Panorama bonaerense

Verticalismo vs. desorden: las razones detrás del arrollador triunfo de Massa en la Provincia

La pregunta que en todos los búnkeres de campaña opositoras y en los medios de comunicación empezó a repetirse es ¿Qué pasa en el Conurbano?... ¿Por qué la gente volvió a votar al peronismo en Lomas de Zamora?... ¿Por qué no le importa la corrupción, que en definitiva es plata que le saca la política ellos mismos?...

Los interrogantes se dan hasta con un asombro incomprensible. Y, en algún modo, quienes se sorprenden tienen la lógica de la coherencia. El peronismo kirchnerista se ha transformado en un incendiario de ilusiones que luego te acerca un par de baldes para que los damnificados salven algunas cosas.

¿Qué pasó en esta oportunidad que no había sucedido en las últimas elecciones generales?... Hubo un crecimiento espectacular de la cantidad de votantes en favor de Unión por la Patria promovida, fundamentalmente, por una mayoría de intendentes bonaerenses que manejan populosos distritos la Provincia y, además, una ruptura casi en dos de las referencias opositoras.

En esta oportunidad, para que Sergio Massa consiguiera un 8% más en el territorio más poblado del país se dieron algunas circunstancias particulares. La primera. Sus dirigentes, a diferencia de los de la oposición de Juntos por el Cambio, entienden que las internas son para dirimir conducciones y los que perdieron terminaron acompañando al ganador. El temor a la interperie eterna pesa más que los rencores.

En los cambiemistas, en cambio, todo fue desorden y desconfianza. Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich extremaron la competencia interna e impidieron que hubiera una lista de unidad, como sucedió en la mayoría de los casos del peronismo. Además, cuando fracasó la idea que Diego Santilli fuera candidato de unidad, todos sus rivales salieron a competirle a quienes tenían casi asegurada la hegemonía territorial e inclusive le quisieron disputar las PASO a los jefes comunales del espacio.

Todos los intendentes de Juntos por el Cambio militaron el corte de boleta de diferentes formas. Explícita como Diego Valenzuela y Julio Garro, en Tres de Febrero y La Plata, o con más rastrillaje personal, como Jaime Méndez y Joaquín De la Torre en San Miguel. Inclusive Diego Kravetz pidió el corte en Lanús, donde Néstor Grindetti, su jefe político, se disputaba la candidatura a la gobernación.

El peronismo activó a su ejército militante. Los mandó a recorrer cada barrio, cada casa que en algún momento se consideró peronista y que en algún registro quedó marcado que recibieron una asistencia o un favor. No sólo convencieron que vayan a votar a Sergio Massa, sino que, además, tuviera en cuenta otros factores como lo que podía pasar con el transporte público, la educación o la salud en caso que la "motosierra" de Javier Milei funcionara a la perfección.

Los cambiemistas, directamente, ni existieron en los distritos donde son oposición. Implosionados luego de la fortísima interna, los que perdieron se fueron a sus casas

Los cambiemistas, directamente, ni existieron en los distritos donde son oposición. Implosionados luego de la fortísima interna, los que perdieron se fueron a sus casas. En cambio, hasta Julio Zamora pudo retener la mayor parte de los votos que Malena Galmarini quiso disputarle en Tigre.

El Papa Francisco también hizo lo suyo, tal cual lo había hecho en 2015, cuando impugnó a Aníbal Fernández, ganador de las PASO peronista contra Julián Domínguez, su preferido. En aquel momento pidió el voto, a través de sus pastores más cercanos como el Padre Pepe, en favor de María Eugenia Vidal. Ahora en las Iglesias los curas villeros y no tanto pidieron, a viva voz, el voto en favor de Axel Kicillof y Sergio Massa por miedo al "anti Cristo" de Javier Milei.

"¿Hubo plata para conseguir subir semejante cantidad de asistentes a las urnas y votar por el peronismo?... Sí. El plan siempre es el mismo, pero ahora fue mucho más prepotente. El dirigente barrial, habitualmente conocido como "puntero", cargaba consigo una serie de planillas de veinte renglones cada una para encuestar y buscar cada necesidad hogareña. Desde dinero, remedios hasta electrodomésticos y el transporte para ir y volver el día de la votación fueron mecanismos a mano. Pero también algo que es el gen del peronismo. Su deseo de manejar el poder.

"Hace varios años, el viejo nos decía... "Fíjense que si perdemos vamos a tener que volver a laburar, y yo ya vendí todas las herramientas". "El viejo" es un ex presidente del Concejo Deliberante de un distrito del norte del conurbano que reflejaba, como nadie, hasta donde se llega para graficar la sed de gobernar.

Los medios y los analistas hablan, también, de la gran elección de Axel Kicillof. Si se la compara con el momento en que llegó al poder, su performance cayó 7 puntos. También cayó, en mayor medida, lo que consiguió Massa comparado con Alberto Fernández y Cristina Kirchner.

El gobernador reelecto no es un dirigente que "moleste", y hasta suma algunos puntos para los aspiracionalmente progresistas sin demasiadas ofertas serias. No llega a ser el fenómeno de Daniel Scioli, quien siempre le ganaba a todos los referentes nacionales e, inclusive, solía sacar más que algunos intendentes de su propia fuerza.

Calladito, quien consiguió un "domingo de plenos" fue Máximo Kirchner. El jefe de La Cámpora, que por sí no puede ganar una elección, consiguió que muchos de sus referentes desplazaran a viejos caciques locales, como Damián Selci, en Hurlingham y Julián Álvarez, en Lanús. Más Cámpora era imposible y a pesar de la campaña sufrida por ser portadores de esa marca, ganaron con autoridad.

Ellos se suman a los ya preexistentes Mayra Mendoza, de Quilmes, Juan Ustarroz, de Mercedes, y el propio Federico Otermín, el delfín de Martín Insaurralde, que sin padrino no dudará en sumarse a las filas maximistas. Inclusive en el interior de la Provincia, donde Juntos por el Cambio era fuerte, triunfaron en Colón, Carmen de Areco, Suipacha, Bahía Blanca y Brandsen. "Andá a echar a Máximo ahora de la conducción del PJ", se jactó uno de sus mas fieles colaboradores. A ellos también se les puede agregar Leonardo Botto, de Luján, y Mauro García, de General Rodríguez.

Este poder hará sopesar la idea de "barajar y dar de nuevo" que tenía Kicillof ante la caída de Insaurralde. El hijo de los dos presidentes no necesitará más de ese conector con los intendentes de la Provincia. Ya tiene casi un equipo de rugby que lo seguirán a todos lados. Y Kicillof deberá seguir abriendo su gabinete, exista o no la Jefatura de Gabinete.

Quien claramente fue un derrotado del domingo fue el antiguo híper activo Sergio Berni. Casi de retirada entre los funcionarios bonaerenses, su esposa, Agustina Propato, no logró ser intendenta de Zárate, donde asumirá en reemplazo de Osvaldo Caffaro el cambiemista Marcelo Matzkin.

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Comentarios

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  • AC

    Ana Carva

    Hace 5 minutos

    Kicillof quise decir

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  • AC

    Ana Carva

    Hace 6 minutos

    El triunfo arrollador fue de Kiccilof. Gran apuesta de Cristina Kirchner desde el momento cero. Massa también hizo lo suyo.

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