Transformarse o morir: claves para encarar el proceso con éxito

Se suele pensar que para cambiar es preciso estar convencido, contar con el incentivo correcto y que se dé en el momento oportuno.  El Covid-19 nos ha mostrado que el contexto influye mucho más en nuestras conductas y tendencias de lo que imaginábamos.  Cuando el viento cambia de dirección, tenemos que orientar las velas para aprovecharlo y llegar al destino deseado.

¿De dónde proviene una necesidad de transformación y por qué es tan difícil y necesaria?  En el ámbito empresarial, la necesidad de cambiar suele venir de una idea para hacer algo de manera diferente a como lo venimos haciendo. Por lo tanto, es necesario pasar de un estado actual de las cosas a uno nuevo, que es distinto al actual.

Casi excluyentemente este pasaje requiere que cambiemos nuestro comportamiento, y ahí suele estar el dilema y obstáculo: ¿cómo cambiamos el comportamiento sin tener convencimiento?  Para cambiar nuestro comportamiento deben confluir tres aspectos: el disparador, la habilidad y el propósito.

El disparador

El disparador nos induce a efectuar el cambio y puede ser de tres tipos: una señal, un facilitador o una chispa.  Qué disparador utilizar depende de la relación entre nuestro nivel de motivación para cambiar y la dificultad para hacerlo.  Veamos:

Si no tenemos ninguna motivación para cambiar y el cambio nos resulta simple, conviene utilizar un disparador de tipo señal: crear el hábito de levantarnos temprano puede ser difícil de lograr si hemos dormido poco; una señal puede ser un radiodespertador a todo volumen, porque si bien nos puede estresar que suene así, y no tengamos ganas de levantarnos, ponerlo en hora para que nos despierte es algo muy simple de hacer

Cuando la motivación por cambiar es alta y el cambio nos resulta muy difícil, utilizaremos un disparador de tipo facilitador. Comer saludable puede ser un buen plan, pero es difícil organizarse; un facilitador podría ser recibir todos los domingos un plan de recetas para la semana, desagregado en una lista de compras, para saber qué necesitamos, anticipándonos al momento de la cocina

Cuando tanto la motivación como la simplicidad son altas, un disparador de tipo chispa es suficiente, como puede ser una nota pegada en la heladera o un recordatorio electrónico

La habilidad

El segundo aspecto necesario para cambiar nuestro comportamiento es la habilidad, que se refiere a si hacer, o dejar de hacer el nuevo comportamiento es más o menos fácil: a mayor simplicidad, más fácil se logra el cambio.

La simplicidad la determinan varios factores como ¿cuánto tiempo toma? ¿cuánto nos cuesta hacerlo? ¿es físicamente demandante? ¿es intelectualmente demandante? ¿nos separa respecto de la norma social? ¿se va a convertir en algo rutinario y habitual?

El propósito

Y el tercero y último tema a considerar para que se dé nuestro cambio de comportamiento está el propósito, la motivación para cambiar, que se puede materializar de 3 manteras diferentes:

  • una sensación: ¿el cambio nos produce placer o sufrimiento? El resultado del cambio en este caso suele ser inmediato.
  • la anticipación: ¿el cambio nos genera esperanza o miedo? La esperanza suele ser el motivador para algo bueno, mientras que el miedo anticipa algo malo.
  • la cohesión social: ¿el cambio nos despierta aceptación o rechazo? lo general, nos motiva hacer cosas que nos permite obtener aceptación y estatus social, y tenemos especial motivación por evitar consecuencias negativas que nos lleven a ser socialmente rechazados.

En las compañías muchas veces se toman en cuenta algunos de los aspectos mencionados, pero como podemos ver, es preciso lograr un equilibrio entre las 3 perspectivas descriptas para asegurar que la transformación del comportamiento vaya a darse como lo necesitamos.

Con el Covid-19 como disparador externo aprendimos a la fuerza que teníamos que transformarnos. Como consecuencia, cambiamos drásticamente nuestro comportamiento sin tener el más mínimo convencimiento.

Y hemos visto lo doloroso que ha sido, y me refiero al costo personal que hemos pagado todos por tener que transformarnos a la fuerza sin contemplar la facilidad para cambiar (habilidad) y haberlo hecho más por miedo que por esperanza (propósito por anticipación).

Vemos entonces que transformarse no es imposible: es inevitable. Y con el abordaje adecuado, se puede asegurar que se realice sin sufrimiento para lograr con convencimiento los resultados deseados.

¿Te animás?

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