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Reactivación económica más reducción de subsidios: ¿suficiente para corregir el déficit fiscal?

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PABLO F. SALVADOR

Economista Jefe de Fundación Ideal

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Reactivación económica más reducción de subsidios: ¿suficiente para corregir el déficit fiscal?

El Ministerio de Hacienda presentó el resultado fiscal correspondiente al mes de julio. Los ingresos totales del sector público no financiero alcanzaron los 185.137 millones de pesos, mientras que los gastos primarios se ubicaron en $ 207.227 millones. Es decir, que en el mes de julio se registró un déficit primario de $ 22.090 millones, lo que significa una reducción de 9,3% con respecto a julio de 2016. Sin embargo, el déficit financiero, que incluye el pago de los intereses de la deuda pública, alcanzó los $ 32.720 millones, lo que implica un incremento de 18,6%, en términos interanuales. En el acumulado de enero a julio, el déficit primario se ubicó en $ 166.375 millones, lo que significa que aumentó 21,3% con respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el déficit financiero alcanzó los $ 288.267 millones, incrementándose 40,1% con respecto a igual periodo del año anterior.

Pueden señalarse dos aspectos positivos con respecto al resultado fiscal de julio. Primero, en el mes de julio, los ingresos totales crecieron 28,3% en términos interanuales, mientras que los gastos primarios aumentaron 22,9%, lo que le permitió al Gobierno mejorar el déficit primario. Segundo, hubo un incremento importante de los impuestos relacionados con el consumo, la actividad económica, y el empleo. El IVA neto de reintegros (que representó 16% del total recaudado), aumentó 29,9% entre julio de 2016 y julio de 2017; ganancias (que representó 14% del total recaudado), aumentó 36,3%; débitos y créditos (7% de los ingresos totales) aumentó 21,3%, y los aportes y contribuciones a la seguridad social aumentaron 31,2%.

Por el lado de los gastos, las prestaciones sociales (jubilaciones y pensiones contributivas, asignaciones familiares y por hijo, pensiones no contributivas, y otros programas) son el principal componente de los gastos primaros, representaron 50%, y tuvieron un incremento de 46%, en términos interanuales. El segundo componente, otros gastos corrientes (subsidios económicos, salarios, transferencias a provincias, y otros gastos), tiene una participación de 40% en el gasto primario y sufrió una reducción de 3% interanual. El tercer componente, gastos de capital (transporte, vivienda, y agua potable, entre otros), representa 10% del gasto primario y aumentó 66%.

En otras palabras, el 60% del gasto primario está compuesto por jubilaciones y pensiones; asignaciones; y salarios, y si a esto sumamos el resto de prestaciones sociales, alcanza al 67% del mismo.

El Gobierno ha optado por no recortar estas prestaciones, e incluso tuvieron un incremento importante entre julio de 2016 y julio de 2017, 47% las jubilaciones y pensiones, 37% las asignaciones, y 29% los salarios. Por otra parte, 10% del gasto primario está asociado a la obra pública, el caballito de batalla de esta gestión, y el motor que eligió el Gobierno para arrancar la economía.

Por lo tanto, está siendo muy difícil para el Gobierno Nacional recortar gastos y reducir el déficit fiscal y es por este motivo que optó por el gradualismo y busca reducir el déficit fiscal motorizando la economía, vía obra pública, lo que le permitiría aumentar la recaudación sin tener que incrementar los impuestos y reduciendo el gasto, vía eliminación de subsidios económicos, sobre todo a la energía y menores transferencias a las provincias.

Argentina está transitando su octavo año seguido con déficit fiscal, un déficit que nos ha llevado tener elevados niveles de inflación (24% promedio anual en los últimos 10 años y 40,3% en 2016), una abultada deuda pública (54% del PBI), y una elevada carga fiscal (34% del PBI) que nos ha hecho perder competitividad frente a los países de la región y nos ha alejado de los principales mercados del mundo.

El Gobierno Nacional se ha fijado como meta que el déficit primario se ubique en 4,2% del PBI este año, en 3,2% en 2018 y en 2,2% en 2019. Habrá que esperar para ver si la reactivación económica, que comenzó hace unos meses, sumada a la reducción de subsidios económicos le permite al Gobierno continuar por este sendero de reducción gradual del déficit fiscal y si, finalmente, la estrategia gradualista elegida por el Gobierno fue la correcta.

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Comentarios1
Chris MB
Chris MB 12/09/2017 05:16:31

Decisión correcta en qué términos? De los economistas o de la población? Porque ya pasó el tiempo en que se podía tirar gente al rio.