Contáctenos

A través de este formulario podrá dejarnos sus comentarios, sugerencias o inquietudes.

Dirigido a:

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Reportar Comentario

Estas reportando este comentario a la redacción de El Cronista.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar

Recomendar Nota

A través de este formulario podrá recomendar la noticia que esta leyendo.

Todos los campos son obligatorios.
Cancelar
U$D
/
MERVAL

Ahora, el acuerdo al que iban el Mercosur y la UE puede quedar en espera

En el segundo semestre Brasil debe asumir la presidencia del bloque. El gobierno argentino teme que la crisis de Brasil enfríe la negociación con sus pares europeos

Ahora, el acuerdo al que iban el Mercosur y la UE puede quedar en espera

La onda expansiva del escándalo que sacude al sistema político brasileño mostró en las primeras horas su capacidad de impacto fronteras afuera. La grabación que compromete la continuidad de Michel Temer al frente de la presidencia del Brasil se tomó con incertidumbre dentro de la Cancillería, y es que el Gobierno teme una dilación del acuerdo político entre el Mercosur y la Unión Europea (UE) para crear un área de libre comercio entre ambos bloques.

Salvo una catástrofe, el Gobierno cederá en julio la presidencia rotativa del Mercosur al Brasil con la consigna de cerrar con Bruselas un acuerdo político que se negocia desde hace meses y que la canciller Susana Malcorra, de gira en Japón con el presidente Macri, espera anunciar en diciembre, durante la Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) por celebrarse en el país. Con Brasil debilitado, los tiempos podrían ser otros.

Con mucho cuidado en sus palabras, un funcionario diplomático de alta jerarquía cruzaba los dedos ayer para que no se produzca una acefalía presidencial que obligue al vecino país a mirar excesivamente fronteras adentro y relegar las conversaciones con el Viejo Continente. Y aunque confía en que la "fuerte institucionalidad" del sistema político brasileño puede sobrellevar la crisis, reconoció a El Cronista que "los tiempos políticos" del acuerdo "podrían ser otros".

En Brasil, el tratado de libre comercio con la Unión Europea tiene el aval y el empuje de los industriales paulistas representados en la Fiesp y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Tanto el establishment empresario como la plantilla diplomática de Itamaraty han impulsado el acuerdo desde el inicio de la presidencia de Dilma Rousseff, aunque un freno en la recuperación económica del vecino país y una pérdida de credibilidad y legitimidad en la administración Temer pueden complicar los procesos y las rondas de negociaciones que en el segundo semestre dejarán de suceder en Buenos Aires y se trasladarán a Brasilia.

En un escenario con estas características, en el que Brasil disminuye su peso en la región, el Gobierno tendrá necesidad de reforzar su vocación de interlocutor y líder del Mercosur para impulsar las negociaciones.
La Casa Rosada aún debe una respuesta al Parlamento europeo, que invitó al presidente Macri a dirigirse al plenario de la asamblea que sesiona en Estrasburgo el 6 de julio, un día antes de concretarse la Cumbre del G–20, en Hamburgo. De aceptar la invitación, Macri tendrá la ocasión de invitar al Parlamento a no demorar la aprobación del tratado, posterior al acuerdo político que el Gobierno pretende para diciembre.

La negociación con Europa sumó en las últimas horas otra complejidad: el Tribunal de Justicia de la UE determinó, en un caso que sentará jurisprudencia, que cualquier acuerdo comercial negociado en la órbita de la Comisión Europea requerirá desde ahora una "aprobación mixta", es decir, ratificación de Estrasburgo, de cada parlamento de los países miembro y de otras diez cámaras re gionales que tienen competencias en comercio internacional.