Solucionada la deuda, la grieta vuelve a preocupar a los empresarios

La renegociación de la deuda fue la mejor noticia que tuvo para comunicar el Gobierno. No fue una noticia menor, pero quedó atrapada en el medio de la crisis de la economía y el coronavirus

De todas formas, llegar a un acuerdo con los acreedores era fundamental para encarrilar una economía en default, entre otras cosas. 

En el Gobierno se entusiasman asegurando que la negociación de la deuda motiva a los empresarios porque vuelve a poner a la Argentina en el mundo y porque el país vuelve a ser atractivo. También, a pesar de la crisis, creen que lo peor ya pasó y que la producción y el consumo van a seguir mostrando números positivos. Los meses de julio y agosto fueron mejores que los de abril, mayo y junio, donde la cuarentena fue más estricta.

Ayer, los nuevos bonos emitidos en el canje tuvieron su debut en Nueva York con rendimientos que superaron el 11% en un día en el que los principales indicadores de Wall Street operaron con fuertes bajas y en un contexto global negativo para todos los mercados emergentes. Además, los bonos subieron más que las proyecciones estimadas cuando se cerró el canje de la deuda.

Sin embargo, todo lo positivo que ve el Ejecutivo, no termina de convencer a los hombres de negocios que ven con mucha preocupación la salida de la crisis pospandemia. También, en algunos casos, sospechan que hay focos de incendio generados, como las tomas de tierras y los reclamos de la policía, que surgen en un momento determinado y que influyen en el clima de negocios y en el debilitamiento del Gobierno. En definitiva, creen que detrás de esos reclamos hay una suerte de mano negra.

De una o de otra forma es preocupante. Si los reclamos están es porque antes existió un problema que no se pudo o no se supo resolver. Si los reclamos son orquestados, el problema es otro pero no deja de ser preocupante.

El ex presidente Eduardo Duhalde, habló de "golpe de Estado" en el programa de televisión "Animales sueltos". Recibió críticas de todo el arco político. Algunos, incluso, dijeron que "estaba fuera de época", otros directamente no le dieron importancia pensando que fue un exabrupto. 

Nadie quiere creer las palabras de Duhalde. Públicamente todos las rechazan. Pero lo cierto es que en el ámbito empresario por lo bajo algunos dicen "y si lo que dice es verdad". Por ahora, el ex presidente sólo lo dijo y no volvió a referirse al tema.

En este contexto, el presidente Alberto Fernández que ganó para gobernar la Argentina y también para cerrar la grieta, no parece encaminarse a este último objetivo. La extensión de la cuarentena, el avance del coronavirus y las marchas por Vicentin, entre otras, dan cuenta de una sociedad que está lejos de tener un objetivo común: que le vaya bien a la Argentina.

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