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"Hoy a la Argentina lo que le deseo es capitalismo"

Al periodista y hombre de radio no le molesta que el presidente Macri no venga del mundo de la política y recuerda que tanto Rosas como Sarmiento o San Martín tenían otras profesiones. 

Hombre de radio si los hay. "Hace más de cuarenta años que hago radio", arranca diciendo Rolando Hanglin, apenas llega al barcito de enfrente de la radio para conversar con 3Días. El conductor y periodista, dueño de un estilo amable, cordial, respetuoso e intimista, llega puntual luego de terminar su programa diario RH10 por AM710, pide un té, se acomoda y ponemos REC.

"Yo nací en Ramos Mejía, que no era un barrio, era un pueblo de la provincia de Buenos Aires, con su folklore y sus características. Era la perla del Oeste, tenía mucho encanto y gente muy piola. Yo viví ahí hasta los 14 años, después me fui y cuando volví ya no estaba igual. Ramos es un lugar en el alma no en la geografía‘, expresa el autor de El hippie viejo, El macho tumbado y Breve historia incorrecta de la Argentina. Lleva 71 años bien vividos. "Y eso que no camino ni manejo, me llevan", expresa con picardía. "Soy muy tachero o maneja mi mujer. Yo perdí el training y es mucha responsabilidad", agrega.

¿Qué es lo que más te seduce del mundo de la radio?
-Me atrae porque es simple. En mi caso, trato de cultivar el arte de la conversación, de escuchar al otro, esperar que conteste y después veo, en todo caso, si tengo que hacer una nueva pregunta. No me gusta interrumpir al entrevistado para no molestarlo en su relato. La interrupción, hablar encima del otro es una agresión, genera violencia, exaspera. Generalmente, en nuestro periodismo, la pregunta es un discurso y tiene que ser corta.

Hay muchos programas de TV donde la pelea es la vedette. ¿Los mirás?
-No, para nada. No me gusta escuchar gente a los gritos y rápidamente cambio de canal ya que por suerte hay opciones. Supongo que la sensación de la gente es la misma que tengo yo. A mí los gritos, los insultos, el barro sin motivo, no me divierte. Hago mi trabajo y no me preocupo si miden o no. Yo estoy para otra cosa.

¿Qué opinás del reciente escándalo entre Daniel Scioli y su novia, Gisela Berger?
-Pasa en otras partes del mundo. No me gusta hablar de Scioli porque es un buen amigo, y lo mismo me pasaría con (Mauricio) Macri, con (Sergio) Massa, todos menores que yo. Están en el candelero y las cosas que les pasan son noticia siempre. A Scioli no lo juzgo.

¿Cómo se explican los reiterados casos de violencia de género?
-La verdad es que no le encuentro explicación. Sé que hay un gran desencuentro entre los sexos, las mujeres están en su momento de ascenso, de búsqueda, de ganar posiciones sociales y el hombre pareciera ser que no lo entiende, ése es el fondo del asunto. Los femicidios son atrocidades, siempre han existido y, como hoy está exasperada la cuestión de los sexos, seguramente hay más casos.

¿Seducen los candidatos que no vienen de la política, como Mauricio Macri o Donald Trump?
-Es algo que ocurre periódicamente. Sarmiento era maestro y periodista y fue presidente de la Nación. Rosas era estanciero, hombre de campo y un experto jinete, que no quería ser político. San Martín se negó expresamente. Marcelo T. de Alvear era un señor de buena vida, con varios romances, y dicen que su mujer sufrió mucho. Los políticos tienen que salir de la gente común, me parece bien, los humaniza, está bueno.

Egresaste del Nacional Buenos Aires. ¿Qué sentís cuando un grupo de alumnos toman un colegio o docentes universitarios de la UBA dan clase en la calle como forma de protesta?
-Me parece horrible, monstruoso. No sé por qué protestan. Seguramente es una manifestación política, de un gremio politizado, no lo entiendo. Hemos pasado momentos económicos difíciles durante cien años. En toda la población, cuando hay un peso que sobra, se aprovecha, y cuando falta, se ajusta el cinturón. Además me parece fatal la indisciplina, la agresividad de los alumnos, la mala educación, las faltas de ortografía, no saber hablar, leer, me parece muy bajo el nivel de la educación argentina. Antes, los profesores eran de gran categoría, imponían respeto, con algunos no volaba una mosca y con otros, volaban las tizas. Hoy, en algunos casos, puede haber incapacidad y falta de vocación de los docentes para hacerse respetar. Me parece que titularse "trabajadores de la educación" es mucho porque son maestros, profesores o no son nada.

¿Creés en la Justicia?
- Sí, claro. Si no creemos en la Justicia estamos muertos. La Justicia está demostrando ahora una independencia mucho mayor posiblemente porque está menos presionada o amenazada. Creo fervorosamente en la Justicia porque es la esperanza de nuestro país.

¿Cómo ves a la Ciudad?
-La veo muy linda, cambió mucho. En una época era peor pero ahora es otra cosa. Está lindo Retiro, La Boca, muchos barrios mejoraron, pero el gran Buenos Aires, no sé si tanto.

¿De qué creés que estamos enfermos los argentinos?
-No estamos más locos que todos los otros, ¿eh? Tenemos nuestras locuras particulares, como opinar de todo, según dice mi amigo Jaime Bayly. Yo prefiero que hablen los que saben y cuando no sé de algo, digo "no sé", y me saco un problema de encima.

Un deseo para el país.
-A la Argentina hoy lo que le deseo es capitalismo.

Toda una vida con los oyentes

A Lani Hanglin se lo puede escuchar de lunes a viernes, de 15 a 17, hs en RH10. "Me encanta hacer el programa, disfruto mucho la mesa y hablar con los oyentes", dice, y apunta que tiene un equipo de "buenos profesionales y buena gente", como Belén Castellini (locución), Esteban Sassi (deportes), Paulo Kablan (policiales) y Mario Mactas, como columnista especial.