Cuando el liderazgo focaliza en la ovalada

Una pasión nacida en la cancha que se traslada a la oficina: dos casos donde los valores del rugby están al servicio de la empresa.

Es de público conocimiento que la esencia del rugby argentino está caracterizada por el amateurismo. En la actualidad, los jugadores de nuestro país que pretendan vivir de la guinda, deben escoger entre dos opciones: pertenecer a la estructura profesional de la Unión Argentina de Rugby o abrirse camino en un club rentado del exterior.

Ahora bien, ¿qué sucede con esos miles de players que juegan en los clubes? Trabajan en otros rubros. Posiblemente, la gran mayoría se desempeña en distintas compañías, marcados internamente por los valores que les inculcó el deporte. Y lejos de dejarlas a un lado, esas vivencias pueden ser útiles para plasmarlas en el entorno laboral.

Sacrificio y equipo

Un ejemplo, entre tantos, es el de Carlos Arguindegui, vicepresidente de Aplicaciones de Oracle Latinoamérica. El ex back de Pueyrredón, que también representó al Seleccionado de Buenos Aires y disputó un Mundial Juvenil bajo las filas de Los Pumitas, destaca el sacrificio entre muchas otras virtudes. "Uno trabaja muchísimo para alcanzar resultados que muchas veces no se dan, pero siempre hay que levantar la cabeza y seguir adelante", explica.

Otra de las enseñanzas que aplica Arguindegui en su ámbito corporativo es la importancia del trabajo en equipo. Incluso, describe de qué manera se da ese vínculo entre la cancha y la oficina: "El tema de la combinación en defensa en el rugby, es la muestra total de que uno tiene que confiar en la persona que está al lado. Es una dinámica espectacular, y si uno traslada eso a su trabajo en el día a día, genera una conexión y un sentido de pertenencia que va más allá de un beneficio económico".

Sobre sus experiencias personales, recuerda: "A los 17 años, me tocó debutar en Primera División, con un pack de forwards donde todos eran más grandes y tenían más experiencia que yo. Y me pasó lo mismo en mi vida laboral, porque un día fui a Oracle a trabajar como vendedor, y terminé como jefe, siendo el más joven".

"Se puede liderar, sin ser el mejor. Uno lidera cuando conecta con su equipo, entiende qué es lo que necesita cada uno y se pone a disposición de esas personas, para que cada una logre lo que necesita, siempre poniendo el objetivo del equipo como primordial. El rugby, a mí, me ayudó muchísimo a trasladar esos conceptos", completa.

Misma fórmula

Similar es el caso de Patrick Campbell, presidente de Yusen Logistics Argentina. Él no solo vistió los colores de Lomas Athletic, sino que también lo presidió, luego de haber sido miembro de la Subcomisión. "El club fue parte de mi formación como persona", admite.

Más allá de las diferencias entre empresas, clubes y sectores, la dirección del "ejecutivo rugbier" parece ser la misma. En concordancia con Arguindegui, Campbell distingue el trabajo en equipo, el espíritu de amistad y el sacrificio para "superar los momentos duros y valorar lo que uno tiene en la vida".

Otros de los aspectos ovalados que identifica es a la gente como el mayor valor agregado del resultado. "Nada se consigue sin el equipo", resalta. Y, en ese sentido, también define cómo traslada esas enseñanzas en el entorno profesional: "Hay que escuchar, aprender cada día de las futuras generaciones, y dar siempre lo mejor de uno mismo, sin esperar nada a cambio".

"En la empresa, cada uno tiene algo para aportar, y así lo debo sentir. Quiero que cada uno sea parte y entienda que, con su aporte, el resultado final será el éxito de todos", cierra el directivo, que pertenece a una familia con una extensa tradición en la institución del sur del Gran Buenos Aires. De hecho, durante la actualidad, sus hijos se desempeñan en la Primera División.

 

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