Una apuesta que busca atraer a Cambiemos a los votantes del PJ anti K

El objetivo del presidente Mauricio Macri al elegir a Miguel Ángel Pichetto como candidato a la vicepresidencia, es dar un argumento o pretexto para que votantes anti K del PJ, puedan votar por Cambiemos, que hasta ahora ha sido un fuerza política antiperonista.

En segundo término, contar con él para manejar el Senado, con un vicepresidente experimentado y con capacidad de negociar y gestar consensos en una Cámara alta en el cual el oficialismo nacional, estará lejos de la mayoría.

Esta designación no tiene demasiada influencia sobre el tercer espacio, porque ya estaba desarticulado con la salida de Roberto Lavagna, el giro de Sergio Massa hacia Cristina Kirchner y el repliegue del gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti. Ya lo habían desarmado, perdiendo carácter competitivo para llegar a una hipotética segunda vuelta.

No cambió nada sustancial en estructuras. Lavagna seguirá siendo candidato y a lo mejor Juan Manuel Urtubey también. José Luis Espert buscará captar votantes desencantados de Macri por su falta de resultados económicos o de Juan José Gómez Centurión por la ambigüedad de Cambiemos en temas como el aborto.

Mientras, Pichetto puede aportar gobernabilidad a quienes voten por Cambiemos por su presencia como compañero de fórmula. Macri, de ganar, enfrenta un escenario todavía más difícil que en el primer mandato e incluso puede llegar a tener menos bancas en el Congreso de la Nación que las que tuvo hasta ahora.

En este tipo de situación, la negociación con determinados sectores del peronismo será decisiva para gestar acuerdos de gobernabilidad. En eso, se sabe, Pichetto es un verdadero experto.

Lo que puede hacer que las elecciones primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias del 11 de agosto sean percibidas como una suerte de primera vuelta, es la desintegración del tercer espacio.

Pero igualmente, para muchos votantes, en las primarias, harán un voto de preferencia y la polarización puede darse recién en la primera vuelta, que sería como una suerte de segunda. Es que el sistema electoral argentino para la designación de un presidente de la Nación, funciona como si fuera de tres vueltas.

Hoy es incierto cuantos votos puede sumar Pichetto a Cambiemos en la búsqueda de la reelección de Macri y, todavía más, cuántos gobernadores o legisladores nacionales pueda aportar en caso de ganar las elecciones. Pichetto no tendrá problemas con el radicalismo, que viene desde hace bastante tiempo pidiendo la ampliación de Cambiemos a sectores del justicialismo. La cuestión, más allá de las declaraciones de ayer, será más difícil con la diputada Elisa Carrio, aliada de Macri desde la fundación de Cambiemos en 2015.

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