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MIÉRCOLES 20/03/2019

La otra Celac, la del sector privado

La importante reunión del CELAC, en Santiago de Chile, parece haber derivado en una suerte de previsible, aunque extraña, sensación de esquizofrenia.
No sólo en el plano del sector público, donde mientras Chile, México, Perú y Colombia anunciaron que –antes del 31 de marzo próximo– culminarán sus negociaciones para conformar una zona de libre comercio entre las referidas cuatro naciones –que exportan 500 billones de dólares entre los cuatro– en la que el 90% de sus bienes quedará totalmente libres de aranceles, la Argentina se dedicó a torpedear y demorar –todo lo posible– la suscripción en el corto plazo de un eventual acuerdo comercial con la Unión Europea.
Se evidenciaron así dos visiones. Dos ideologías. Dos estrategias. Y hasta dos realidades diferentes. Una (la de los países del Pacífico) abierta, que está alimentando sus fuertes procesos de crecimiento y modernización. Otra, la de los bolivarianos y la Argentina, que –aterrados– cierran las puertas del mundo exterior y tiran la llave lo más lejos posible, plagada de resentimientos, temores y complejos, que los mantienen empantanados mental y económicamente, mientras la retórica barata consume sus esfuerzos sin que sus discursos desafiantes se reflejen en buen crecimiento, ni en una mejora sustantiva de los niveles de vida de sus respectivos pueblos.
Uruguay, recordemos, navega entre dos aguas. Ya tiene, respecto de la zona de libre comercio del Pacífico, carácter de observador. Pero mientras tanto, entona las estrofas del proteccionismo cada vez que se acerca a sus correligionarios ideológicos. Y se pliega a la relativización de la seguridad jurídica con la desafortunada frase de su presidente: “lo político tiene prioridad por sobre lo jurídico”.
Costa Rica, por su parte, ya ha solicitado incorporarse como miembro pleno a la zona de libre comercio del Pacífico. Guatemala y Japón han sido, también ellos, recientemente aceptados como estados observadores de esa misma zona de libre comercio, expresión que obviamente espanta por igual a los ‘progresistas’ del Atlántico y del Caribe.
Pero donde la esquizofrenia del sector público se hizo más evidente es en las reuniones del sector privado. Que tuvieron una partitura distinta. Ocurre que los empresarios privados de la región también fueron a Chile, donde se reunieron los días 24, 25 y 26 de enero pasado. Y produjeron una ‘Declaración Empresarial’ a la que vale la pena referirse brevemente.
Sus principales definiciones, fueron las siguientes:
n La alianza con Europa debe mantenerse y fomentarse, involucrando al sector privado, que es el motor del desarrollo económico mundial. Lo contrario de postergar las negociaciones mientras se defina un nuevo ‘modelo’ relacional.
n Los valores de la libertad, seguridad jurídica y democracia son claramente vitales. Respecto de las debilitadas democracias regionales en particular, recordaron que el estado de derecho, la alternancia en el poder y la separación de poderes son expresión esencial de la democracia. Además llamaron a la igualdad de trato entre los inversores sin, entonces, privilegios localistas. También convocaron a la transparencia y a la estabilidad. Lo contrario de falsificar sistemáticamente las cifras oficiales. Mientras tanto, a nivel de los gobiernos, se eliminaron de plano (a pedido de Cuba y Venezuela, secundadas por la Argentina) este tipo de consideraciones esenciales, invocando para ello ‘razones de soberanía’.
n Es necesario respetar, siempre, el medio ambiente.
n Debería contarse con un marco que fomente la creación y aliente el desarrollo de la pequeña y mediana empresa en la región.
n Todos nuestros países deben trabajar frente al reto que conforman la productividad, la internacionalización de la producción y la existencia de las cadenas productivas. Para ello es necesario fomentar la innovación tecnológica, crear redes de línea y plataformas de conocimiento, de modo que el acceso a la información esté efectivamente disponible, así como intercambiar activamente experiencias y modelos y poder superar las asimetrías regulatorias
n Es vital garantizar el respeto a la propiedad intelectual.
n Resulta clave invertir en capital humano. En esto, los empresarios no pueden estar de espaldas a la evolución de la educación.
n Hay que apoyar la apertura equilibrada de los mercados, incluyendo los propios obviamente. Esto supone rechazar el proteccionismo (que la Argentina actual abraza, casi desesperadamente) de todo tipo. Para ello cabe impulsar la detenida Rueda de Doha de la OMC y negociar un acuerdo de libre comercio con la Unión Europea, a la que cabe ver como aliada, colaboradora y generadora de desarrollo, en un proceso que debiera ser eficaz en la lucha contra la pobreza y las desigualdades.
Más claro el agua. En una región dividida y con visiones de sus caminos de crecimiento esquizofrénicas, que dividen fundamentalmente a sus sectores públicos, los acuerdos que llegan desde el sector privado no puede dejar de tenerse en cuenta. No pueden, como tantas veces, pasar inadvertidos. La delegación de la Unión Industrial Argen tina, cabe acotar, suscribió lo antedicho.

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