Que no haya más lugar para mesiánicos

En ciencias sociales se usa el concepto de analizador, como un evento que permite estudiar múltiples dimensiones, mensajes, causas y efectos evidentes y ocultos. Un evento que dice mucho mas que lo que muestra y cuyas conclusiones permiten abrir caminos de investigación y acción.


La tragedia de Once fue un analizador del doble discurso en lo social; de la prioridad otorgada a la corrupción por encima de la sensibilidad; de la ineficiencia y desorden de la política estatal. Desnudó una de las dimensiones perversas del relato K, que se vanagloriaba de haber logrado un cambio copernicano en lo social, mientras condenaba a millones de personas a un pésimo transporte y aún a la muerte.


El caso Irán /Nisman es otro punto de quiebre en el análisis, la acción y las consecuencias del funcionamiento institucional del kirchnerismo. Cuando apareció intempestivamente en el Congreso el proyecto de Tratado, y a pesar de haber constatado varias veces el doble discurso en materia de respeto a los derechos humanos en el campo internacional, no dejamos de sorprendernos con el desparpajo con el que se priorizaba la relación con un Estado terrorista por sobre la obligación de justicia. Pero además , ese episodio confirmaba la decisión de la Presidenta de alinear a la Argentina, no ya con el antiimperialismo, sino con líderes que gobernaban en base a gobiernos autoritarios o de democracia restringida, en los que los valores que se proclamaban en la superficie K tenían nula importancia.


La aparición de las primeras escuchas agregó a esa sorpresa inicial, muchos otros sentimientos y reflexiones. Ante todo, indignación por comprobar la profundidad de la hipocresía en valores, acciones y discursos. Mientras algunos dirigentes K lloraban en los palcos de la AMIA, se construía con desparpajo el verdadero escenario.
Luego, desazón, por comprobar que la política internacional de nuestro país, inspirada en decisiones mas propias de Juvenilia que de responsabilidad dirigencial, podían quedar en manos de marginales como los que aparecen en esas conversaciones. La política no es siempre un campo de acciones nobles; pero manejarla con chantas es a la vez perverso y peligroso, como lo comprueba ahora tarde todo el kirchnerismo. ¿Que diferencia hay entre Ricardo Jaime y Luis DElía?


También, la verificación clara sobre la metástasis que ha producido en nuestra sociedad el uso impúdico de los servicios de inteligencia. Al igual que en todos los gobiernos autoritarios, la desesperación por controlar todo voltea barreras éticas, aumenta ad-infinitum el poder de los espías y barre con las libertades básicas de las personas.


La muerte de Nisman agregó a todo lo anterior el miedo por la pérdida total de límites en las acciones del Gobierno; la constatación del nivel de lejanía patológica de la Presidenta respecto de lo que le sucede a la sociedad; y el miedo de estar frente a otro episodio impune.


Toda esta experiencia esta condensada en el intento de moldear la sociedad desde un relato que justifica cualquier cosa, porque explica los peores errores desde la defensa contra el enemigo reaccionario que quiere destruir la misión histórica que el relato explica. El relato no mira, ni escucha ni siente. No lo necesita
Que la Presidenta haya conectad


o la muerte de Nisman con los medios opositores, muestra hasta que punto la defensa del relato no se detiene ante las tragedias.


La salida de este episodio es, a estas horas, absolutamente impredecible en todo sentido. Por eso mismo es que mas que mirar atrás hay que mirar hacia delante.


Nuestra obligación como ciudadanos es reflexionar, aprender y hacer. Aunque suene retórico, la mejor defensa para que no se repitan estas tragedias es una buena, sólida, transparente y eficiente democracia.


Una democracia en la que nada quede fuera del control institucional; en la que no haya acciones que no se explican al Pueblo y al Congreso; una democracia que provea las herramientas para que la tolerancia a la corrupción sea simplemente cero. Una democracia que asegure una Justicia absolutamente independiente y honesta.


Este episodio es ya una bisagra para los K. Que sea una bisagra para el futuro de la Argentina, depende de nuestra capacidad para diseñar y ejecutar unshock institucional que, en los primeros tiempos del nuevo Gobierno, marque un camino irreversible en el que no haya más lugar para mesiánicos.

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