Sustentabilidad e innovacion, el rol de las empresas en la postpandemia

Si bien los indicadores de la economía mundial elaborados por los expertos contemplan una paulatina recuperación de la actividad, todavía hay numerosas incertidumbres que el planeta debe enfrentar, en lo que podría calificarse como una etapa post pandemia. Durante el año 2020 hubo una caída global del PBI del orden del 4,3 %, pero sobre todo la crisis sanitaria ha causado un gran número de muertes y enfermedades y, sin dudas, dejará secuelas en términos socio-económicos durante un período prolongado.

Ante tamaño desafío plagado de falta de certezas derivadas de un fenómeno global e inédito desconocido para la nuestra generación, subyace la percepción de un futuro mejor a partir factores claves esperanzadores tales como la aceleración en innovación científica que está proveyendo vacunas y tratamientos cada más eficaces en materia génica. Por supuesto, aún no queda claro cuál será el saldo de esta transformación, en la que todos estamos inmersos, sobre cuestiones mundanas y cotidianas tales como la vida urbana, el transporte, el trabajo, la educación y el ocio, pero sí está claro que la innovación es y será una directriz fundamental y necesaria constante aun en tiempos donde el contexto no nos apremie como ha sucedido estos últimos dos años.

En estos escenarios de cambio constante, como personas estamos reconfigurando nuestros pensamientos y preocupaciones, en tal sentido se percibe el fortalecimiento de los valores referidos a la sustentabilidad y al cuidado del planeta asociados a la importancia del acceso a la salud y la alimentación.

En la actualidad el concepto de "empresa sustentable e innovadora" se ha vuelto un factor de diferenciación en el mercado interpelado por las sociedades en las que operamos. Este proceso se presenta como un elemento estratégico para el éxito organizacional, vinculado tanto a la gestión empresarial como a las políticas públicas. Y plantea los desafíos más elevados que tenemos como sociedad, a nivel global.

Estos dos términos, Innovación y Sustentabilidad, han revolucionado la manera en que se desarrollan las empresas en el último tiempo. Han agregado a lógica de mercado tradicional un capital distinto, en el que la recompensa es tener un negocio responsable que crea valor a largo plazo para sí mismo, para sus interlocutores y para la sociedad en general.

Está claro que la innovación es y será una directriz fundamental y necesaria constante aun en tiempos donde el contexto no nos apremie como ha sucedido estos últimos dos años.

El éxito corporativo dependerá de la manera en que las empresas logren relacionarse con la sociedad y con el entorno para alcanzar los principales desafíos que enfrenta la sociedad: como el uso racional del agua, vida activa y alimentación saludable, la eficiencia energética y cambio climático, la biodiversidad, respeto y protección de los derechos humanos y laborales, entre otros. No se trata sólo de un ejercicio de comunicación que, sin dudas, habrá que llevarlo a cabo de forma integral y profesional.

Estos ejes son absolutamente importantes para la empresa, comprendiéndolos desde el impacto social, ambiental y económico. Este propósito de las empresas no sólo debe explicitarse y comunicarse hacia afuera, sino también debe ser un pilar de su integridad hacia todos los stakeholders internos y externos y la cadena de valor.

Naturalmente de cara a la sociedad, las organizaciones deben prepararse para tener no solo el rol de marcar la huella con su comportamiento como un agente de inversión, empleo, desarrollo, innovación, calidad, etc. Sino también debe asumir la posibilidad cierta de ser interpeladas por el conjunto de la comunidad y en particular por las nuevas generaciones que suelen tener una mirada menos contemplativa.

Este propósito de las empresas no sólo debe explicitarse y comunicarse hacia afuera, sino también debe ser un pilar de su integridad hacia todos los stakeholders internos y externos y la cadena de valor.

Hoy, cuando hablamos de aspectos sociales que se integran a la agenda de la sustentabilidad, no nos referimos simplemente a la agenda Responsabilidad Social Empresaria (RSE), sino a un marco mucho más complejo, que obliga a dar una respuesta multidisciplinaria. A una agenda ambiental se le suma una agenda socioeconómica que incorpora temáticas relacionadas con la tutela de la calidad de vida de las personas y el planeta.

Lo cierto es que los tiempos en que las empresas abordaban la sustentabilidad desde la mera gestión ambiental, las buenas prácticas o las relaciones voluntarias con la comunidad, han quedado atrás; hoy se busca el enfoque a largo plazo y la identificación de variables que afectan incluso la continuidad operativa de la compañía.

En este contexto, el objetivo central de las empresas es reflexionar y actuar proactivamente sobre los desafíos en el siglo XXI mediante todos estos instrumentos y políticas de gestión aplicados al desarrollo sostenible, eficaz y duradero.

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