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VIERNES 24/05/2019

Inteligencia emocional financiera: cómo se aplica en la economía personal

Expertos en el tema explican cómo lidiar con los sentimientos que arruinan las finanzas e impiden conectar de manera positiva con el dinero.

Inteligencia emocional financiera: cómo se aplica en la economía personal

Son muy pocas las personas que se sientan a planificar sus finanzas a través de la elaboración de un presupuesto, por lo que terminan gastando su dinero sin objetivos claros y padeciendo los cimbronazos de las crisis económicas que los dejan sin defensas. Es por esta razón que la inteligencia emocional juega un papel muy  importante en el desarrollo saludable y próspero de la economía personal. En esta línea, expertos en el tema explican cómo lidiar con los sentimientos que nos arruinan financieramente y nos impiden conectar de manera positiva con el dinero.

Según el psicólogo y escritor estadounidense Daniel Goleman, la inteligencia emocional es la capacidad de descubrir las emociones y sentimientos propios, reconocerlos, manejarlos, crear una motivación propia y gestionar las relaciones personales. Pero cómo se incorpora y se aplica a las finanzas personales.

Para la asesora y Educadora en Inteligencia Emocional Financiera, Valeria Laconich, "desarrollar la inteligencia emocional financiera es clave para identificar nuestras emociones en relación al dinero y al manejo de nuestras finanzas personales". Ella lo define como "la fusión entre la capacidad de conocernos profundamente; de reconocer nuestras emociones, nuestros dones, nuestros miedos, nuestro propósito en este mundo, y la habilidad de desarrollar una sana relación con el dinero, generándolo y administrándolo de manera tal que el mismo sea un recurso para lograr vivir el estilo de vida que elegimos, en equilibrio y armonía con quiénes somos”.

Según detalló, “la felicidad está directamente relacionada a cuánto disfrutamos de lo que tenemos y lo que hacemos. Cuanto menor sea la diferencia entre nuestras expectativas (lo que deseamos en la vida) y nuestra realidad vivencial, más contentos viviremos el día a día”.

"Cuanto menor sea la diferencia entre nuestras expectativas (lo que deseamos en la vida) y nuestra realidad vivencial, más contentos viviremos el día a día”, sostuvo la asesora y Educadora en Inteligencia Financiera, Valeria Laconich.

“Es muy importante que seamos protagonistas de nuestras vidas e identifiquemos qué estilo de vida queremos para nosotros sin abrumarnos con el estilo de vida que promueven los medios, la sociedad. Me parece importante que por ejemplo, analicemos si nuestros hábitos de consumo (viajes, ropa, casa, etc) son genuinamente propios o se derivan de un “querer pertenecer” o de un ‘hay que’, destacó Laconich.

Por su parte, Ezequiel Starobinsky, autor del libro el Arte de decidir, Magister en finanzas y strategic advisor en Global Agro Brokers, explicó que “saber regular las emociones disfuncionales es clave para asegurarnos una mínima calidad de vida, y no solo en lo referido a la riqueza material”. Es por este motivo que consideró que la inteligencia emocional “debería ser material básico de enseñanza en las escuelas”.

"La inteligencia emocional debería ser material básico de enseñanza en las escuelas”, señaló Ezequiel Starobinsky, autor del libro el Arte de decidir.

En las finanzas personales, la inteligencia emocional es tan o más importante que en otras áreas de la vida. Porque las emociones pueden jugarnos una trampa que cueste mucho dinero. Dicen que hay que amar con el corazón, y hacer negocios con la cabeza. Los problemas ocurren cuando amamos con la cabeza y hacemos negocios con el corazón. Todos pensamos que somos muy “racionales” a la hora de pensar las finanzas personales, pero lo cierto es que hay emociones (no del todo conscientes) que tornan irracionales buena parte de nuestras conductas en este aspecto”, agregó.

 

Trampas emocionales en el ámbito de las finanzas

  • El miedo injustificado a lo desconocido y a la pérdida

El miedo a lo desconocido es algo que llevamos en la memoria genética. Es común que la enorme cantidad de gente que “desconoce de finanzas” tome decisiones financieras personales con un componente excesivo de ese temor. Por ejemplo, que ahorre sólo comprando dólares lo que es, en períodos largos de tiempo, muy ineficiente.

Otra trampa clásica a la hora de cuidar las finanzas personales es el miedo desproporcionado a la pérdida. Es cierto que nadie escapa a la regla riesgo-rendimiento, y quien pretende lo segundo, algún nivel de riesgo tiene que estar dispuesto a asumir. Sin embargo, en algunos casos, el “miedo a la pérdida” hace que uno sufra la pérdida de dinero de forma desproporcionada a la perdida en sí. La emoción se desasocia de la realidad. Por ejemplo, personas de mucho dinero que sufren o se enojan mucho cuando pierden sumas mínimas, incluso irrisorias. A diferencia del miedo a lo desconocido, esta trampa emocional puede tener que ver con el ego, con el hecho de “fracasar” y que esa pequeña pérdida represente el dolor de equivocarse. También puede ocurrir que una pequeña pérdida active un miedo injustificado a “perderlo todo”.

La medición objetiva del riesgo (por ejemplo calcular bien “la máxima pérdida posible” o pensar en términos probabilísticos) debería ayudar a disolver el miedo a lo desconocido a la hora de invertir. El miedo es imaginario. El riesgo es real. 

