

En ese escenario, TCR South America Banco BRB consolida un modelo regional con proyección internacional, apoyado en una categoría global, una grilla multimarca, transmisión en diferentes mercados y programas de formación como NextGen, pensado para ordenar el camino de los jóvenes pilotos hacia el profesionalismo con una visión internacional real.
El automovilismo sudamericano atraviesa una transformación silenciosa: dejó de ser únicamente un calendario de carreras para convertirse en un ecosistema donde conviven deporte, marcas automotrices, producción audiovisual, hospitalidad corporativa, tecnología y desarrollo de nuevos talentos.
La categoría representa en Sudamérica al ecosistema global TCR, creado en 2015, y proyectó para la temporada 2026 un calendario de 10 eventos, 19 carreras y presencia en 10 ciudades de Argentina, Brasil y Uruguay. Desde su lanzamiento en 2021, no solo amplió su calendario y su presencia regional: también triplicó su facturación y hoy genera más de US$ 3 millones en ingresos directos por temporada.
El modelo reúne competencia deportiva, marcas automotrices globales, producción de contenido y experiencias corporativas. Actualmente participan 23 vehículos bajo normativa internacional TCR, con marcas como Honda, Toyota, Hyundai, Audi, Peugeot, Cupra y Lynk & Co.
“El objetivo es construir un campeonato sustentable, con previsibilidad técnica, económica y deportiva. Para que una categoría crezca en la región necesita algo más que buenas carreras: necesita reglas claras, costos ordenados, marcas involucradas y una visión de largo plazo”, explicó Federico Punteri Director General de TCR

Una industria que se mueve alrededor de cada fecha
Cada fecha de TCR South America moviliza una cadena de valor que excede ampliamente lo deportivo. Según datos de la organización, entre equipos técnicos, proveedores, sponsors, medios especializados, logística, producción audiovisual y operación televisiva, cada evento involucra entre 1.000 y 2.000 profesionales.
A ese movimiento se suma el público general, los invitados corporativos y las acciones de hospitalidad, que pueden llevar la convocatoria total a un rango de entre 5.000 y 23.000 personas por fecha, dependiendo de la plaza y del formato del evento.
La estructura logística y televisiva también se convirtió en uno de los principales diferenciales de la categoría. Cada evento cuenta con más de 15 cámaras de última generación, una operación que supera los 16.000 kilómetros recorridos durante la temporada y un equipo de más de 60 profesionales trabajando en el detrás de escena.

En paralelo, la exposición mediática se convirtió en una de las variables que mejor explica el crecimiento del modelo. Mediciones de IBOPE Repucom señalan que las primeras tres etapas disputadas en Brasil durante 2026 generaron más de US$ 3,5 millones en valor de exposición únicamente en la TV brasileña, con 2.809 apariciones de marca y más de cuatro horas acumuladas de televisión.
Además, para 2026 la categoría proyecta un media value superior a los US$ 35 millones, más de 750 mil espectadores televisivos acumulados y más de 2,1 millones de visualizaciones digitales por evento.
Las competencias se transmiten en toda América Latina a través de señales como TyC Sports, Carburando, TV Gazeta, BandSports y Terra, además de plataformas digitales y streaming.
En este nuevo escenario, la audiencia ya no se mide únicamente por la presencia en el autódromo: el valor también se construye en televisión, streaming, redes sociales que viralizan el evento, contenido que se distribuye al mundo y experiencias presenciales de alto impacto.
La apuesta por desarrollar pilotos
Uno de los pilares de esa nueva etapa es NextGen, el programa de desarrollo de talentos creado para acompañar a jóvenes pilotos sudamericanos en su transición desde el karting hacia el automovilismo profesional internacional.
La iniciativa parte de una necesidad concreta de la región: ordenar un camino que históricamente dependió más del esfuerzo individual que de estructuras formativas sostenidas. NextGen propone construir una escalera real hacia el automovilismo profesional internacional, trabajando no solo sobre el rendimiento deportivo, sino también sobre identidad, comunicación, preparación comercial, vínculo con sponsors y proyección internacional.
El recorrido previsto tiene una duración de entre tres y cinco años y funciona como una escalera de desarrollo que conecta karting, Turismo Nacional Brasil, TCR South America y posibles destinos internacionales como FIA TCR World Tour o Stock Car Pro Series.
“El objetivo es formar pilotos con valor deportivo, mediático y comercial, preparados para sostener una carrera profesional”, destacan desde la organización.
Actualmente, el programa ya cuenta con pilotos activos en distintas etapas, entre ellos Agustín Pizarro, Martín Saa, Máximo Frigerio y Nicolás Fuca.
Este escenario se complementa con los diferentes premios anunciados por Vicar y TCR South America Banco BRB para esta temporada. Para incentivar a pilotos que buscan triunfar en el automovilismo, el campeón o subcampeón de Turismo Nacional de Brasil tendrá su presencia garantizada en un equipo de TCR South America Banco BRB. Asimismo, el campeón de la categoría sudamericana tendrá incentivos para asegurarse realizar una temporada completa en el Stock Car Pro Series.
En una industria automotriz atravesada por nuevas tecnologías, cambios en los hábitos de consumo y búsqueda de experiencias más relevantes, el motorsport regional empieza a ocupar un lugar distinto: ya no solo como espectáculo deportivo, sino como un territorio donde las marcas prueban narrativas, construyen comunidad, generan contenido y se vinculan con nuevas generaciones.
Con una estructura regional, presencia en tres países, marcas globales, generación de contenido y programas de desarrollo de talento, TCR South America se consolida como una de las principales plataformas de negocios vinculadas al deporte y al entretenimiento en América Latina.