Trump versus Biden, la pelea en la casa del dólar que atrapa a los argentinos

La disputa voto a voto entre el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y el ex vicepresidente demócrata Joe Biden mantiene en vilo al mundo y despierta una particular atención en la Argentina. No solo porque la definición de quien conduzca a una de las principales potencias mundiales puede alterar el mapa del poder global, sino porque el resultado de la pelea jurídico-electoral en la que parece embarcarse el país que acuña a la moneda que desvela a los argentinos, podría impactar también, en buena medida, en el futuro económico de la administración de Alberto Fernández.

Lejos está la Argentina del tiempo de las "relaciones carnales" en la década del 90, de las visitas de mandatarios argentinos a la Casa Blanca, del paso de Barack Obama por la Casa Rosada en marzo de 2016 o hasta el del propio Trump hace ya casi dos años, cuando la Argentina fue anfitriona de la cumbre del G20.

Hoy, desde el discurso oficial, la mirada del Gobierno se dirige más hacia China, principal destino de los embarques de soja, y Rusia, flamante proveedor de 25 millones de dosis de la vacuna con la que se pretende combatir el coronavirus. Sin embargo, más allá de posiciones ideológicas, hay al menos tres razones económicas para que la administración nacional, en particular el ministro de Economía, Martín Guzmán, siga con delicada atención el desenlace de las elecciones en los Estados Unidos.

La Argentina necesita renegociar su abultada deuda con el Fondo Monetario Internacional y, si bien la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, se ha mostrado predispuesta a la posibilidad de alcanzar un entendimiento con el equipo de Guzmán que permita diferir los pagos sin grandes ajustes, ese acuerdo deberá pasar por la mesa del directorio, en la que la silla de EE.UU. tiene un peso relevante.

Además, se requiere recuperar exportaciones para generar los dólares que equilibren las cuentas, en particular los del mercado estadounidense, el tercer socio comercial del país, que hasta 2019 compraba por más de u$s 4000 millones anuales y que ahora, más allá de la pandemia que afectó al comercio global, gasta casi un 20% menos en productos y servicios argentinos, a tal punto que apenas si supera a Vietnam en ese capítulo.

Y finalmente, más allá de atender la emergencia, es importante pensar en captar inversores si se pretende salir del profundo pozo en el que se encuentra la economía y tener un futuro promisorio. Por ello, se deben mantener abiertas las puertas de Wall Street, allí donde no importa tanto quién sea el jefe de Estado sino que se despeje la incertidumbre y se ofrezcan reglas de juego claras.

En definitiva, gane Trump o Biden, seguirá siendo EE.UU. la casa de los billetes que la Argentina necesita.

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