Un ministro con la mira en el financiamiento y la balanza comercial

En el actual contexto de pandemia, crisis y recesión, el Gobierno está obligado a pensar el futuro. La tarea no parece sencilla. El reto es recuperar una economía que venía golpeada y que ahora está peor.

Sin embargo, el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, es optimista. La apuesta a la pospandemia se basa, entre otras cosas, en financiar la producción.

Kulfas, en diálogo con El Cronista, aseguró que entre uno y dos puntos del Producto Bruto Interno (PBI) estará involucrado en esta cruzada que tiene como protagonistas al Estado, a los bancos, a la Bolsa de Comercio y a organismos internacionales.

"Estamos trabajando muy fuerte con el BCRA, los bancos y el mercado de capitales para asegurar oferta. Vamos a disponer entre uno y dos puntos del producto a tasas razonables para volcar a capital de trabajo e inversiones en los próximos 12 a 18 meses, y ese va a ser uno de los elementos centrales en el porvenir. Buscamos inversiones para el mercado interno y para recuperar capital de trabajo, que viene muy golpeado tras dos años de tasas de interés por las nubes", afirmó el ministro.

El plan estará enfocado en financiar a las pymes. La idea es que entren todos los actores del sistema financiero. De hecho, la gestión involucra a los bancos Nación y BICE, pero también al conjunto de las entidades privadas. "Creemos que hoy tenemos una gran capacidad para generar financiamiento en pesos con los incentivos que plantea el ministro de Economía", sostiene Kulfas.

Está claro entonces que para el Gobierno el primer paso después de acordar con los acreedores es financiar la parte de capital productivo que hoy, producto de la pandemia, quedó relegado. Pero hay un segundo paso. La idea radica en equilibrar la balanza de los sectores industriales. En este sentido cobra importancia la industria automotriz. Una industria que fue perdiendo terreno porque la balanza de autopartes y de vehículos terminados es favorable a Brasil.

Kulfas dice que hay un plan consensuado con las terminales para que esto no suceda. En realidad, cuidar los dólares también significa que el auto más argentino implique algo más del 40% del valor de fabricación que tiene hoy.

Los problemas a resolver no terminan ahí. La energía es otro de los ítems que el Gobierno tiene en la mira. En el contexto actual, un aumento de las tarifas no parece ser el objetivo. Sin embargo, con las tarifas pisadas y la inflación que, aunque disminuyó (15,8% de enero a julio) sigue siendo alta, es evidente que el atraso es inevitable.

La receta no es mágica. Los atrasos también estaban en los combustibles donde el litro de nafta en la Argentina figuraba por debajo del promedio internacional. Tal vez el Gobierno, viendo los últimos resultados de YPF, terminó avalando el aumento (lo confirmó anoche). Los desafíos son muchos, los problemas también.

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