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Asia puede ser una opción frente a Latinoamérica para las agobiadas empresas españolas

La expropiación de YPF dispuesta por la Argentina puede servir como advertencia para las multinacionales españolas, que suelen depender demasiado de esa región

La comunidad empresaria española ha pasado unos días agobiantes. Las dificultades empezaron el fin de semana pasado, con la noticia de que el Ibex 35, el índice accionario del país, era el que tenía peor desempeño en el mundo a la fecha, superando a Chipre, Sri Lanka y Marruecos en su zambullida en territorio negativo.
El lunes, los inversores se asustaron por el estado de la economía e hicieron caer el precio de la deuda soberana de España, lo que empujó el rendimiento sobre el bono a 10 años por encima de 6% y revivió el temor a que la cuarta economía de la eurozona pueda, eventualmente, necesitar un rescate.
Como si estas malas noticias no fueran suficiente, el lunes Cristina Fernández, la presidenta argentina, nacionalizó la participación mayoritaria en la petrolera local YPF que estaba en manos de Repsol, el grupo energético español. Como consecuencia, las acciones de Repsol cayeron y ahora han perdido un tercio desde enero. Otros grupos españoles en la Argentina, como Telefónica, están nerviosos por sus inversiones.
Sin embargo, esto puede servir como advertencia para las multinacionales españolas, que dependen demasiado de Latinoamérica y debería diversificarse en otros emergentes, especialmente en Asia.
No sería correcto decir que las compañías españolas se equivocaron al invertir mucho en Latinoamérica. Al contrario: les fue bien, excepto, en muchos casos, en la Argentina. Al publicar sus resultados de 2011, el banco Santander se jactó de que por primera vez más de la mitad de sus ganancias –51%– se originaron en esa región.
Las grandes firmas españolas siguen siendo internacionalmente competitivas precisamente porque redujeron su dependencia de un mercado doméstico ahora deprimido. Aunque Latinoamérica todavía presenta oportunidades, es un “mercado maduro” saturado de empresas españolas que deberían mirar hacia el este, como señaló un consultor en Madrid. En Asia, agregó, sus rivales europeas están, literalmente, comiéndose el almuerzo de las españolas. “En lugares como Singapur, se ven bares de tapas manejados por italianos, franceses o ingleses que no tienen nada que ver con las tapas verdaderas”, comentó el experto.
Las mejores compañías no necesitan que les digan esto. Inditex, el mayor minorista de indumentaria del mundo por valor de mercado, abrió 132 locales en China el año pasado y prepara el lanzamiento de una tienda china para su marca Zara.
Los grandes bancos españoles también se están diversificando. BBVA, muy dependiente de México, se ha instalado en Turquía, y Santander salió de Venezuela y Colombia e ingresó en Polonia.
Gamesa, la fabricante de turbinas para aerogeneradores, apostó fuerte a la globalización y ahora fabrica fuera de España 98% de lo que vende, tiene seis plantas en China y tendrá tres en la India para fin de año. “Asia está en auge y para nosotros ha sido absolutamente crucial”, dice Jorge Calvet,CEO de Gamesa.