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Lanzan un juego de mesa a medida de los argentinos que enseña a invertir y hacerse rico

A partir de esta semana, los argentinos pueden acceder a la adaptación local del juego de mesa del best-seller Kiyosaki. “Ser rico es posible”, la versión doméstica, enseña de manera lúdica cómo aprovechar oportunidades de inversión y hacerse rico. El juego refleja las máximas de Marcelo Elbaum, autor de “Hombre Rico, Hombre Pobre” y propone una manera más divertida para que el rico deje de ser el tío y sea usted mismo

Hacerse rico para algunos no es faena que encarnan unos pocos y selectos titanes o un mero concepto utópico e inalcanzable. De hecho, hay optimistas que plantean que el sueño de millones de personas en el mundo no sólo es posible si no que se puede conseguir nada menos que a través de un simple juego.

Esta semana se lanzó en el mercado local Ser Rico es posible, la aplicación lúdica del segundo libro de Marcelo Elbaum, publicado en 2009, que lleva el mismo nombre. La iniciativa es una versión criolla de Cash Flow, el juego de mesa de Club de Padre Rico, diseñado por el propio Robert Kiyosaki, el autor del best seller “Padre Rico, Padre Pobre”. Lo novedoso es que, más allá de los tradicionales Estanciero o Monopoly, no hay en Argentina un juego financiero que además esté adaptado a la realidad local.

El director de Convexity, quien se asoció con Carlos Noseda, dueño de la empresa Ciencias para Todos para diseñar el juego, explicó a El Cronista que “el producto es una inspiración doméstica del juego de Kioyosaki, pero en una versión además más sencilla y que refleja avatares, posibilidades y oportunidades de negocios argentinos”. “La idea es llegar a la gente común y no a sólo a un público especializado, como continuación del proceso de transmisión de conocimientos sobre la economía doméstica y las finanzas personales”.

El objetivo del juego es llegar a una edad avanzada siendo rico. Pero la riqueza es un concepto muy amplio y que varía según quién lo mire. Para algunos, excede lo efímero y el hecho de amasar fortunas. Elbaum señaló que, según el juego, para convertirse en una persona rica, se deben cumplir los siguientes objetivos: alcanzar un nivel de riqueza de $ 1.000.000; comprar una propiedad y un auto y haber cumplido 3 placeres en la vida. El que lo logra se convierte en el ganador.

Dados que valen oro

Si bien la iniciativa se trata sólo de un juego, según el autor, enseña el camino para replicarlo a la gran escala de la vida real. Dejar de ser pobre requiere, además de azares, ciertas estrategias, métodos y reglas que se cristalizan y se pueden aprender a través del juego. ¿Cómo se juega? El tablero adquiere la forma de la oca, como el juego de la vida, en donde cada vuelta representa 10 años de vida. Para dar inicio se necesita un mínimo de tres participantes. Cada uno parte con una misma situación: 25 años de edad, casado, con un empleo y arrancan con $ 5.000 de ahorro (cada año tendrán esta misma base de reservas más lo que ganen por las inversiones).

Para poder alcanzar los objetivos, se puede ir invirtiendo en negocios chicos, grandes y financieros, los cuales brindan una determinada rentabilidad pero también se puede perder según las circunstancias del destino y del mercado (son tarjetas que se adquieren según el casillero en el que “cae” el participante). Los negocios pueden abarcar también propiedades, placeres, autos y varían desde $ 15.000 hasta $100.000.

Para “montarlos”, los jugadores pueden tomar préstamos, con un interés del 10% (uno de ellos debe representar al banco). “Los negocios están adaptados al contexto y cultura locales. Un emprendimietno chico puede ser, por ejemplo, abrir una pizzería que da x rentabilidad al año y requiere de x inversión.

Pero hay opciones más sofisticadas y también se puede invertir en activos financieros que van desde bonos, pasando por commodities como el oro, hasta el tradicional plazo fijo bancario”, explicó el experto en finanzas personales. “Las tarjetas de destino son situaciones que sólo corren para el jugador que le toca. Puede ser por ejemplo, una separación conyugal, donde hay que dividir bienes. En cambio, las de ‘mercado’ afectan a todos los jugadores. Por ejemplo, un corralito, devaluación o default”.

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