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Apuestas, la acción latente que demora su llegada

De momento, la disciplina de la ovalada no es el tópico que más moverá las cuentas de las páginas de juego en el mundo y, para fortuna de aquellos que resisten a estas prácticas, se encuentra bastante lejos de ser noticia por un tema vinculado al azar. Lo que viene.

El negocio del juego en el rugby es hoy en día bastante escueto. No todas las páginas relacionadas a las apuestas le dan un seguimiento profundo al deporte; esto por tres motivos principales que se relacionan entre sí: la poca cantidad de torneos con relación a otros deportes; las grandes empresas no buscan publicidad en camisetas, torneos y clubes y el rugby no ocupa una posición de privilegio en la lista que encabezan el fútbol, el tenis y el cricket, como principales deportes elegidos por las marcas. De todos modos, esto no quita que mueva grandes sumas de dinero y que, producto de este momento, algo revolucionario vaya a crecer.

Made in England

En el Reino Unido se encuentran tres de las cinco casas de apuestas más reconocidas del mundo: williamshills.com, bet365.com y betfair.com. Se destacan de las demás porque le dan al rugby un seguimiento más profundo que el resto. La línea editorial de una casa de apuestas, por llamar de alguna manera la justificación del contenido, se traza desde el nivel de cobertura que se le otorga a un deporte, y la realidad es que no todos los sitios web le dan un espacio grande al rugby, es decir, actualmente, las citadas páginas cuentan con cuotas (valores que se le colocan a una victoria, derrota, empate, cantidad de tries) a campeón de los torneos más importantes del mundo, así como de partidos que se jugarán más adelante tanto a nivel selecciones como clubes, de carácter amistoso u oficial.
El caso es que, en el Reino Unido, el rugby es el segundo deporte grupal más popular después del fútbol y, por ende, existe un seguimiento particular para con las competencias que se juegan en dicho continente, como la Heineken Cup. Por supuesto que también se toman en cuenta el hemisferio sur, en relación al Cuatro Naciones y al Super Rugby. Sucede que en las casas de apuestas más reconocidas del continente americano, o mejor dicho que son fuertes de este lado del Atlántico, como Bwin y Sportium, por ejemplo, el rugby no tiene un lugar de privilegio, solo se cubren los torneos en forma circunstancial y no hay la futurología que ofrecen en comparación con el fútbol, en donde ya se puede apostar quién ganará el Mundial de Rusia 2018.
Esta situación debilita el mercado del rugby en cuanto a las apuestas. Hay gran parte del continente que no sigue al deporte, puntualmente la mayoría de los países en Centroamérica, gran parte de Sudamérica, excepto la Argentina, Uruguay, Chile y Brasil y México, en Norteamérica. A raíz de esto, no es el rugby el tópico que más moverá las cuentas de una página de juego, y esto se condice con lo que reveló Patrick Jay, un experto de la materia, exdirector de ladbrokers.com que cuenta con su propia consultora. Jay aseguró que el fútbol, el tenis y el cricket, en ese orden, son los deportes que más cantidad de dinero mueven al año en el mundo de las apuestas. El especialista señaló que alrededor de u$s 3 billones al año moviliza en el juego online y que, de ese monte, el 90% es ilegal. Por otro lado, afirmó que el 65% de la totalidad corresponde al fútbol, dejando el restante a dividirse entre el tenis y el cricket.
Por otra parte, existe otra disciplina que bien puede colocarse como cuarta y es la referida a las carreras de caballos, muy populares y tradicionales. Esto marca entonces que el rugby, para suerte de aquellos que resisten a las apuestas, está bastante lejos de ser noticia por un tema vinculado al juego. Es que, de por sí, las apuestas no están muy bien vistas, es decir, cargan con una connotación negativa un tanto inmerecida ya que, en tal caso, son quienes se aprovechan del negocio los que ensucian el juego y el rugby es un deporte que, si bien no rechaza a este mundo, tampoco coquetea demasiado, sabe de los peligros y observa de reojo cómo el fútbol y el tenis son utilizados en forma ilegal para sacar ventaja. Una buena forma de cerciorarlo es observando que ningún club de renombre cuenta entre sus sponsors con páginas vinculadas al juego. No se sabe con certeza el motivo, si se trata de una fórmula para cuidar la imagen que toman los clubes y la IRB o porque las páginas de apuestas no están interesadas en dicho negocio.

Otra historia

En el fútbol es común, mismo en el tenis. De hecho, el estadio del Stoke City de la primera división de Inglaterra fue recientemente adquirido por Bet365.com y llevará ese nombre y marca en su camiseta por los próximos seis años, por citar un ejemplo tan reciente como concreto. Volviendo a los argumentos de Jay, quien además también fue exmandatario del Hong Kong Jockey Club, Asia es, por intermedio de China, particularmente, el continente en el que se pueden llegar a mover hasta u$s 1.000 millones en un solo partido de fútbol.
En dicho territorio el rugby es prácticamente nulo, mismo en Corea del Norte. Solo Japón se salva en ese sentido y recién está empezando a incursionar, no solo en el rugby a nivel deporte, sino que en negocio. Hoy, dicho país es el principal responsable, indirectamente hablando, en fomentar el rugby. Arrancaron bien, cuentan con el rugbier mejor pago del mundo, Ayumu Goromaru, full back de Quennsland Reds, club australiano, que cobra u$s 2 millones y además está participando a través de Sunwolves en el Super Rugby 2016 por primera vez, al igual que Jaguares. Es una nación que cuenta con recursos e infraestructura de primer nivel (ha sido sede de mundiales de fútbol), complementos esenciales a la hora de pulir y crear el talento.
El negocio de las apuestas no tardaría en crecer en caso de que este deporte evolucione en dicho país. Resultaría un buen impacto que, de alguna forma, se ve venir, teniendo en cuenta el momento del rugby en el mundo.