  • La adicción a la adrenalina del riesgo

En el extremo contrario, están los que no tienen ningún tipo de temor que los modere. Por el contrario, son adictos al riesgo financiero, lo que revela algún tipo de falta de inteligencia emocional o auto-regulación.

En finanzas existe lo que se conoce como adicción al riesgo financiero o bien “ludopatía bursátil” que nos lleva a apostar todo el tiempo en el mundo de los valores bursátiles, sin poder sacarle el ojo de encima a las pantallas con cotizaciones. Aunque cueste creerlo, hay personas que hacen apuestas y controlan las cotizaciones cientos de veces por día, siete días por semana.

En general, quienes padecen de esta adicción, terminan gastando fortunas en comisiones y se basan demasiado en la intuición rápida, lo que a la larga resta calidad a las decisiones y redunda por lejos en mayores pérdidas que ganancias, además claro del desgaste psicológico de estar ganando y perdiendo constantemente.

La adrenalina del riesgo de las finanzas es divertida y tentadora, pero nunca hay que permitirse volverse un adicto. Nunca habría que hacer inversiones financieras por más dinero del que uno puede soportar perder. 

  • El caro placer del corto plazo y los gastos superfluos para el estatus

Para lograr libertad financiera algún día, es clave seguir la regla de oro de ahorrar siempre que se pueda. En finanzas, muchas pequeñas monedas hacen una gran moneda. Quienes desde jóvenes tienen la cultura del ahorro, es posible que lleguen al promedio de la vida con un nivel de ahorro que genere renta pasiva, lo que naturalmente aporta grados de libertad a la hora de cómo administrar nuestro tiempo. Pero para ello es necesario, siempre, lo primero: generar más de lo que se consume, sostenidamente en el tiempo y bien administrado. Sin embargo, muchas personas operan exactamente al revés: consumen más de lo que generan.

Es claro que hay que darse gustos en vida, pero siempre dentro de lo razonable de lo que nuestras finanzas permitan. Endeudarse a tasas de interés altísimas para realizar por ejemplo, un viaje de placer, y quedarse con la soga al cuello durante meses y meses, no tiene sentido pero si un costo altísimo.

La gente que tiene poca inteligencia emocional en general no tiene visibilidad del largo plazo, y sobre-pondera elecciones que nos dan placer de corto a costa de las finanzas del largo plazo. Mal negocio. El largo algún día llega.

Si hay algo más absurdo que lo anterior es incurrir en gastos que uno no puede sostener para mantener un nivel de “estatus social” . Esto es falta de inteligencia emocional total, porque uno supone que el estatus, lo que muestra a los demás, es más importante de lo que uno en verdad es. Que nuestras emociones dependan de lo que los demás piensen de nosotros habla de una profunda inseguridad interior.

En finanzas, ahorro hoy significa libertad futura.

  • El ego y la falacia de los costos erogados

Muchas veces tomamos decisiones que no traen los resultados que esperábamos, y es cuando uno empieza a hacerse la incómoda pregunta de hasta dónde sostener la decisión. Hasta dónde dar tiempo “para que cambie la cosa”. Y acá, pueden pasar tres cosas:

Por falta de inteligencia emocional, uno puede caer en el peligroso “sesgo del costo hundido” o “falacia de los costos erogados”. Cuando uno toma una decisión que no funciona, es bastante probable que la sostengamos más tiempo del que deberíamos incurriendo en pérdidas mayores y más tiempo desperdiciado. Esto se da especialmente cuando la decisión implicó dinero y/o esfuerzo y/o tiempo.

Quedamos atrapados en el ego, que contabiliza todo lo invertido en una decisión y cuando esta no viene funcionando, no queremos aceptar la pérdida.

Pero no. Lo más probable es que estemos atrapados en el “sesgo del costo hundido”. Esa necesidad emocional, obstinada e infantil de “amortizar” los costos del pasado, que hasta nos lleva a ver comer de más en un tenedor libre (¡cuánto más caro, más comemos!).

Todo lo que uno ya invirtió en una decisión no debería ser considerado a la hora de sostenerla o no. Es difícil y a veces duele, y mucho. Lo que uno puso en el pasado está “erogado”: ya fue, ya desapareció. Pero el pasado muchas veces embarra decisiones del presente. Uno debería focalizar en el hoy para ver claramente el futuro sin que las emociones disfuncionales contamine la visión.

En este contexto,  Valeria Laconich directora y fundadora además de la Consultora FreeFlow Inteligencia  Emocional Financiera, dijo estar “convencida de que si desarrollamos nuestra Inteligencia Emocional Financiera vamos a lograr reducir esa brecha entre expectativa y realidad. Vamos a lograr dedicar la mayor parte de nuestra vida a lo que nos gusta y que el dinero sea uno de los recursos para lograrlo, viviendo así una vida más feliz!”

Cuando uno se conecta con sus sentimientos, desarrolla una sana relación con el dinero e identifica para qué ahorrar, para qué invertir, para qué generar ingresos de determinada manera, es mucho más probable que lo logre venciendo los obstáculos que se interponen en el camino, siendo capaz de salir de su zona de confort por aquello que quiere y sueña”, indicó.

“En FreeFlow brindamos herramientas concretas para que diseñen su propio Plan Financiero Integral aprendiendo a cómo administrar sus finanzas personales, a generar ingresos y a cómo emprender. Además identificar qué tipos de inversiones responden mejor a su perfil como inversor y los conducen a lograr sus objetivos", concluyó.

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