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Un “susurrador de caballos” es contratado por empresas para controlar a los ejecutivos

Nacido en la Patagonia, aprendió a domesticar los animales con la palabra. Ahora aplica sus técnicas de “doma natural” para el entrenamiento emocional y el control de la tensión de los ejecutivos y mejorar el trabajo en equipo

Comenzó calmando el espíritu de los caballos indomables y luego entendió que la capacidad de transmitir tranquilidad y confianza que tienen esos animales podían ayudar a otros.

Así fue que Fernando Noailles, conocido como “el susurrador de caballos”, trasladó todo su conocimiento en la doma de potros y animales “problemáticos” a través de la voz a los ejecutivos españoles, y en poco tiempo hará lo mismo en la Argentina.

“Somos los únicos animales capaces de cambiar nuestros emociones”, asegura desde Madrid, donde en 2008 creó una empresa, Grupo Tym, para la formación de empleados en inteligencia emocional o liderazgo. Cintra, Repsol YPF, Ikea, Diageo o Indra ya han enviado a sus trabajadores y ejecutivos a estos cursos.

Pero la pregunta era bastante obvia ¿Qué tienen en común un potro salvaje o un caballo mañero con un empresario? “Lo que hacemos es domar el potro que todos tenemos, reconocer y controlar las emociones para alcanzar lo mejor de cada uno”, explicó el susurrador de caballos que hizo sus primeras armas con los internos de las cárceles españolas. “Siempre recuerdo el abrazo de un recluso, que dijo que si hubiera sabido controlarse, nunca me hubiese conocido”.

En poco tiempo más Noailles volverá a la Argentina y buscará convencer a los empresarios locales que es necesario “comenzar a reconocer y controlar tus emociones para sacar lo mejor que tiene cada uno”.

La idea de los cursos con los caballos es que los ejecutivos puedan “reconocer y entender” de donde vienen sentimientos como el estrés, la ansiedad, la angustia, la irritabilidad y la insatisfacción. “Los ejecutivos son personas que tienen hábitos emocionales adquiridos y que no saben estar relajados, con lo cual el trabajo con los animales se transforma en algo muy productivo”, explicó el “susurrador de caballos”.

Además, Noailles aseguró que estos entrenamientos emocionales son de mucha utilidad para los grupos de trabajo. “Muestra a los líderes, y les enseña a sacar lo mejor para ellos y para el grupo en su totalidad”. La explicación para esto la encuentra en que tanto los hombres y mujeres como los caballos somos “gregarios” –término que significa que sigue una tendencia a agruparse en manadas en el caso de los animales, o en grupos sociales, en el caso de las personas, o también que el ser necesita de un grupo para poder sentirse bien–. “El ser gregario, como el caballo, quiere lo mejor para él y sólo lo puede conseguir si el resto de su manada también está bien, lo mismo pasa con los ejecutivos que tienen que liderar equipos”. Noailles desembarcará en los próximos días en la Argentina, donde tiene caballos que ya fueron domados a través de la palabra y buscará replicar su experiencia española y domar el espíritu de los empresarios argentinos.