Un nuevo River-Boca para mostrar que la sana competencia vence los antagonismos

El Superclásico de la 5ª fecha de la Copa de la Liga que se jugará este domingo ya genera enormes expectativas para todos quienes vivimos estas instancias como decisivas en nuestras agendas.

River y Boca son equipos rivales, que darán todo para ganar, como siempre lo hacen, pero que tienen en sus manos el poder de ofrecerle al país una enseñanza, una pequeña parábola, un ejemplo vívido y claro del sentido de respetar las reglas de juego, de honrar los valores de la honestidad y la trasnparencia que conlleva toda instancia deportiva, y que pueden traspolarse a la vida pública.

Esencialmente, en estos días de incertidumbre, River y Boca tienen la posibilidad de poner de manifiesto el hecho insoslayable de que la sana competencia trasciende los antagonismos irreconciliables. Los argentinos necesitamos recordar este breve pero contundente axioma en esta época de pandemia, en la que nuestras instituciones públicas y privadas se encuentran exigidas y están siendo puestas a prueba para ofrecer respuestas y soluciones a una sociedad que enfrenta múltiples desafíos en todos los ordenes.

Por medio de un partido ejemplar, donde prime el respeto, donde la pasión bien encausada se hermane con el talento y la habilidad, donde los contrastes y diferencias positivas sean parte del espectáculo, podremos mostrar la importancia de respetar las reglas de juego para el desarrollo de la vida pública en nuestro país, en todos los niveles, ya sea en los negocios, en las instituciones, en el comportamiento ciudadano.

Es conocida mi vocación por aportar la vida institucional de River, el club del que soy socio desde que tengo 6 años. Y, como hombre de negocios con una arraigada mirada humanista, creo que esos valores, los valores del deporte, de la sana competencia, son los que el club tiene la capacidad de amplificar para aportar y permear en la comunidad positivamente. Siento que es el momento de llevarles a los socios una comunidad, un espacio para desarrollar su potencial deportivo y social, para crecer en valores y contribuir socialmente.

Desde el lugar de la dirigencia, nuestra responsabilidad es empezar a pensar los mecanismos para una eventual vuelta a la cancha, pues existen aun muchas incertezas de cómo podría instrumentarse una vuelta con público y con protocolos sanitarios. Y esta situación nos lleva a preguntarnos, también, ¿qué se hizo en un año de pandemia para garantizar este tipo de espectáculos deportivos? ¿Cómo se trabajó para dar soluciones para reconectar con la gente, con la pasión, con el amor por el fútbol?

Los interrogantes son múltiples. Pero este domingo, lo principal es que trabajemos juntos, hinchas, dirigentes, jugadores, para que este sea un superclásico ejemplar.

Y que gane el mejor, pues esas son las reglas de juego. 

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