famosa de la historia de las Copas del Mundo, el gol que Maradona marcó con la mano para abrir el marcador. Irónicamente, el propio jugador la llamó ‘la mano de Dios’.

El segundo fue el mejor gol de la historia de los mundiales, que además se inmortalizó en el relato de Víctor Hugo Morales. “Barrilete cósmico, de qué planeta viniste , gritó entre lágrimas. La marca quedó para siempre.

Los últimos años como futbollista

Con el tobillo a la miseria Maradona hizo lo que pudo para llevar a una Selección menos brillante a la final del Mundial de 1990. Después de eso, sus problemas personales, que venían de hace unos años, tomaron trascendencia pública y le quitaron brillo al resto de su carrera.

En 1991 fue sancionado 15 meses por doping: su examen marcó positivo por cocaína. Nunca más volvió a Nápoles: cuando cumplió la sanción, se fue al Sevilla.

Estuvo en la tribuna el día del 0-5 con Colombia y los hinchas corearon su nombre para que volviera: llevaba dos meses sin jugar. Se puso a punto, firmó con Newell’s Old Boys y volvió para el repechaje contra Australia y ayudó a conseguir la clasificación a Estados Unidos 94.

Ese Mundial marcó el final de su carrera internacional. En plena Copa volvió a dar positivo, esta vez por cinco sustancias: efedrina, norefedrina, seudoefedrina, norseudoefedrina y metaefedrina. “Me cortaron las piernas , declaró cuando se enteró de la nueva sanción, de 15 meses. Otra marca que quedó.

Los últimos años del astro estuvieron marcados por los problemas de salud. En 2004 estuvo internado por una crisis de hipertensión, y la Clínica Suizo Argentina se transformó en un mega altar donde los fanáticos montaron guardia a la espera de su mejoría. Luego se sometió a un bypass gástrico y bajó más de 50 kilos. Parecía que se encaminaba a una mejor calidad de vida, pero duró poco.

No había vida para el Diez sin el fútbol así que intentó como entrenador. No tuvo una gran campaña, aunque alcanzó a dirigir la Selección Argentina en Sudáfrica 2010. Dirigía por estos días a Gimnasia de La Plata. En cada partido recibía un homenaje, acaso porque todos veían que el final menos querido estaba cerca.

Ese final llegó hoy. Diego Maradona partió a la inmortalidad. El mundo y la pelota están de duelo.

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