El fallo de la Corte Suprema de Justicia poniéndole fin a la ampliación del Consejo de la Magistratura mediante el voto es una demostración letal de la pérdida de consenso que la Presidenta va acumulando entre los integrantes del Poder Judicial. La reforma judicial K, lanzada con bombos y platillos por Cristina, recogió mucha más resistencias de las esperadas por el Gobierno entre los jueces, secretarios y fiscales. La gran señal fue la decisión de la jueza electoral, María Servini de Cubría, siempre alerta a la ansiedad de los oficialismos, pero que esta vez no dudó en fallar acorde al clima de rebeldía que se palpaba en amplios sectores de la familia judicial.
Los votos en la Corte, seis en contra de la ampliación de la Magistratura y sólo el del juez Eugenio Zaffaroni a favor del Gobierno, también son una postal del efecto que las permanentes críticas de la Presidenta han causado en el tribunal. Y constituyen un aviso de lo que podría acontecer con el fallo pendiente sobre la Ley de Medios: el que más desvela al kirchnerismo obsesionado en su pelea contra el Grupo Clarín.
Borrada la elección para la Magistratura, el esfuerzo de Cristina se concentrará ahora en las dos elecciones próximas: las primarias de agosto y las legislativas del 27 de octubre.