USA y la crisis: Keynesianismo y gasto público a pleno para 2021

Originalmente se pensaba que de frente a la elecciones norteamericanas el mercado se pondría muy protectivo y operaría con un claro sesgo a la baja lo cual es bastante normal frente a eventos electorales de semejante magnitud. Sin embargo, después del primer debate presidencial entre Donald Trump y Biden, el mercado comenzó a operar de una manera muy distinta. En primer lugar, las encuestas parecerían indicar una amplia ventaja para los demócratas y sin bien las encuestas en muchas ocasiones en el pasado reciente nos han demostrado poder tener voluptuosos márgenes de error, los mercados por el momento parecerían inclinarse claramente a una victoria demócrata y todo esto en medio de una discusión para la aprobación de un paquete fiscal en USA que se viene haciendo demorar desde hace muchas semanas y que probablemente no salga hasta después del resultado electoral de noviembre.

Y si bien, originalmente se pensaba que una victoria republicana era “pro-mercado y por lo tanto “bullish y una victoria demócrata era “anti-mercado“ y por lo tanto “bearish , dicha presunción ha cambiado notablemente en estas últimas semanas. La razón parecería ser que el mercado comienza a anticipar que bajo una conducción demócrata las rondas de paquetes fiscales que se pongan en marcha para estimular la economía de USA serían más agresivos que bajo una conducción republicana. Si esto fuese cierto e independientemente de las consecuencias que en el mediano plazo pudiera tener en materia de deuda e inflación, el mercado y la FED también considera que es indispensable aprobar cuanto antes un enorme paquete de asistencia fiscal para seguir oxigenando a una economía norteamericana que si bien está mucho mejor que en marzo de este año, sigue tolerando los embates de una crisis que ha sido muy bestial y muy dañosa a toda la economía.

Por lo tanto, es posible caracterizar al 2020 y 2021 de la siguiente forma. En 2020, de la mano de Jerome Powell, el principal driver del mercado fue el QE4 que esencialmente arrojó al mercado unos u$s 3 Trillions para atenuar la locura inicial del Covid-19 y comenzar con un proceso de reflación de activos financieros que principalmente benefició a las tecnológicas. Pero como bien dijo Jerome Powell, Presidente de la FED, la política monetaria ya hizo lo que tenía que hacer y ahora es el turno de un política fiscal expansiva que se viene haciendo esperar y que ha sido presa de un juego político preelectoral entre demócratas y republicanos. Es muy probable en este contexto que dicho paquete no llegue hasta antes de noviembre y si el resultado electoral en USA termina con un nuevo presidente demócrata parecería que en el corto plazo el mercado está dispuesto a celebrar el “extra-keynesianismo que provendría de una administración al mando demócrata relativo a lo que el mercado considera sería la versión republicana. De esta forma, así como el principal driver del año 2020 ha sido la política monetaria, para el 2021 tendremos un driver muy influenciado por la agresividad de un paquete keynesiano de gasto público que a esta altura se hace indispensable para evitar que la económica norteamericana vuelva a caer en recesión.

Resulta claro que estos dos años incomprensibles que tendremos, 2020 y 2021, serán años en donde los mercados tendrán como principal factor de dinámica las múltiples distorsiones instauradas en primer lugar por la FED de la mano de su política monetaria activa y para el 2021 de una política fiscal probablemente demócrata y sumamente expansiva. Lejos quedan los fundamentos de una economía global que sigue quedando expuesta al interrogante de conocer cuándo volveremos a recuperar nuestra forma normal de vida y eso por el momento es un gran signo de incertidumbre. Aún con la aprobación de una vacuna, el tiempo nos irá diciendo de su efectividad, de la capacidad logística de distribución, de la velocidad a la cual se pueda ir inmunizando a un planeta entero que atónito sigue presa de un virus que parece haber sido creado en el infierno mismo. Por el momento, el mercado intenta anticipar una victoria demócrata y a descontar entonces una decisión conducente a un enorme paquete fiscal que complemente el misil monetario instaurado por la FED durante los primeros días de la pandemia en USA. Todos los drivers serán distorsivos, los fundamentos deberán esperar al menos hasta el 2022.

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