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“El problema para los empresarios es tener un horizonte claro”

l ¿Cómo está la relación bilateral? Argentina parece haberse corrido del foco de España, que está centrada en su propia crisis.
- No, yo creo que en el mundo globalizado lo que le pasa a uno le afecta al otro, sobre todo cuando la relación es tan intensa. La crisis de 2001 en la Argentina tuvo consecuencias en España. Momentos de inestabilidad o duda sobre lo que podía pasar en la Argentina también han tenido incidencia, sobre todo en las empresas españolas que están en el país, donde España es el primer inversor en promedio de los últimos cinco años y donde, además, está la mayor inversión de España con relación al PIB país. A todos nos interesa que al otro le vaya bien. Creo que los países de América Latina la están capeando bastante bien, aunque va a haber coletazos, lo estamos viendo en Brasil, porque se resiente la demanda internacional. Por otra parte, las empresas españolas en la crisis lo que están haciendo es buscar nuevos nichos de oportunidad, incrementando su internacionalización, invirtiendo más en el exterior, hay un crecimiento de la inversión española muy importante...
l ¿Se refiere a la Argentina?
- En la Argentina, creo que va algo retrasada esa inversión con relación a países como Brasil, Colombia, Chile o Perú, pero creo que se dan las condiciones.
l Las empresas españolas han transmitido su preocupación por la falta de un marco estable para las inversiones. Usted, incluso, ha tomado ese mensaje...
- Pero cualquier reflexión que se haya hecho sobre eso no es una reflexión de los empresarios españoles, son reflexiones del empresariado argentino. Es decir, por ejemplo, los atrasos tarifarios de los servicios de energía no eran un problema de los empresarios españoles, eran un problema de los sectores, porque se había producido una opción política de mantener las tarifas planchadas. No era algo contra los españoles, era una decisión política, que podía ser acertada o cuestionada, y que afectaba al conjunto. No son las tarifas en sí, el problema es tener la previsibilidad, tener un horizonte claro. Ahora se ha iniciado una nueva línea de trabajo del Gobierno, una nueva estrategia interesante.
l ¿Celebra la eliminación de los subsidios?
- Yo soy un observador privilegiado de la política argentina y creo que es un proceso interesante. Tiene toda la lógica que cada vez más los precios de los servicios se acerquen gradualmente a los costes que tienen los servicios, que no paguen entre todos el uso de esos servicios por parte de quienes tienen una capacidad adquisitiva que les permite holgadamente pagarlos y creo que ésa es la intención del Gobierno, ir ajustando los precios a los costos, sin que eso recaiga sobre los sectores más desfavorecidos. Es una medida racional que va en la buena dirección.
l ¿Cómo ve la decisión de racionalizar Aerolíneas Argentinas? Usted fue un actor central en la compleja salida de Marsans.
- Prefiero no opinar. Hubo algunos acuerdos en los meses previos a todo el proceso que se vivió en el segundo semestre de 2008 que apuntaban concretamente en esta dirección, pero finalmente no fue posible y hay que lamentarlo. Ya está. Lo contaré el día que escriba un libro. (risas)