Petróleo en época de coronavirus: consumo, precios y expectativas

Consumo de combustibles

Según la información de la Secretaría de Energía, en marzo las ventas de gasoil, naftas y jetoil disminuyeron un 14%, 32% y 42% respectivamente frente al mes anterior. Tiene sentido que el combustible más afectado haya sido el jetoil que utilizan los aviones, el menos afectado el gasoil que usan los camiones y cosechadoras y en el medio las naftas que usan los automóviles. Al fin y al cabo, aunque se cancelaron los vuelos, alimentarse es una necesidad básica y la mercadería se transporta en vehículos pesados.

Si tenemos en cuenta que los vuelos se suspendieron el 17 de marzo y la cuarentena general comenzó el 20 del mismo mes, suponiendo el mismo consumo diario que febrero para los combustibles durante los días previos al parate, podemos calcular el consumo para los días afectados y así proyectar los números de abril (no disponibles todavía). La caída de abril frente a febrero sería de: 36% para el gasoil, 84% para las naftas y 86% para el jetoil.

Para tener una idea, si seleccionamos el mes de menor consumo del 2002 y lo comparamos con el de mayor del 2001, las caídas son del 22%, 32% y 44% respectivamente. O sea, en la crisis del 2001, las caídas de consumo fueron aproximadamente la mitad que ahora y en un período más largo de tiempo.

¿Cómo se podría recuperar el consumo? Como se ve en la gráfica, suponiendo levantamientos parciales de la cuarentena en mayo y junio, podríamos tener una recuperación parcial rápida y luego paulatina llegando a volúmenes cercanos a los originales para fin de año para el gasoil y las naftas. Para el jetoil, si tuviéramos un levantamiento en octubre, recién en diciembre podríamos llegar a la mitad del consumo original. O sea, la situación es muy delicada.

Precios internacionales y locales del crudo

Si observamos los precios locales e internacionales del crudo, también tenemos caídas muy fuertes.

En marzo, el WTI y el Brent promedio estuvieron alrededor de los 30 dólares mientras que en Argentina el Escalante y Medanito estuvieron alrededor de los 40 (las importaciones están cerradas y el precio de surtidor fijado).

El promedio de precio para abril del WTI y el Brent fue un poco menor a u$s 20.  A pesar de estos precios bajos, el mercado internacional está acostumbrado a grandes fluctuaciones.

Dada la expectativa de una pronto recuperación de la demanda, vemos una curva de precios futuros con gran pendiente positiva (contango, valores al 5 de mayo) que llega a valores de 40 entre 2022 y 2024.

Panorama local

En Argentina en marzo la producción de petróleo crudo no disminuyó en relación a febrero. El volumen producido y no refinado ni vendido como subproductos (gasoil, naftas o jetoil, ver primer párrafo), se stockeó.

Sin embargo, y dado al debilitamiento de la demanda y precios locales e internacionales de exportación, en abril se cerraron pozos y la producción podría ser menor a 200.000 barriles.  Por la cuarentena, no se realizaron ni perforaciones ni fracturas no convencionales. Cesaron sus actividades tres refinerías. La crisis en la cadena de valor de proveedores es asfixiante con suspensiones de personal.

Desde agosto del año 2019, previo al coronavirus, ya estábamos ante un panorama complicado para la industria hidrocarburífera por la crisis financiera local y la caída de precios internacionales.

Estos hechos ya ponían gran incertidumbre en el desarrollo de la estrella Vaca Muerta que venía creciendo fuertemente en los dos años previos (ver gráfico con fracturas en Vaca Muerta por empresa).

En marzo, el petróleo proveniente de esta formación ya representaba un 25% de la producción local. Pero para continuar su explotación masiva de inversión constante requiere un precio mínimo de u$s 40 por barril.

Imaginar el futuro

Aunque es difícil imaginar el futuro en medio de una crisis de demanda inédita y mientras se negocia la restructuración de la deuda soberana, es menester hacerlo. 

Las empresas y el personal que brindan servicios a la industria están en una situación muy riesgosa. Deben volver a trabajar apenas se recupere la demanda.

El mercado petrolero internacional se mueve rápido y mira el largo plazo. Sus precios futuros ya reaccionaron. No hay tiempo que perder.

Además de un mecanismo de precio que atenúe las bajas y las alzas, teniendo en cuenta a la industria, al consumidor y a los estados provinciales y nacionales, es imprescindible asegurar condiciones de estabilidad financiera para asegurar inversión y desarrollo en la mayor promesa argentina. Ganaríamos valioso tiempo para cuando el virus sea historia.

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