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Europa: esa eterna tentación que no cede

Varios cracks argentinos eligieron seguir su carrera en el Viejo Continente a firmar contrato con la UAR. Una tendencia que, aunque se reduce, aún mantiene vigencia. Entre las razones, el dinero no es la única razón. Se suma el desafío de entrar en una etapa decisiva de su carrera.

Si bien el éxodo de jugadores al extranjero, tentados por la máxima competencia y los nutritivos contratos, ha mermado desde que se instauró el régimen del Plan de Alto Rendimiento (PLAR) de la Unión Argentina de Rugby (UAR), la realidad marca que casi un equipo titular de Los Pumas hoy juega en Europa.
Más allá de que el corralito virtual impuesto por la Unión (el estatuto no prohíbe nada al respecto) azuza con la no convocatoria al seleccionado para los que no pertenezcan a la franquicia Jaguares o actúen en el Súper Rugby, muchas estrellas argentinas optaron por seguir ligados a los mejores equipos del planeta. Este hecho se hizo más evidente luego de la Copa del Mundo de Rugby Inglaterra 2015. Los casos más resonantes son los del ex capitán Juan Martín Fernández Lobbe, Marcelo Bosch, Marcos Ayerza y Juan Imhoff, todos titulares y protagonistas del cuarto puesto logrado en Londres. Pero, sólo el caso del rosarino Imhoff está ligado al tema monetario, ya que su club Racing Métro invirtió una suma que superaría los 80.000 euros mensuales para retenerlo. La realidad le dio la razón: su aporte fue fundamental para alcanzar la corona del Top 14. En tanto, el resto optó por el Viejo Continente por los abultados salarios pero también por su momento deportivo: todos suman 10 años en Los Pumas y entraron en la curva descendente de rendimiento.
Aun así, cuentan con un cachet que promediaría los 40.000 euros por mes y contratos que le aseguran estabilidad, tranquilidad y muchos menos viajes que a los ajetreados Jaguares. El caso de Patricio Albacete es distinto: la figura del Toulouse está vedado para Los Pumas, ya que tuvo fuertes encuentros con la dirigencia de la UAR y el staff técnico pasado y actual.
Nada de esto se compara a lo que perciben los futbolistas en Francia o Inglaterra. La distancia entre los valores que paga cada disciplina sigue amplia. Por caso, el rugbier mejor pago de la temporada 2015 fue el neozelandés Dan Carter. El campeón del mundo en el último Mundial, elegido por World Rugby como el mejor del planeta, recibió de su club Racing Métro un total de 1,4 millones de libras durante ese año.
Esta diferencia es muy marcada, sobre todo si se tiene en cuenta la reciente transferencia de Gonzalo Higuaín de Napoli a Juventus. El club de Turín pagó 90 millones de euros por el delantero subcampeón del mundo y de la Copa América. En tanto, Pipita cobrará un contrato de 7,5 millones de euros por temporada.
Por su parte, el jugador mejor pago, durante el mismo período de Inglaterra fue Sam Burguess. El inglés juega en Bath, un tradicional club británico y se alzó con un cachet de 500.000 libras. Durante el mismo tiempo, Cristiano Ronaldo jugando para el Real Madrid recibió 40,9 millones de libras. Burguess necesitaría 67 años para generar lo que el portugués logró en sólo 12 meses.
El mundo del rugby profesional se está ampliando para los argentinos, aunque el sueño de jugar afuera y vestir la camiseta albiceleste se haya complicado. Al margen de las disposiciones, las principales entidades europeas buscan el talento argentino por su estirpe y compromiso, y porque su llegada desde la Argentina no representa un gasto: no existe el fee de la transferencia. Así es cómo más de una veintena de jugadores de primer nivel y origen local desparraman su talento para distintas camisetas en el Viejo Continente.
El impacto por el ingreso al Súper Rugby hizo mella en la migración y podría profundizarse con el correr de los años, para beneficio local. A medida que la UAR vaya solidificando su lazo dentro de la Sanzar (entidad que agrupa a las uniones de Sudáfrica, Nueva Zelanda, Australia y, ahora, Argentina) podrá tentar con mejores condiciones a los cracks argentinos. Pero, por ahora, sólo unos pocos elegidos cuentan con un suculento cheque a fin de mes.