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La primera reunión de Venezuela con sus acreedores pasó sin avances

Los inversores dejaron el encuentro sin un panorama claro sobre cómo  proseguirán las conversaciones que apuntan a renegociar los términos de unos u$s 60.000 millones de deuda soberana y  de Petróleos de Venezuela (PDVSA).    

La primera reunión de Venezuela con sus acreedores pasó sin avances

La primera reunión entre el  Gobierno de Venezuela y sus acreedores para discutir una  reestructuración de la deuda externa y de la de su petrolera  estatal concluyó hoy sin propuestas concretas, dijeron varios participantes del encuentro, según Reuters.                 

Los inversores partieron de la reunión cargados de bolsas de finos chocolates y café, pero sin un panorama claro sobre cómo  proseguirán las conversaciones que apuntan a renegociar los términos de unos 60.000 millones de dólares de deuda soberana y  de Petróleos de Venezuela (PDVSA).                 

“No salió nada de allí, fue una oportunidad perdida”, dijo uno de los inversionistas que había viajado especialmente a Caracas para la reunión.                 

Casi un centenar de inversores -o sus representantes-  acudieron a la sede administrativa del palacio presidencial en  el centro de Caracas para asistir al encuentro promovido por el  mandatario Nicolás Maduro, dijeron dos testigos.                 

La reunión, que duró unos 15 minutos, se consideraba clave  para comprender la estrategia del Gobierno que, aunque ha  esperado hasta el último día para realizar pagos clave, ha  seguido cumpliendo con sus obligaciones.                 

“No hubo oferta, ni términos”, dijo otro de las participantes a la salida.                 

El ministro de Finanzas, Simón Zerpa, y el vicepresidente,  Tareck El Aissami -ambos sancionados por Estados Unidos-  participaron del encuentro, lo que forzó a algunos acreedores a quedarse en una sala anexa para evitar encontrarse con ellos.                 

Los ciudadanos y empresas de Estados Unidos tienen prohibido  reunirse con estos funcionarios, los principales delegados  gubernamentales, por estar en la lista negra de  Washington.                 

Otros inversionistas se habían negado a viajar a Caracas,  una de las capitales más violentas del mundo, argumentando que  El Aissami y Zerpa serían un obstáculo en la negociación.                 

El vicepresidente leyó un comunicado a los asistentes donde  criticó al sistema financiero global por poner trabas para que  el país petrolero haga sus pagos a tiempo a raíz de las sanciones, culpando al gobierno estadounidense de la situación.                 

“La OFAC (un brazo del Departamento del Tesoro de Estados  Unidos) pretende sin juicio alguno disminuir nuestra capacidad  de relacionamiento con el mundo”, dijo el vicepresidente, en un discurso que transmitió parcialmente la televisión estatal.                 

‘Hoy Venezuela se encuentra limitada para buscar financiamiento (...) encontrándonos frente a la necesidad de  plantear nuevas fórmulas para salir de esta complejidad‘, agregó  El Aissami, sin dar detalles.                 

Los asistentes también contaron que el representante del Gobierno pidió ayuda de los acreedores para buscar vías de forma  conjunta que permitan sortear las sanciones, mientras enfatizó la voluntad del país de seguir honrando sus pagos.                 

“Quieren establecer mesas de negociación de aquí en  adelante, pero no precisaron nada, sólo que cuentan con la mejor  asesoría legal”, agregó un inversionista local.                                  

PAGOS CLAVE                 

Entre tanto, la incertidumbre sobre la capacidad de pago de  Venezuela va en aumento desde que el equipo financiero de Maduro  comenzó a retrasar en octubre el abono de cupones de bonos por  unos 750 millones de dólares.                 

El breve encuentro se realizó en un día clave en el  calendario de deuda venezolana, porque el país tiene hasta el  lunes para cancelar casi 300 millones de dólares en intereses  demorados que ya no tienen período de gracia.                 

El pago no había llegado aún a las cuentas de al menos tres inversionistas consultados hoy la tarde.                 

Dos inversionistas dijeron que El Aissami les informó también que el banco alemán Deutsche Bank suspendió algunos  servicios al Gobierno, siguiendo el paso de otros como Citibank.                 

Deutsche Bank no contestó de inmediato a una solicitud de  información.                 

La semana pasada, PDVSA dilató, por primera vez, la  amortización de unos 1.100 millones de dólares de capital por un  título vencido durante más de tres días, postergando el abono de  los intereses para los próximos 30 días.                 

Un comité de la asociación del mercado de derivados ISDA  dijo hoy que postergó para el martes la discusión donde  evaluarán un posible incumplimiento de la estatal ante la demora  en el pago del bono vencido.                 

La decisión del comité podría activar el cobro de los  seguros contra incumplimiento de crédito (CDS) de PDVSA.                 

Por su parte, el gobierno de Brasil dijo que Venezuela dejó  de pagar una deuda por 262,5 millones de dólares y anunció que  presentará el tema al Club de París, confirmaron a Reuters  funcionarios de Brasilia.                 

El inusual comportamiento de un gobierno que hasta ahora no  había demorado este tipo de pagos pese a la crisis, provocó el  desplome de los bonos venezolanos por varios días, pero hoy  se recuperaban impulsados por la voluntad que mostraron las  autoridades de seguir cumpliendo los compromisos.                 

“Mi expectativa es que los pagos del cupón también lleguen.  Sabemos que estas demoras existen y por qué existen. No estoy  demasiado preocupado por eso”, dijo Jan Dehn, un ejecutivo de la firma Ashmore Investment Management que prefirió no asistir a la cita en Caracas.                 
Las actuales medidas impuestas por el gobierno de Donald  Trump impiden a quienes operan en ese país aceptar nueva deuda  venezolana como resultado de alguna renegociación que proponga  el gobierno de Maduro, a menos que haya un aval del Departamento  del Tesoro.                 
Venezuela no tiene más vencimientos en el 2017, pero el año  entrante el país enfrenta pagos de deuda por unos 9.000 millones  de dólares, que recortarían aún más sus menguadas importaciones,  vitales para la población.