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Un plan atado a los ex odiadores

En un banco de primera línea, algunos clientes se empezaron a quejar porque los ejecutivos les decían que no se ofrecían más plazos fijos UVA, que son los que pagan la inflación más un 1%, y que están volando en el último año y medio como intento de los ahorristas de protegerse frente a la disparada de precios.

Rápidamente, los gerentes advirtieron a los empleados que no podían transmitir ese mensaje, porque todas las entidades financieras están obligadas a ofrecerlos por normativa del Banco Central. Eso sí; como no se especifica que deben tenerlos disponibles en todos los canales de atención, cada vez más bancos los hacen sólo por vía telefónica o directamente en la sucursal, bien década del 90.

No es un detalle de falta de cuidado por el cliente. Es la reacción del sistema para frenar una dinámica que consideran insostenible: prestar con tasas subsidiadas mientras se remunera más que la inflación en colocaciones a plazo. "No podemos descalzarnos, lo aprendimos en 2001", avisan en referencia a cuando tomaban depósitos en pesos y prestaban pesos/dólares.

En otra entidad multinacional que opera en el país, en tanto, en los últimos días tuvieron que pedirle intervención a los ejecutivos del área comercial para poder responder a los pedidos de información que hacía el Central antes de habilitar una compra de dólares a una empresa, algo que nunca había ocurrido hasta ahora. Es que esta vez no bastaba con los datos que manejan los encargados de regulaciones cambiarias.

Necesitaban números precisos del flujo de negocios, entre otros requerimientos para permitir operaciones de comercio exterior. Sobre todo, para los que no eran clientes habituales. Los auditores pidieron "poner énfasis en el contexto macroeconómico", según las comunicaciones internas. Buscan evitar que importadores bochados en un banco intentaran acceder a divisas a través de otro. Si llega a ser un jugador nuevo tratando de hacer su primera exportación o de aumentar sus ventas con un nuevo cliente de afuera, te la regalo.

Son detalles de la pelea por los pesos y por los dólares en la gestión del ministro de Economía, Sergio Massa, que arriando toda bandera del kirchnerismo que le complique su intento de estabilización, cumplió un mes en el cargo.

A la decisión de frenar el gasto en Salud y Educación para cumplir con las metas del Fondo Monetario Internacional (FMI), en los últimos días le sumó dos muestras de amor impensadas para un gobierno nacional y popular: los popes del campo y el burócrata del Banco Interamericano de Desarrollo, Mauricio Claver-Carone.

A los ojos de Máximo Kirchner, posiblemente sean dos parientes lejanos de los que promueven el "discurso del odio", por ponerlo en términos del debate actual, pero que ahora en todo caso son ex odiadores que tienden una mano.

Los grandes agroexportadores terminaron de cerrar un tipo de cambio de $200 por dólar. Ya la sola presencia de Roberto Urquía, por ejemplo, el capo de Aceitera General Deheza, un domingo a la tarde en el Palacio de Hacienda, hacía prever que esta vez finalmente empezarían a fluir las divisas, algunas para fortalecer las reservas, y otras para atender importaciones.

El resto de los que venden al mundo son la novia del chico que en el meme mira a otra cuando pasa. Por eso se vienen tiempos de demandas sectoriales. Todos quieren su tipo de cambio preferencial. Cerca de Massa creen que sí podría venir otro capítulo de la serie Desdoblanding, tal vez con un dólar más caro para el acceso al turismo y a lo que se termine por definir como bienes suntuarios.

Es la contracara que se impone, ya que el Estado está financiando que se le pague $ 200 al campo por algo que para los demás sale $ 140, bien habría que evitar que encima esos dólares terminen yéndose por las inequidades de la administración cambiaria, también llamados "tongos". Alguien en el Central, por cierto, habló de "liquidar las compras en dólares con tarjeta" en algún momento de acá al mundial de Qatar.

En Washington, mientras tanto, se completó un increíble giro de las relaciones exteriores del gobierno de Alberto Fernández, tan volátil que ya a nadie le sorprende. El 9 de junio, el Presidente había afirmado en la Cumbre de las Américas que en los años de Donald Trump, Estados Unidos se había "apropiado de la conducción del BID", en un nuevo intento por pedir el desplazamiento de Claver-Carone, siempre señalado además como el promotor del crédito récord del FMI para apoyar la reelección de Mauricio Macri.

Este martes, la sonrisa del diplomático parado al lado de Massa era una forma de pasarle la continuidad por la cara a todos. "Le quiero agradecer a Mauricio", aseguró además el ministro en dos oportunidades. Claver-Carone enfatizó en tres ocasiones lo bueno de que haya habido cambios en la administración, con total desparpajo como sommelier de gobiernos latinoamericanos. No dijo si tiene alguna foto en los mingitorios de su oficina.

Pero celebró ahora un "gobierno más cohesivo". Días atrás se había oído "patria sí, colonia no" en la Plaza de Mayo. Lo que le importa al equipo económico: llegan u$s 1200 millones de libre disponibilidad antes de fin de año para las reservas.

Todo esto pasa mientras dura la perplejidad por el intento de asesinato de Cristina Fernández de Kirchner que -de concretarse- nos hubiera llevado a zonas oscuras que creiamos haber dejado atrás. El jueves a la noche nos acostamos asustados, pero con la sensación de que -salvo Patricia Bullrich y Javier Milei- todo el mundo observa en la violencia un límite para la confrontación política. Algo es algo.

El viernes, sin embargo, amanecimos con la instalación desde el oficialismo de que había un hilo directo entre un pedido de condena para la vicepresidenta, los disparates de un legislador, unos editoriales trasnochados y las vallas de la policía de la Ciudad que terminaba sin lugar a dudas en el arma del ataque. Y con la idea que cualquier intento de "che, pero" sobre esa interpretación te convertía en cómplice.

Alberto, una tristeza total. Campeón mundial de no cabecear los centros del destino, ya le había errado ante el Neuer de la historia cuando en la pandemia tenía la chance de la unidad y la tiró por arriba. Se puso a pelear por la coparticipación porteña, en un "era por abajo" imperdonable que repitió en la cadena nacional tras el atentado.

Imaginate si llamaba a una movilización sin banderas políticas, y sólo hablaba de defender la democracia, pero no. Otra vez le pegó a la tierra en el mano a mano. Habló de los "discursos del odio" que se promueven en "espacios en los medios, la justicia y la oposición". Tan sesgado como fuera de sintonía con el nivel de zozobra que cruzó a todos.

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Comentarios

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  • FL

    Fernando Loisso

    08/09/22

    Jairo te escucho todas las mañanas en YAQPA y me encantan tus comentarios, pero en esta nota, no te entendí nada. Mi pensamiento de CFK fue todo armado.

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