EL CORDOBÉS TIENE DOS MAJORS CONTRA UNO DEL MAESTRO

Cabrera pasó a De Vicenzo y va camino al Olimpo de los grandes deportistas argentinos

Con el segundo puesto conseguido tras un emocionante desempate en el Masters de Augusta el fin de semana pasado, el Pato ya se erige como gloria nacional

Aunque parezca una herejía, los duros datos de la realidad y los especialistas confirman que a esta altura de los acontecimientos Angel Pato Cabrera ya es el mejor golfista argentino de la historia, superando al legendario Roberto De Vicenzo.
Consultados los especialistas Fernando Villar y Danny Miche, ambos coinciden en que el segundo puesto conseguido el fin de semana pasado en el Masters de Augusta, uno de los principales Gran Slam del circuito y uno de los torneos más difíciles de ganar, sirve para terminar de convencer a los más rehacios, y ubicar al Pato en la línea de un Manu Ginóbili (deporte en equipo), un escalón quizás por debajo, todavía, de Fangio, Vilas, Monzón y Maradona.

Comparando ambas trayectorias surge que el cordobés tiene en su haber dos Majors: un Abierto de Estados Unidos conseguido en 2007 y un Masters de Augusta conquistado en 2009, a los que hay que sumar justamente el subcampeonato del domingo pasado también en Augusta y más de 20 campeonatos internacionales. En tanto De Vicenzo, que ganó la asombrosa cantidad de 230 torneos alrededor del mundo, tres de los cuales del PGA Tour: el Colonial National Invitational, All American Open (1957); el Dallas Open Invitational (1966); y el Houston Champions International (1968), sólo consiguió en el año 1967 el Abierto Británico.

Por otra parte, Cabrera es el único jugador argentino en la historia del golf que estuvo entre los Top Ten del Ranking Mundial de Golf, y también el único compatriota en ocupar un lugar en el equipo Internacional que enfrenta cada dos años al combinado estadounidense. En 2005, participó de la Presidents Cup donde su actuación fue excepcional y en el mismo año terminó en la 5ta posición del Orden de Mérito del Tour Europeo en 2005.

De Vicenzo, por su lado, es reconocido mundialmente como uno de los grandes jugadores de la historia (en el Abierto Británico se impuso por sobre otras leyendas como Jack Nicklaus y Gary Player). Sin embargo es muy recordado un grave error que cometió en el Masters de 1968, cuando al finalizar el torneo no revisó su tarjeta, llenada por su compañero de línea Tommy Aaron, quien le había anotado cuatro golpes en el hoyo 17 en lugar de los tres para birdie que había hecho. De Vicenzo firmó y presentó la tarjeta con ese golpe de más. Y según las reglas del golf, si una tarjeta tiene más golpes que los realmente efectuados se acepta la puntuación declarada por el golfista. Por eso De Vicenzo, que en el campo había empatado el primer lugar, terminó segundo, y Bob Goalby se adjudicó el Abierto. Cuando el argentino se enteró del error que había cometido, se limitó a expresar una simple frase que quedó para la historia: Qué estúpido que soy. Nunca culpó ni a Tommy Aaron, quien había llenado su tarjeta, ni al comité, que se limitó a aplicar las reglas.

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