La mayoría de los empresarios argentinos, o que tienen negocios en la Argentina, están que trinan contra el Gobierno. No sólo por el cepo a la compra de dólares, sino por el rumbo que está tomando la economía en los últimos tiempos.
En definitiva, creen que ante el panorama actual las inversiones que estaban por realizarse se retrasarán. Las críticas están fundadas, entre otras cosas, en que mientras otros países prefinancian exportaciones, en la Argentina se paga por anticipado. También juega en contra la suba del dólar paralelo, que ayer tocó los 5,94 pesos para la compra, y adquirió una mayor brecha contra el oficial (cerró a 4,48 pesos). Los empresarios están convencidos de que en el mundo de los negocios no existe posibilidad alguna de invertir a conciencia de una pérdida de valor semejante.
Por si fuese poco, se agrega que desde marzo, Brasil devaluó 17% el real, al tiempo que el peso contra el dólar oficial casi no sufrió variación desde esa fecha. Tal situación le está provocando una sobrevaluación cambiaria que el mercado reconoce (de hecho, el dólar paralelo sube), pero que, según el criterio de los empresarios, el Gobierno se niega a asumir. Claro que en este punto la duda de los hombres de negocios radica en qué puede pasar con el dólar si se lo deja liberado al mercado. Algunos creen que si esto pasa, dada la alta inflación, se puede terminar en un dólar descontrolado. Otros, en cambio, piensan que el Gobierno, en realidad, está aguantando el tipo de cambio para dejarlo escapar unos centavos luego de cerradas las paritarias.
Pero no sólo la preocupación está centrada en el actual tipo de cambio o en la fuga de dólares (fuentes del sistema financiero aseguran que desde el pasado 10 de mayo, cuando se hicieron efectivos mayores controles a la venta de dólares, se fueron del sistema u$s 500 millones), sino que las críticas también apuntan hacia dónde va el Gobierno. En este caso, ponen como ejemplo el viaje que realizó el Ejecutivo a Angola.
Si bien reconocen que el país africano es rico en petróleo y energía, están totalmente en desacuerdo con la estrategia utilizada por el oficialismo, de llevar a Angola negocios que no mueven el amperímetro económico. Como ejemplo de lo que debería haber realizado el Gobierno, los empresarios ponen al ex presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula Da Silva. De hecho, Lula negoció con Angola un contrato de u$s 2.000 millones anuales por 10 años para que la constructora Odebrech realice negocios de infraestructura en ese país.
Algo pasó entre el Gobierno y los empresarios. Todos coinciden que la economía de Argentina y de las empresas está lejos de ser la de los 90 y también coinciden en que el contexto internacional es preocupante. Sin embargo, esta vez, las críticas no suenan sólo a lobby. La preocupación viene de muchos de los que apoyaron y apoyan a Cristina, y de los mismos hombres que hicieron fortunas con el modelo kirchnerista.