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Vacunas, FMI y rebote del PBI, el estrecho camino para llegar a octubre

La Argentina todavía no sabe cuándo se va a realizar la elección de medio término para renovar el Congreso. Pero de lo que no hay duda es que la campaña electoral ya empezó. Y no por el deseo de la oposición, sino por errores no forzados del Gobierno que crearon un escenario en el que los cuestionamientos escalaron en cuestión de días.

Lo que le pasa a Alberto Fernández no es una situación excepcional. Mauricio Macri también tropezó con decenas de fallas de gestión de su equipo que le restaron crédito a su tarea. Esos desaciertos, a la larga, le costaron la reelección.

El caso del vacunatorio VIP sacó al Gobierno de su eje y le costó el cargo a uno de los ministros en los que más confiaba Alberto para administrar algunas presiones sectoriales que iban a salir a luz a mediano plazo (el deseo del Cristina Kirchner de reformular el sistema de salud y avanzar sobre las obras sociales sindicales). Pero Ginés ya venía erosionado. No había sido su primer tropezón y lo primordial ahora pasaba por priorizar más el plan de vacunación global que la gestión de la pandemia. Por eso en el fondo su salida dolió menos que si hubiera ocurrido en agosto pasado.

Fernández había logrado enhebrar una respuesta razonable a los efectos negativos del Covid sobre la economía. Con la cuarentena como escudo, la ayuda del Estado logró acotar el derrumbe: el PBI cayó 10%, cuando hasta el FMI apostaba a un 13%. Lo que resulta evidentes es que con la recuperación que arrancó sobre el cierre del 2020 el equipo oficial en algunos puntos bajó la guardia. 

El Presidente se mostró rápido para integrar a la Argentina a la producción de la vacuna de AstraZeneca. Pero pese al tiempo que demoró su llegada, el Ejecutivo armó un plan de vacunación que dejó flancos abiertos. Sobró tiempo, pero se subestimaron las sensibilidades que abrió el Covid. Los vicios de la política (que nunca se fueron) no se hicieron a un lado y así fue como se distorsionaron las prioridades en su aplicación.

El Presidente cree que es la presión de los medios la que altera los panoramas. Y que el reparto irregular o poco ético de 100, 500 o 1000 vacunas no puede importar más que los aviones con cientos de miles de dosis que llegan todas las semanas. Es cierto que hubo excesos en la reacción opositora (como las bolsas representando cadáveres en la Plaza de Mayo). Pero subestimar los problemas es el más común de los errores no forzados.

Los reveses judiciales también nublan la interna del Frente de Todos. Pero si el oficialismo quiere mantener sus chances electorales, sus prioridades deberían ser la inmunización más rápida posible vía vacunas y el FMI, ya que de eso (y que las expectativas de inflación no se disparen) depende la intensidad del rebote del PBI. Con su discurso de hoy en el Congreso, el Presidente tiene todo servido para retomar la iniciativa. Pero dependerá de la calidad de la agenda que le fije a su gestión.


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