Opinión

Tres espacios y cuatro proyectos

Al finalizar el primer trimestre de 2023, Javier Milei se convirtió en un tercer espacio competitivo. Es decir, una fuerza con capacidad de terciar en la disputa presidencial, que en la mayoría de los casos, en Argentina, ha estado centrada en sólo dos fuerzas.

Para el segundo trimestre se fue consolidando una situación con tres vertientes ideológicas: una socialdemócrata, que no elimina las complejidades y contradicciones del peronismo; otra que puede ser denominada de centroderecha, representada por Juntos por el Cambio; y una tercera de ultraderecha, que abiertamente se identifica con Trump, Bolsonaro y el partido VOX de España.

Con realismo, la vicepresidenta Cristina Kirchner planteó públicamente el 18 de mayo que el objetivo electoral del oficialismo es llegar a la segunda vuelta.

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Es decir, es el intento de reducir la pretensión electoral a no quedar fuera del balotaje.

Es una actitud realista para un oficialismo que enfrenta una situación económica y social muy difícil y un desgaste político ostensible.

Pero en las últimas semanas fueron creciendo las diferencias ideológicas en Juntos por el Cambio. Ello se vio potenciado por la lucha por el poder protagonizada por Horacio Rodríguez Larreta y Patricia Bullrich, y en un segundo plano, con apoyo del ex presidente Mauricio Macri.

En lo ideológico, Juntos se fue escindiendo entre un proyecto de centro con algunos matices socialdemócratas representado por Larreta, y uno de centroderecha conservador, encarnado por Bullrich. El lenguaje más duro y las críticas más frontales fueron potenciadas por la discusión de las alianzas, que escalaron las diferencias ideológicas.

Larreta, con el apoyo del titular del radicalismo, Gerardo Morales, planteó ampliar la principal coalición opositora al sector del peronismo antikirchnerista, representado por el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, en momentos en que esta provincia se encuentra a semanas de sus comicios provinciales y Juntos tiene posibilidades de ganarla.

A este intento de alianza se sumaron contactos con Massa, con el que tienen históricas afinidades tanto Larreta como Morales. A ello se agregó la incorporación de José Luis Espert, resistida por Bullrich y el ex presidente Mauricio Macri, que fue haciendo más evidente su apoyo a la ex ministra de Seguridad.

A su vez, ésta rechazó la incorporación de Schiaretti a Juntos y lo logró, ganando un round importante en esta pelea en desarrollo.

Pero aceptó la incorporación de Espert, en un intento de dar una satisfacción menor a Larreta, que frente al crecimiento de Bullrich en los sondeos, quería dar una señal de que ahora no rechaza a los sectores de centroderecha.

El 14 de junio vence el plazo para formalizar las alianzas y el 24 es el límite para presentar las listas de candidatos. La política entra así en una etapa de definiciones. Queda poco tiempo y la división electoral de la principal fuerza opositora parece improbable, pero no imposible.

Lo que sí parece definido es que si Juntos salva la unidad, será a costa de una campaña interna dura y antagónica.

El tono de ella ya lo dio Elisa Carrió, aliada de Larreta en este momento. La líder de la Coalición Cívica dijo que Macri busca acercarse a Milei y que pretende "hacer un ajuste brutal sobre la clase media", que según sostuvo cierra "con represión".

Agregó que Macri y Milei buscan imponer una noción de orden "que no viene ni de la República ni de la Justicia, ni de la noción de represión representando los derechos humanos".

Esta situación planteada proyecta consecuencias sobre las PASO que tendrán lugar el 13 de agosto. La división ideológica puede llevar a los votantes del candidato perdedor, a buscar otras expresiones políticas en la primera vuelta del 22 de octubre. Es que a los rencores personales, se suman las diferencias ideológicas, como expresó Elisa Carrió.

La posibilidad de que Bullrich y Macri converjan en una coalición electoral fue descartada por Milei, argumentando que ya había pasado el momento para ello.

Mientras tanto, el Frente de Todos está sometido a fuertes internas que parecen sintetizarse en si habrá PASO competitiva o una sola lista. El presidente mantiene la primera posición y la vicepresidenta la segunda. Pero las candidaturas que ella apoye todavía no parecen definidas.

Sus señales del 18 de mayo y en su discurso en la celebración del 20° aniversario de la asunción de Néstor Kirchner, donde dijo que apoyaría a Wado de Pedro como candidato a presidente, hoy enfrentan las dudas derivadas de sus limitados resultados en los sondeos.

Frente a este cuadro, Milei seguramente sonríe, al percibir que la interna de Juntos asimila esta fuerza a lo que él llama la "casta política".

Pero el tema crucial hoy es la posibilidad, improbable pero subyacente, de una ruptura en Juntos por el Cambio. Si ello sucediera, pareciera probable un nuevo escenario: que la segunda vuelta se dispute entre Milei y el kirchnerismo.

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