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La palabra precisa al hablar de vinos

Más allá de los términos ultra sofisticados que usan algunos catadores y sommeliers, es bueno que todo amante del vino maneje un vocabulario sobre esta bebida para opinar con claridad y hacerse entender fácilmente.

Cada copa de vino encierra miles de particularidades: cepaje, clima, zona de origen de la uva, vendimia, vinificación son algunos factores que aportan a la identidad del vino y sus características. La complejidad de esta bebida no puede evaluarse mediante una ciencia exacta, pero sin duda la sutileza de sus más variados matices permite aplicar algunos conceptos que vale la pena tener en cuenta para opinar sobre el vino.
De esta manera, aquellos que perciban un tacto agradable y suave estarán degustando un vino aterciopelado o sedoso, probablemente de baja acidez. Podrá decirse que tiene cuerpo cuando ofrezca consistencia y notables valores gustativos; será amplio si su riqueza de sabores parece colmar toda la boca; y complejo, si provoca una variedad de sensaciones armónicas que, a veces, también puede ser difícil de precisar. A su vez, la suavidad sin aristas, acompañada de buen volumen, resultará en un vino redondo; mientras que se suele hablar de plano cuando un ejemplar carece de contrastes y atributos destacables.

Atributos

Se dirá que un vino es astringente cuando se percibe sequedad y rugosidad en el paladar, habitualmente debido a un exceso de taninos (sustancias que se hallan en las pieles de los frutos y en la madera), mientras que apagado se lo define si ha perdido vivacidad y brillo tanto en aromas como en sabores. Oxidado se llama a un vino que, prematuramente o no, el tiempo lo ha alterado en su tonalidad y su expresión, y acético o avinagrado cuando expresa notas que recuerdan a la acetona (se produce por una inestabilidad microbiológica generada por bacterias que transforman al alcohol en ácido acético).
Entre los atributos más valorados, tanto en blancos como en tintos, figura el placer de continuar apreciando el sabor tras beber cada trago, es decir, la persistencia, que escasea notoriamente en un vino corto. Otras cualidades se dan por el punto de madurez en que ha sido cosechada la uva: la alta graduación alcohólica aporta el ligero matiz dulce de un vino abocado, mientras que los vinos que se cosecharon antes de su momento correcto serán verdes y muy ácidos.
Por último, ejemplares de distintos terruños argentinos dan etiquetas que sobresalen por su personalidad o carácter, mientras que cuando expresan de manera transparente aromas y sabores propios de su variedad (Malbec, Cabernet Sauvignon, Pinot Noir) se dice que tienen buena tipicidad varietal.

La sofisticación de bouquet

Bouquet es una de las palabras más complejas del vocabulario vitivinícola. Cuando se usa este término francés, que significa ramo o ramillete, se incluyen los matices percibidos en boca, pero haciendo también referencia a una compleja y elegante variedad aromática que resulta de la evolución en el tiempo de un vino.
El bouquet encierra los aromas propios de la uva y de la fermentación, y cómo se sofisticaron a lo largo del tiempo y su evolución.

Algunos cepajes

- Los Cabernet Sauvignon suelen ser: robustos, corpulentos, tánicos, potentes y con enjundia.
- Los Malbec: redondos, tersos, jugosos, frutales y de buen volumen.
- Los Pinot Noir: delicados, de cuerpo medio, complejos, sensuales.
- Los Chardonnay: generosos y expresivos, frutales, grasos en el paladar y con notas a frutas blancas maduras.
- Los Sauvignon Blanc: pungentes, frescos, directos de buena acidez y con marcadas notas a cítricos y ruda.