Análisis

Sigue la presión en las tasas largas de EE.UU.: ¿interviene la FED?

Como mirada de corto plazo fue al menos extraño lo que aconteció en la mañana del viernes pasado. De la nada, la tasa de 10 años quebró el nivel de 1.60% y la tasa de 30 años hizo lo propio quebrando con fuerza el nivel de 2.30%. Obviamente, en la medida que la economía norteamericana se siga recuperando como lo viene haciendo, las tasas nominales y reales largas van a acompañar dicha dinámica con subas, del largo plazo no cabe dudas y es ascendente.

Sin embargo, sorprende la dinámica del viernes para el cortísimo plazo en el sentido que ambas tasas, la de 10 y 30 años, sobrevivieron a tres eventos contundentes sin quebrar estos niveles. Primero, los formidables datos de empleo anunciados el viernes 5 de marzo. Segundo, la licitación en la tasa de 10 años llevada a cabo el 10 de marzo. Tercero, la licitación en la tasa de 30 años ocurrida el jueves 11 de marzo. 

El problema no es el diálogo, sino quién tiene la última palabra en la respuesta

Con estos tres eventos y con la tasa de 10 años operando en la zona de 1.50% y la de 30 haciendo lo propio en la zona de 2.25%, parecía que el mercado había conseguido un equilibrio de tasas nominales para las próximas semanas. Sorprendió el viernes un movimiento "de la nada" y sin datos relevantes generando una suba pronunciada con las consecuencias obvias en los mercados de acciones para un Wall Street que sigue siendo vertical, brutal y sumamente heterogéneo.

De esta forma, con la incertidumbre sanitaria relegándose a segundo plano de la mano de las múltiples vacunas disponibles y de Estados Unidos vacunando a razón de dos millones de ciudadanos por día, los drivers de este 2021 que empezó brutalmente se resumen en la evolución de las tasas en especial, las largas.

Precisamente, estas subas han generado una muy fuerte corrección en el mercado de acciones tecnológicas y de mercados emergentes por lo que sus consecuencias en definir e impactar el equilibrio general a nivel global son elocuentes. Todo cambio en el nivel de las tasas largas de Estados Unidos altera "el ancla" con el que se calculan "todos los valores presentes de este planeta", de ahí su enorme relevancia a la hora de definir patrones de mercado. Si el movimiento se da de manera caótica y a velocidad, el mercado se queda por momentos "sin ancla" y eso significa "locura" y VIX volando por el aire.

Sorprendió el viernes un movimiento "de la nada" y sin datos relevantes generando una suba pronunciada con las consecuencias obvias en los mercados de acciones para un Wall Street que sigue siendo vertical, brutal y sumamente heterogéneo.

Y es en este punto donde se hace relevante marcar la diferencia entre "el nivel de las tasas largas" y la "velocidad" con la que dichas tasas convergen a un nuevo equilibrio que claramente marca una dinámica ascendente por los próximos años. En tanto y en cuanto, las tasas largas se sigan acomodando a un equilibrio que apunta a subas considerables, el resto de los mercados irá revalorizándose en consecuencia y sin drama. 

El problema es si este tránsito hacia dicho nuevo equilibrio gana velocidad, gana gamma y por lo tanto "locura", un aspecto al que nos tiene acostumbrado esta crisis desde su comienzo en febrero 2021. Si la suba en tasas se da caóticamente y a velocidad, lo mas probable es que se genere pánico de corto plazo en los mercados de acciones por la sencilla razón que una suba de tasas largas aumenta los factores de descuento a los que se valoriza todo el mercado de acciones a nivel global.

Y es en este punto donde la Reserva Federal, el gran distorsionador de los mercados de acciones y bonos, jugaría un rol esencial. De acuerdo con lo comentado por su presidente, Jerome Powell sólo días atrás, el organismo monetario no dio indicios de intervención en el corto plazo "dejando a los mercados en absoluta libertad" para converger a dicho equilibrio. 

Es evidente sin embargo, que la Reserva Federal mira atentamente la dinámica de tasas a lo largo de toda la curva soberana de Estados Unidos y comprende muy bien que un movimiento caótico en las mismas amenazaría la formidable recuperación que insinúa la economía norteamericana. 

De esta forma, es probable que si el mercado de bonos sigue shorteando la parte larga y si dicha dinámica gana aceleración veamos a una Reserva Federal intentando una de dos acciones. Primero, un "twist de la curva" o sea, vendiendo bonos cortos y con su producido comprando bonos largos generando de esta forma un "aplanamiento de la curva". Segundo, si esto no alcanzase, podría incluso hacer "intervención de curva" o sea, plantarse en ciertos puntos de la curva y "poner con la mano" en nivel de tasa que considera apropiado en el corto plazo.

De una cosa no caben dudas: las tasas largas deberán subir y eso es en sí mismo y a pesar del dolor que genere en el corto plazo, una excelente noticia que apunta a una economía global saliendo de la catástrofe a la que nos llevó el coronavirus.


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