U$D

Dólar Banco Nación
/
Merval

Sólo se espera fraude en las elecciones de Venezuela

Sólo se espera fraude en las elecciones de Venezuela

Los venezolanos ya no consiguen copos de maíz. Kellogg, el fabricante de cereales, esta semana se convirtió en la última compañía occidental que abandona el país. La mayoría de los venezolanos tampoco consigue medicamentos, alimentos básicos, a veces incluso ni agua. Debido al aumento de la desnutrición, cerca de 2 millones de personas han huido del país en los últimos dos años. La hiperinflación se acelera y la producción de petróleo, casi lo único que exporta el país, cae en picada.

El gobierno también enfrenta múltiples juicios y confiscaciones de activos impulsados por compañías petroleras y bonistas con deudas impagas. La situación es tan espantosa que el cambio seguramente esté a mano. Sin embargo, como nunca antes la pregunta es cómo podría llegar ese cambio y cuándo. Una ejemplo es la votación presidencial de este domingo. Pese a las múltiples crisis y la profunda caída de su popularidad, el presidente Nicolás Maduro tiene casi garantizado su victoria electoral.

La votación, por supuesto, es un fraude. Se compra apoyo vía carnets de racionamiento, que entregan a los trabajadores estatales con la amenaza implícita de que si votan en contra del gobierno perderán el empleo y el carnet. Mientras tanto, los líderes de la oposición con más alto perfil tienen prohibido presentarse como candidatos y están exiliados o detenidos.

Para ofrecer un simulacro de democracia, Maduro permitió que se postulen dos figuras independientes: Henri Falcón, un ex gobernador de un estado, y Javier Bertucci, un pastor evangélico. Algunas encuestas señalan que podrían ganar. Pero aunque uno de ellos obtenga la mayoría de los votos, Maduro puede arreglar ese resultado fácilmente. En julio del año pasado, en una elección parlamentaria, la compañía que diseñó las máquinas de voto electrónico en Venezuela declaró que hubo un fraude masivo.

La verdadera hora de la verdad llegará después de la votación. EE.UU, Canadá, Europa, Japón y los países más grandes de Latinoamérica ya dijeron que no reconocen la elección. Probablemente enseguida se fijen sanciones multilaterales a altos funcionarios. Podrían eventualmente escalar a la mencionada amenaza de prohibir a Venezuela que le venda petróleo _unos 500.000 barriles diarios_ a EE.UU. Esta llamada "opción nuclear" cortaría de golpe la mayor fuente de ingresos que tiene Venezuela.

Pero incluso esa drástica medida podría no conducir a la salida de Maduro. Venezuela ahorra cerca de u$s 8000 millones anuales por no cumplir con el servicio de sus deudas. Las exportaciones también pueden redirigirse a nuevos mercados. Además, si las sanciones petroleras fallan, ¿entonces qué? Habrá una implosión social, en vez de una explosión política.

Maduro podría dejar que triunfe Falcón. Eso plantea la pregunta de si la comunidad internacional debería reconocer un candidato independiente.

En algún momento llegará el cambio. Lo que se busca no es un cambio de régimen per se sino una administración que respete la constitución, estabilice la economía y permita elecciones libres.

Comentarios0
No hay comentarios. Se el primero en comentar

Más notas de tu interés