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Aumenta la tensión en Ormuz, pero los expertos creen que Irán no cerrará el estrecho

Una sexta parte del suministro mundial de petróleo pasa por ese estrecho. El riesgo está en que un incidente o error de cálculo pueda provocar un conflicto militar

Es un viaje que usualmente no llamaría la atención, pero cuando el USS Abraham Lincoln –un portaaviones con propulsión nuclear– se unió el domingo a barcos franceses y británicos para navegar por el estrecho de Ormuz, el paso del convoy fue significativo. Indica que, mientras crece la tensión entre Irán y Occidente por el programa nuclear de Teherán, Estados Unidos y sus aliados se muestran dispuestos no sólo a seguir adelante con las sanciones, sino a desafiar a la República Islámica si, en respuesta a las sanciones, cierra una de las principales arterias para el transporte mundial de crudo.
Desde que se informó sobre el programa nuclear iraní en 2002, muchos se preguntan si sus ambiciones terminarán en un conflicto con Israel y con Occidente. Ya hubo momentos de tensión pero la alarma suena ahora más fuerte que nunca.
Esto tiene mucho que ver con las decisiones tomadas ayer en Bruselas por los ministros de Relaciones Exteriores de la Unión Europea. Por primera vez la UE se une a EE.UU. para imponer sanciones que prohiben la importación de crudo de Irán, como parte de un “próximo paso esencial” para lograr que Teherán cambie su manera de actuar. Hasta ahora, la mayoría de las sanciones tenían como objetivo el programa nuclear que, según creen en Occidente, busca construir una bomba. Pero ahora los aliados pusieron en la mira el petróleo, fuente de divisas para Teherán.
Usualmente Irán resta importancia a las sanciones. Sin embargo, esta vez reaccionó con furia y amenazó con cerrar el estrecho a través del cual pasa una sexta parte del suministro global de petróleo. Probó misiles crucero con los que puede atacar barcos estadounidenses en el estrecho y advirtió a los vecinos del Golfo que enfrentarán consecuencias si reemplazan al crudo iraní en los mercados mundiales. En gesto de desafío, el régimen avanzó con sus planes para enriquecer uranio en una instalación subterránea que las bombas israelíes y norteamericanas no pueden destruir.
“En ningún momento de la última década las cosas se vieron tan serias”, comentó Mark Fitzpatrick, del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres.
Recientemente pareció que Irán y Occidente querían dar marcha atrás en las acciones que evocan el riesgo de guerra. Pocos estrategas militares occidentales creen que Irán bloqueará el estrecho, una medida que no le permitiría exportar su propio petróleo. Washington también busca aliviar tensiones: se canceló un ejercicio militar conjunto israelí-estadounidense planeado para la primavera boreal y el gobierno del presidente Barack Obama se distanció de otro acontecimiento que enturbió el clima este mes: el asesinato de un científico nuclear en Teherán.
De todos modos, los diplomáticos consideran que el nivel de tensión se mantendrá alto en 2012 y temen que, aunque no se bloquee el estrecho, un incidente o un error de cálculo pueda provocar un conflicto militar.
EE.UU. y sus aliados buscan convencer a Teherán de abandonar sus ambiciones nucleares. Sin embargo, por grave que sea el perjuicio que causen las sanciones, no hay certeza de que obligue al régimen islámico a encarar negociaciones serias. Un alto diplomático en Teherán dijo que “las sanciones ligadas al petróleo podrían doblegar a Irán si fueran universales, pero mientras China y otros países sigan comprandole petróleo, el régimen no cambiará su rumbo”.

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