OPINIÓN

Se viene guerra al FMI... ¡No bombardeen CABA!

Resonó "Patria sí, colonia no". El microestadio de Lanús coreó a pleno este sábado ese slogan para alegría de Máximo Kirchner, orador principal de la cumbre de militantes de La Cámpora. Su discurso resulta clave para anticipar lo que se viene después de las elecciones del 14 de noviembre. Quien brindó otra pista del porvenir económico fue Martín Guzmán al participar ayer en el CCK de una charla titulada "Cómo salir de la trampa de la deuda eterna", que contó con la participación estelar vía zoom del fracasado ministro griego Yanis Varoufakis.

En Lanús, hubo tres mensajes inequívocos de Máximo Kirchner: 1) "No podemos defaultear a la gente que en 2019 le dijo basta al FMI"; 2) "Rodríguez Larreta es la esperanza blanca racional de los sectores de poder porteños" y 3) la inflación es culpa de las "alimenticias concentradas".

¿Qué esperar entonces desde el 15 de noviembre entonces? Más de lo mismo. El Banco Central seguirá luchando contra la sequía de dólares, persistirán los controles de precios y se abrirá la batalla formal contra el Fondo Monetario. El lenguaje, que es más cuidado en la previa de las elecciones legislativas, en tres semanas será más explícito.

Martín Guzmán, buscando alinearse con La Cámpora y el kirchnerismo, aseveró ayer que "quien se tiene que apurar en lograr un acuerdo es el FMI, no el Gobierno". El discípulo de Joseph Stiglitz se justifica diciendo que el Gobierno ya presentó al organismo internacional el pedido para que reduzcan las tasas de interés y que también presentó el programa económico para el 2022. Quienes compartían el estrado con Guzmán era, además de Varoufakis, adalid de los defaults a inversores y organismos, el ex ministro de Rafael Correa, Andrés Arauz de Ecuador. Fueron moderados por Mario Santucho.

"Necesitamos de gobiernos que planifiquen la guerra contra las finanzas internacionales" dijo Varoufakis al terminar su exposición. Gracias a que sus propuestas en Grecia fueron rechazadas en 2015 y que duró apenas ocho meses como ministro, su país hoy tiene crédito internacional a 30 años y a sólo 2% anual en euros.

Así el CCK pasó en pocas horas de ser sede del histórico homenaje a Charly García por su cumpleaños 70, a una cumbre de populismo macroeconómico. El Gobierno justamente se prepara para bombardear Buenos Aires, dado que según Máximo Kirchner, es de donde surgieron los ex presidentes Fernando de la Rúa, Mauricio Macri y ve en igual dirección a Horacio Rodríguez Larreta. También le apunta a CABA porque es donde operan los "medios concentrados".

Así como el oficialismo se radicalizará tras las elecciones legislativas, lo mismo hará Guzmán, rasguñando las piedras, para intentar conservar su cargo. Su ambición personal es la de llegar al 10 de diciembre del 2023 y de ser el único funcionario desde 1983 en estar al frente del Ministerio de Economía desde el inicio hasta el fin de un mandato presidencial. Luego del 2023 eventualmente podría dar conferencias con Varoufakis.

Pero la realidad económica argentina tiene varias inconsistencias de corto plazo que en definitiva son las que llevaron al dólar blue a niveles cercanos a los $ 200 el viernes. El "contado con liqui" con acciones del Grupo Financiero Galicia opera por encima de esa barrera psicológica.

Roberto Feletti sigue su cruzada por controlar la inflación en el conurbano. Un informe preliminar de la Defensoría del Pueblo de PBA a cargo de Guido Lorenzino mostró que sólo el 27% de los establecimientos, tiene entre el 76% y el 100% de los productos en el precio correcto. Y ello tomando en cuenta que sólo se consideraron 90 productos de los 1432 que incluye la nueva "1050" de la secretaría de Comercio Interior. Ese organismo mañana dará a conocer un relevamiento más completo. Hoy Felettí se reunirá con sus pares del Consejo Federal de Comercio Interior. Algo de racionalidad en esta cruzada: no van a clausurar comercios ni supermercados. Casi todos en el gobierno en voz baja reconocen que esta medida es fuego de artificio.

La campaña electoral se trasladará a Roma esta semana con la cumbre del G20 en la que está previsto el viaje de Martín Guzmán y el de Alberto Fernández. La Argentina buscará incluir nuevamente en el comunicado de cierre, la necesidad de que el FMI reduzca las tasas de interés que cobra a los países deudores. Por más que un acuerdo esté lejos, al Gobierno, especialmente a Martín Guzmán, siempre le convendrá afirmar que se está cerca de un entendimiento. Y seguramente aún cuando no se pague al FMI, ya sea en diciembre o en marzo, siempre el Gobierno mantendrá como slogan el "seguimos negociando" para amortiguar el impacto en mercados de un nuevo default.

El célebre economista Rudiger Dornbusch, en diferentes trabajos sobre economía internacional, se refirió a las crisis financieras, sus causas y su timing. Afirmaba, con la claridad que siempre lo caracterizó: "Piense en alguien que conduzca en estado de ebriedad con regularidad, que le diga que nunca ha tenido un problema y que un día se produce un accidente terrible. Y él dirá: Bueno, fue el semáforo en rojo. No era que estuviera borracho. Normalmente esa luz es verde". El cuándo se gatillará la crisis cambiaria en la Argentina es difícil de predecir. El semáforo en rojo puede ser una sequía, nuevas complicaciones en Brasil, subas de tasas en Estados Unidos, o la propia política argentina. El problema, la conducción en estado de ebriedad, es el de siempre: el alto déficit fiscal y su financiamiento monetario. La culpa es la del "poder concentrado": el de la Casa de la Moneda.

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Comentarios

  • PPB

    Paco Perez Brea

    Hace 22 segundos

    que vuelva Jose Tasa

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  • GZ

    Graciela Zurieta

    Hace 18 horas

    Uno de los problemas graves que tiene el gobierno es la ausencia de cuadros politicos formados, que el poder de decision pase por un pibe que no termino el secundario como Maximo es uclaro ejemplo

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